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MESCALINA Y PERCEPCION/ A. HUXLEY

MESCALINA Y PERCEPCION. A.HUXLEY
Fue en 1886 cuando el farmacólogo alemán L. Lewin publicó el primer estudio sistemático del cacto, al que se dio luego el nombre del propio investigador. Para la religión primitiva y los indios de México y del Sudoeste de los Estados Unidos era un amigo de tiempo inmemorial. La razón de que la veneraran como a una deidad quedó de manifiesto cuando psicólogos tan eminentes como Jaensch, Havelock Ellis y Weir Mitchell iniciaron sus experimentos con la mescalina, principio activo del peyote. Administrada en dosis adecuadas, cambiaba la cualidad de la consciencia profundamente siendo al mismo tiempo menos tóxica- que cualquier otra droga del repertorio de la farmacología.
Por una serie de circunstancias para mí muy afortunadas, me vi de lleno en esta pista en la primavera de 1953, en California. A pesar de los setenta años de investigación sobre la mescalina, el material psicológico a disposición era todavía absurdamente insuficiente y el hombre deseaba mucho aumentarlo. Yo estaba allí y dispuesto deseándolo muy de veras – a actuar de conejillo de Indias. Es así como en una luminosa mañana de mayo ingerí cuatro décimas de gramo de mescalina disueltas en medio vaso de agua y me senté a esperar los resultados.
La inteligencia es su propio lugar y los lugares habitados por los insanos y los excepcionalmente dotados son tan diferentes de aquellos en que viven los hombres y mujeres corrientes, que hay poco o ningún terreno común de memoria que pueda servir de base para la comprensión o la comunidad de sentimientos. Se pronuncian palabras, pero son palabras que no ilustran. Las cosas y acontecimientos a que los símbolos hacen referencia pertenecen a campos de experiencia que se excluyen mutuamente.
Vernos a nosotros mismos como los demás nos ven es un don en extremo conveniente. Apenas es menos importante la capacidad de ver a los demás como ellos mismos se ven. Pero qué pasa si los demás pertenecen a una especie distinta y habitan en un universo radicalmente extraño? Así, parece virtualmente indudable que nunca sabré qué se siente cuando se es un Sir John Falstaff o un Joe Louis. En cambio, siempre me ha parecido que, por ejemplo, mediante la hipnosis o la autohipnosis, por medio de una meditación sistemática o también tomando la droga adecuada, es posible cambiar mi modo ordinario de consciencia hasta el punto de quedar en condiciones de saber, desde dentro, de qué hablan el visionario, el médium y hasta el místico.

Por lo que había leído sobre las experiencias con la mescalina, estaba convencido por adelantado que la droga me haría entrar, al menos por unas cuantas horas, en la clase de mundo interior descrito por Blake. Pero no sucedió lo que había esperado. Soy y, en cuanto puedo recordar, he sido siempre poco imaginativo. Las palabras, aunque sean las preñadas palabras de los poetas, no evocan imágenes en mí, ni tengo visiones en los lindes del sueño. Cuando recuerdo algo, la memoria no se me presenta como un acontecimiento que estoy volviendo a ver. Este era el mundo poca cosa, pero cosa mía – que esperaba ver transformado en algo completamente diferente de sí mismo.
El cambio que se produjo no fue en modo alguno revolucionario. Media hora después de tomada la droga advertí una lenta danza de luces doradas. Poco después hubo suntuosas superficies rojas que se hinchaban y expandían desde brillantes nódulos de energía, unos nódulos vibrantes, con una vida ordenada continuamente cambiante. En otro momento, cuando cerré los ojos, se me reveló un complejo de estructuras grises, dentro del que surgían esferas azuladas que iban adquiriendo intensa solidez y, una vez completamente surgidas, ascendían sin ruido hasta perderse de vista. Pero en ningún momento hubo formas de hombres o animales, ni paisajes, ni aparición y metamorfosis mágicas de edificios. El otro mundo al que la mescalina me daba entrada no era el mundo de las visiones; existía allí mismo, con los ojos abiertos.
Tomé la píldora a las once. Hora y media después estaba sentado en mi estudio, con la mirada fija en un florerito de cristal. Este florero contenía únicamente tres flores: una rosa rosada completamente abierta, un gran clavel magenta y crema, y un iris. Fortuito y provisional, el ramillete infringía todas las normas del buen gusto tradicional. Pero no contemplaba unas flores dispuestas de modo desusado. Estaba contemplando lo mismo que Adán en la mañana de su creación: el milagro, momento por momento, de la existencia desnuda.
- Es agradable? – preguntó alguien. Durante esta parte del experimento se registraban todas las conversaciones en un dictáfono y esto me ha permitido refrescar mi memoria.
- Ni agradable ni desagradable contesté. – Simplemente, es -. Istigkeit No era ésta la palabra que agradaba a Meister Eckhart? Seidad. Lo que la rosa, el iris y el clavel significaban tan intensamente era nada más, y nada menos, que lo que eran, una transitoriedad que era sin embargo vida eterna, un perpetuo perecimiento que era al mismo tiempo puro Ser, un puñado de particularidades insignificantes y únicas en las que cabía ver, por una indecible y evidente paradoja, la divina fuente de toda existencia.
Continué en contemplación de las flores y, en su luz viva, creí advertir el equivalente cualitativo de la respiración, pero de una respiración sin retorno al punto de partida, con sólo un reiterado discurrir de una belleza a una belleza mayor, de un hondo significado a otro todavía más hondo. Mi vista pasó de la rosa al clavel y de esta plúmea incandescencia a las suaves volutas de amatista sentimental que era el iris. La Visión Beatífica, Sat, Chit, Ananda, Ser Conocimiento – Bienaventuranza
Por primera vez comprendía, no al nivel de las palabras, sino precisa y completamente, a qué hacían referencia estas prodigiosas sílabas. Y luego recordé un pasaje que había leído en uno de los ensayos de Suzuki: Qué es el Dharma-Cuerpo del Buda? (El Dharma-Cuerpo del Buda es otro modo de decir Inteligencia, Identidad, el Vacío, la Divinidad).
Quien formula la pregunta es un fervoroso y perplejo novicio en un monasterio Zen. Y con la rápida incoherencia de uno de los hermanos Marx, el Maestro contesta: El seto al fondo del jardín. El novicio, en la incertidumbre, indaga: Y el hombre que comprende esta verdad qué es, puede decírmelo?. Groucho le da un golpecito en el hombro con el báculo y contesta: Un león de dorado pelaje.
Al mismo tiempo y de modo no menos evidente, era estas flores y cualquier otra cosa en que Yo o, mejor dicho, el bienaventurado No-Yo liberado por un momento de mi asfixiante abrazo – quisiera fijar mi vista. Los libros, por ejemplo, que cubrían las paredes de mi estudio. Como las flores, brillaban, cuando los miraba, con colores más vivos, con un significado más profundo.
- Qué me dice de las relaciones espaciales? – indagó el investigador.
Era difícil la contestación. Verdad era que la perspectiva parecía rara y que se hubiera dicho que las paredes de la habitación no se encontraban ya en ángulos rectos. Pero esto no era lo verdaderamente importante, sino el que las relaciones espaciales habían dejado de importar mucho y que mi mente estaba percibiendo el mundo en términos que no eran los de las categorías espaciales. En la experiencia de la mescalina, las preguntas implícitas a las que el ojo responde son de otro orden. El lugar y la distancia dejan de tener interés. La mente obtiene su percepción en función de intensidad de existencia, de profundidad y significado, de relaciones dentro de un sistema.
Lo que advertía, lo que se grababa en mi mente, era que todos los libros brillaban con una luz viva y que la gloria era en algunos de ellos más manifiesta que en otros. La posición y las tres dimensiones quedaban al margen. Ello no significaba la abolición de la categoría de espacio. Cuando me levanté y caminé, pude hacerlo con absoluta normalidad, sin equivocarme en cuanto al paradero de los objetos. El espacio seguía allí, pero había perdido su predominio. La mente se interesaba primordialmente en el ser y el significado.
Y junto a la indiferencia por el espacio, había una indiferencia igualmente completa por el tiempo.
- Se diría que hay tiempo de sobra.
Era todo lo que contestaba cuando el investigador me pedía que le dijera lo que sentía acerca del tiempo. Mi experiencia real había sido, y era todavía, la de una duración indefinida o, alternativamente, la de un perpetuo presente formado por un Apocalipsis en continuo cambio.
El investigador hizo que mi atención pasara de los libros a los muebles. Yo miraba mis muebles, no como el utilitario que ha de sentarse en sillas y escribir o trabajar en mesas, sino como el puro esteta que sólo se interesa en las formas y en sus relaciones con el campo de visión o el espacio del cuadro. Pero, mientras miraba, esta vista puramente estética fue reemplazada por lo que sólo puedo describir como la visión sacramental de la realidad. Las patas de la silla, por ejemplo, qué maravillosamente tubulares eran, qué sobrenaturalmente pulidas! Pasé varios minutos – o fueron siglos? – no en mera contemplación de estas patas de bambú, sino realmente siendo ellas o, mejor dicho, siendo yo mismo en ellas o, todavía con más precisión pues yo no intervenía en el asunto, como tampoco, en cierto modo, ellas – siendo mi No-mismo en el No-misma que era la silla.
Según las ideas de Bergson, la función del cerebro, el sistema nervioso y los órganos sensoriales es principalmente eliminativa, no productiva. Cada persona, en cada momento, es capaz de recordar cuanto le ha sucedido y de percibir cuanto está sucediendo en cualquier parte del universo. La función del cerebro y del sistema nervioso es protegernos, impedir que quedemos abrumados y confundidos por esta masa de conocimientos en gran parte inútiles y sin importancia, dejando fuera la mayor parte de lo que de otro modo percibiríamos o recordaríamos en cualquier momento y admitiendo únicamente la muy reducida selección que tiene probabilidades de sernos prácticamente útil.
Conforme a esta teoría, cada uno de nosotros es potencialmente Inteligencia Libre. Pero, en la medida en que somos animales, lo que nos importa es sobrevivir a toda costa. Para que la supervivencia biológica sea posible, la Inteligencia Libre tiene que ser regulada mediante la válvula reducidora del sistema nervioso. Lo que sale por el otro extremo del conducto es un insignificante hilillo de esa clase de consciencia que nos ayudará a seguir con vida. Para formular y expresar el contenido de este reducido conocimiento, el hombre ha inventado e incesantemente elaborado esos sistemas de símbolos y filosofías implícitas que denominamos lenguajes, convirtiéndose en seguida en el beneficiario y la víctima de ellos. Beneficiario en cuanto el lenguaje procura acceso a las acumuladas constancias de la experiencia ajena, y víctima en cuanto lo confirma en la creencia de que ese reducido conocimiento es el único conocimiento, y – en cuanto deja hechizarse su sentido de la realidad – la forma en la que cada cual se inclina demasiado a tomar sus conceptos y palabras por cosas reales.
Los diversos otros mundos con los que los seres humanos entran de modo errátil en contacto, son otros tantos elementos de la totalidad del conocimiento perteneciente a la Inteligencia Libre. La mayoría de las personas sólo llegan a conocer, la mayor parte del tiempo, lo que pasa por la válvula reductora y está consagrado como genuinamente real por el lenguaje del lugar. Sin embargo, ciertas personas parecen nacidas con una especie de válvula adicional que permite trampear a la reductora. Hay otras personas que adquieren transitoriamente el mismo poder, sea espontáneamente, sea como resultado de deliberados ejercicios espirituales, de la hipnosis o de las drogas. Gracias a estas válvulas auxiliares discurre, no, desde luego, la percepción de cuanto está sucediendo en todas las partes del universo pues la válvula auxiliar no suprime a la reductora, que sigue excluyendo el contenido total de la Inteligencia Libre -, sino algo más y sobre todo algo diferente del material utilitario – cuidadosamente seleccionado, que nuestras estrechas inteligencias individuales consideran como un cuadro completo, o al menos suficiente, de la realidad.
En el caso de la mescalina, su efecto impide la producción de ciertas enzimas que regulan el vital suministro de glucosa a las células cerebrales, con lo que disminuye la glucosa disponible. Los efectos se pueden resumir como sigue:
1 La capacidad de recordar y de pensar bien queda poco o nada disminuida. Cuando escucho las grabaciones de mi conversación bajo la influencia de la droga, no advierto que haya sido entonces más estúpido que en tiempo ordinario.
2 Las impresiones visuales se intensifican mucho y el ojo recobra esa inocencia perceptiva de la infancia, cuando el sentido no está inmediata y automáticamente subordinado al concepto. El interés por el espacio disminuye y el interés por el tiempo casi se reduce a cero.
3 Aunque el intelecto no padece y aunque la percepción mejora muchísimo, la voluntad experimenta un cambio profundo y no para bien. Quien toma mescalina no ve razón alguna para hacer nada determinado y juzga carentes de todo interés la mayoría de las causas por las que en tiempos ordinarios estaría dispuesto a actuar y sufrir, por la sencilla razón de que tiene mejores cosas en qué pensar.
4 Estas cosas mejores pueden ser experimentadas como yo las experimenté – ahí afuera o aquí adentro, o en ambos mundos, el interior y el exterior, simultánea o sucesivamente.
Cuando el cerebro se queda sin azúcar, el desnutrido ego se siente débil, se resiste a emprender los necesarios quehaceres y pierde todo su interés en las relaciones espaciales y temporales que tanto significan para un organismo deseoso de ir tirando en este mundo. Cuando la Inteligencia Libre se cuela por la válvula que ya no es hermética, comienzan a suceder toda clase de cosas biológicamente inútiles: percepciones extrasensoriales, belleza visionaria, revelaciones del sentido de la existencia desnuda, del acontecimiento tal cual es, al margen del concepto. En la fase final de la desaparición del ego y no puedo decir si la ha alcanzado alguna vez algún tomador de mescalina-, hay un oscuro conocimiento de que Todo está en todo, de que Todo es realmente cada cosa. Yo supongo que esto es lo más que una inteligencia finita puede acercarse a percibir cuanto esté sucediendo en todas las partes del universo.
La mescalina procura a todos los colores un mayor poder y hace que el perceptor advierta innumerables finos matices para los que en tiempo ordinario es completamente ciego. Se diría que, para la Inteligencia Libre, son primarios los caracteres secundarios de las cosas. Como los que toman mescalina, muchos místicos perciben colores de un brillo sobrenatural, no solamente con la vista interior, sino hasta en el mundo objetivo que los rodea. Testimonios análogos formulan los psíquicos y los impresionables. Es así como deberíamos ver, decía una y otra vez, mientras miraba mis pantalones, los enjoyados libros de los anaqueles o las patas de mi silla.
Así es como deberíamos ver, así son realmente las cosas. Y, sin embargo, había reparos. Porque, si se viera siempre así, nunca se querría hacer otra cosa. Bastaría con mirar, con ser el divino No-mismo de la flor, del libro, de la silla, y sería suficiente.
Pero en este caso, qué sería de los demás? En la grabación de las conversaciones hallo constantemente repetida esta pregunta: Qué hay acerca de las relaciones humanas? Cómo se podría conciliar esta bienaventuranza sin tiempo de ver como se debería ver con los deberes temporales, de hacer lo que se debería hacer y de sentir lo que se debería sentir? Deberíamos ser capaces de ver estos pantalones como infinitamente importantes y a los seres humanos como todavía más infinitamente importantes, dije.
Pero en la práctica esto parecía imposible. Obligado por el investigador a analizar y decir lo que estaba sintiendo – cómo ansiaba estar a solas con la Eternidad en una flor, con la Infinitud en las cuatro patas de una silla y con lo Absoluto en los pliegues de unos pantalones de franela! – advertí que estaba eludiendo deliberadamente las miradas de quienes estaban conmigo en la habitación. Una de aquellas personas era mi mujer y otra, un hombre al que respetaba y tenía mucha simpatía, pero ambos pertenecían al mundo del que, por el momento, la mescalina me había liberado, al mundo de los sí mismos, del tiempo, de los juicios morales y las consideraciones utilitarias; al mundo y era este aspecto de la vida el que quería ante todo olvidar – de la afirmación de sí mismo, de la presunción, de las palabras excesivamente valoradas y de las nociones adoradas idolátricamente.
Mi pregunta seguía sin respuesta. Cómo esta percepción purificada podía conciliarse con el debido interés por las relaciones humanas, con los necesarios quehaceres y deberes, para no hablar de la caridad y la compasión práctica? Se renovaba el muy viejo debate entre los activos y los contemplativos. Hasta esta mañana había conocido la contemplación únicamente en sus formas más humildes y ordinarias, como un pensar discursivo; como el trance creador en poesía, música o pintura; como una paciente espera de esa inspiración sin la que ni el más prosaico escritor puede realizar nada. Pero ahora conocía la contemplación en sus cumbres, mas no en su plenitud. Porque en su plenitud, el camino de María incluye el camino de Marta y lo eleva, por decirlo así, a su propio poder superior. La mescalina abre el camino de María, pero cierra la puerta del camino de Marta. Procura acceso a la contemplación, pero a una contemplación que es incompatible con la acción y hasta con la voluntad de actuar, con la misma idea de actuar. En los intervalos entre sus revelaciones, el tomador de mescalina se inclina a la impresión de que, si bien en cierto aspecto todo es supremamente como debe ser, en otro hay algo que anda mal. La mescalina no puede resolver nunca este problema; sólo puede plantearlo.
La solución completa y final sólo puede ser hallada por quienes están dispuestos a aplicar la buena clase de comportamiento y la buena clase de vigilancia constante y espontánea. Por encima del quietista está el contemplativo-activo, el santo, el hombre que, según la frase de Eckhart, está dispuesto a bajar del séptimo cielo para llevar un vaso de agua a su hermano enfermo. Por encima del arhat, que se retira de las apariencias a un Nirvana totalmente trascendental, está el Boddhisatva, para quien la Identidad y el mundo de las contingencias son una misma cosa y para cuya compasión sin límites cada una de estas contingencias es una ocasión, no solamente de comprensión transfiguradora, sino también de la caridad más práctica.
En cuanto a mí, en esta memorable mañana de mayo, no podía menos que estar agradecido de una experiencia que me había mostrado, más claramente que nunca antes, la naturaleza última del problema y su solución completamente liberadora.
Aldous Huxley

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PEYOTE. MEDICINA TRADICIONAL MEXICANA

Diccionario Enciclopédico de la Medicina Tradicional Mexicana //

PEYOTE
Sinónimo(s):biznaga, meca, mezcal (1) Lengua indígena: Cora curi (1 y 2), chice (2), chiee (1), huatari, houtari, watara (3). Huichol hícuri (3 y 4), hicori,yana hicouri (3), hikuri (5),jícore (2), jicurite (1). Náhuatl péyotl (1 y 2). Tarahumara bacanoc (1 y 2), hikuli (1). Tepehuano camaba (1).

Cactus alucinógeno de vital presencia ritual y medicinal en la cultura de diversos pueblos que habitan las regiones áridas y semiáridas del norte de México. Es una pequeña biznaga hemisférica de color verde cenizo, sin espinas, con una raíz larga y similar a un nabo, cuya denominación taxonómica es Lophophora williamsii. Aunque existen referencias al peyote en diversas lenguas, principalmente de los grupos norteños, la mayoría de la información etnográfica está concentrada en tarahumaras y huicholes.
Para los tarahumaras, el hikuli representa un importante recurso medicinal utilizado por los terapeutas para la curación de múltiples enfermedades. Es aplicado externamente como ungüento; molido en un metate o masticado y humedecido en la boca para sanar magulladuras, quemaduras, heridas, mordedura de víboras, reumatismo y otras dolencias, así como para mitigar el cansancio producido por las largas caminatas. Su ingestión se lleva a cabo en ceremonias dirigidas por el peyotero, quien auspicia salud y prosperidad, siempre acompañadas de danzas y cantos en su honor. Se reconocen varias clases, pero se tiene una estima especial por una variedad verde de gran tamaño, que recibe el nombre de peyote cristiano (híkuli deweame) estimado como el de mayor eficacia; por otro lado, también se habla de hikuli walúla saeliami, expresión que significa “hikuli de mayor autoridad”, considerado por otros como el más potente (6).

El grupo huichol es el que ha originado el culto más elaborado alrededor de este cactus, seguramente por haber podido salvaguardar su sistema religioso y cultural de mayores influencias cristianas (5). Es así que el peyote forma una trilogía indisoluble con el maíz y el venado, por lo que es necesario obtenerlo cada año durante la temporada seca, en una peregrinación hacia “el país sagrado de Wirikúta”, cerca de Real de Catorce, San Luis Potosí, para propiciar la abundancia de lluvias y venados, así como buenas cosechas (7). Los huicholes tienen la firme convicción de que la planta les permite entablar la comunicación con sus dioses, adivinar el porvenir y hablar el idioma de los animales (8). La ingieren de dos maneras principales: el cacto fresco, entero o cortado, equivalente a la carne del venado; o bien seco y macerado, o molido en metate y mezclado con agua; esta dualidad simboliza la simbiosis o interdependencia de las estaciones húmeda y seca, caza y agricultura, hembra y macho (el cacto y el venado son masculinos, el agua es femenina) (5). Lo emplean para combatir una gran variedad de males físicos, para aliviar la fatiga y, a menudo, sólo para obtener sensaciones psíquicas agradables (5). Su uso también es imprescindible en los rituales iniciáticos, donde el candidato a mara’akáme debe ingerirlo para poder entrar en contacto con las divinidades que se convertirán en sus apuntadores en los variados y usuales ceremoniales (9).

A lo largo del país, se usa contra dolores reumáticos, musculares y de aire, frotando las partes afectadas con la tintura de la planta o con un macerado alcohólico; se aplica molido y en forma de emplasto para tratar el dolor de muelas; se macera en agua o vinagre, y se frota sobre el cuerpo para controlar la fiebre.
De acuerdo con varios autores, el uso de este cacto como psicotrópico y recurso medicinal es uno de los más antiguos conocido por las culturas prehispánicas, según consta en las diversas fuentes de los cronistas de los tiempos de la Conquista y en los descubrimientos arqueológicos que sugieren su uso ceremonial desde hace más de tres mil años. Los primeros testimonios europeos son los de Bernardino de Sahagún, quien relató su empleo entre los chichimecas de las mesetas desérticas del norte.
Hay otra yerba como tunas de tierra, se llama peyotl, es blanca, se encuentra en el norte del país, los que la comen o beben, ven visiones espantosas o irrisibles: dura esta borrachera dos o tres días y después se quita; es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro (10:132).

La etimología de la palabra peyote tiene diversos significados, todos ellos alusivos a su aspecto físico o a sus efectos. En su Vocabulario, Molina traduce peyutl por “capullo de seda o de gusano”, debido a su aspecto lanuginoso; también hace referencia al verbo pepeyoca, “relumbrar el agua o los campos con la claridad y reverberación del Sol o la Luna”. Hernández señala la acepción de “medicina resplandeciente”. Otra palabra de igual raíz es el verbo peyonia inic, que según Urbina quiere decir estimular, aguijonear. Respecto a lo anterior, Aguirre Beltrán menciona: “Resplandecer, relumbrar, estimular, son verbos que fácilmente se aplican cuando se define la acción fisiológica del peyote, en lo particular, si se trata de alucinaciones visuales coloridas” (11:147).

En efecto, su acción es alucinógena, puesto que induce modificaciones notables en la esfera sensorial, fundamentalmente visuales, aunque también auditivas, táctiles, olfativas y gustativas. Sobre esto Schultes comenta que:
Los efectos del peyote sobre la mente y el cuerpo son de tal manera sobrenaturales y fantásticos, que es fácil entender la creencia de los nativos de que el cacto es el asiento de las fuerzas de espíritu o de una divinidad. El más espectacular de los múltiples efectos del peyote es el juego caleidoscópico de visiones coloridas de indescriptible belleza… Antes de que aparezcan las visiones, unas tres horas después de haber comido el peyote, se perciben destellos y centellas de colores, cuya intensidad y pureza desafían cualquier descripción. Frecuentemente las visiones llevan una secuencia que va de figuras geométricas a objetos extraños y grotescos cuyas características varían de un individuo a otro (12:118-119).
Son dos los periodos observables durante su ingesta: uno inicial, caracterizado por un estado de sobrexitación y euforia en que se presenta enrojecimiento de la piel, dilatación pupilar, excitabilidad refleja cutánea con anestesia parcial de la piel, modificaciones en la frecuencia respiratoria y cardiaca y en presión arterial, aumento en la salivación, diuresis e insomnio. En el segundo periodo (la etapa de intoxicación propiamente dicha) queda afectada la coordinación de los movimientos finos y la locomoción; hay sensación de hinchazón de la cara, lengua, labios, etcétera; la percepción del espacio se modifica, “se oyen los colores, se palpan los ruidos y los mismos colores” y, en general, se presentan las alucinaciones que son matizadas y brillantes, predominando los tonos amarillos y rojos (2) (13).

Es pertinente aclarar que la intoxicación con este cactus o con otros psicotrópicos, produce un conjunto de alteraciones del sistema nervioso difícil de analizar, pues sus efectos, en especial la naturaleza de las visiones, tienen una relación directa con el contexto cultural de quien lo experimenta, y “resulta simplista tratar de extrapolar los efectos buscados al terreno de la clínica en culturas ajenas a dicha cosmovisión” (1: 285).

Se han aislado más de treinta principios que interactúan en forma sinérgica y son responsables de su actividad psicoactiva. Destacan los alcaloides del tipo de las feniletilaminas e isoquinoleínas, pero es la mezcalina la que produce las visiones coloridas, la cual debe su nombre a los “botones de mezcal”, denominación que se da en el sur de los Estados Unidos a la parte aérea del cacto seco, de donde se extrajo por primera vez dicho alcaloide (12).
Índice de Autores

(1) Aguilar Contreras, A. et al., 1982.
(2) Lozoya Legorreta, X. et al., 1982.
(3) Pérez de Barradas, J., 1957.
(4) Díaz, J. L, 1984.
(5) Furst, P., 1980.
(6) Bennett, W. C. et al., 1978.
(7) González Torres, Y., 1991.
(8) Dobkin de Ríos, M., 1975.
(9) Gutiérrez Gutiérrez, J. A., 1987.
(10) Schultes, E. R. et al., 1982.
(11) Aguirre Beltrán, G., 1963.
(12) Schultes, E. R., 1982.
(13) La Barre, W., 1980.

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MEDICINA TRADICIONAL MEXICANA. BIBLIOTECA DIGITAL

Me ha parecido interesante publicar el enlace a la BIBLIOTECA DIGITAL DE LA PEDICINA TRADICIONAL MEXICANA, puesto que es un gran muestrario de Plantas, Flora, Pueblos Indigenas, Religiones,……

Fernando Latorre

(ALGUNOS EJEMPLOS)

DICCIONARIO ENCICLOPEDICO DE LA MEDICINA TRADICIONAL MEXICANA

PEYOTE

Sinónimo(s):biznaga, meca, mezcal (1) Lengua indígena: Cora curi (1 y 2), chice (2), chiee (1), huatari, houtari, watara (3). Huichol hícuri (3 y 4), hicori,yana hicouri (3), hikuri (5),jícore (2), jicurite (1). Náhuatl péyotl (1 y 2). Tarahumara bacanoc (1 y 2), hikuli (1). Tepehuano camaba (1).

Cactus alucinógeno de vital presencia ritual y medicinal en la cultura de diversos pueblos que habitan las regiones áridas y semiáridas del norte de México. Es una pequeña biznaga hemisférica de color verde cenizo, sin espinas, con una raíz larga y similar a un nabo, cuya denominación taxonómica es Lophophora williamsii. Aunque existen referencias al peyote en diversas lenguas, principalmente de los grupos norteños, la mayoría de la información etnográfica está concentrada en tarahumaras y huicholes.

Para los tarahumaras, el hikuli representa un importante recurso medicinal utilizado por los terapeutas para la curación de múltiples enfermedades. Es aplicado externamente como ungüento; molido en un metate o masticado y humedecido en la boca para sanar magulladuras, quemaduras, heridas, mordedura de víboras, reumatismo y otras dolencias, así como para mitigar el cansancio producido por las largas caminatas. Su ingestión se lleva a cabo en ceremonias dirigidas por el peyotero, quien auspicia salud y prosperidad, siempre acompañadas de danzas y cantos en su honor. Se reconocen varias clases, pero se tiene una estima especial por una variedad verde de gran tamaño, que recibe el nombre de peyote cristiano (híkuli deweame) estimado como el de mayor eficacia; por otro lado, también se habla de hikuli walúla saeliami, expresión que significa “hikuli de mayor autoridad”, considerado por otros como el más potente (6).

El grupo huichol es el que ha originado el culto más elaborado alrededor de este cactus, seguramente por haber podido salvaguardar su sistema religioso y cultural de mayores influencias cristianas (5). Es así que el peyote forma una trilogía indisoluble con el maíz y el venado, por lo que es necesario obtenerlo cada año durante la temporada seca, en una peregrinación hacia “el país sagrado de Wirikúta“, cerca de Real de Catorce, San Luis Potosí, para propiciar la abundancia de lluvias y venados, así como buenas cosechas (7). Los huicholes tienen la firme convicción de que la planta les permite entablar la comunicación con sus dioses, adivinar el porvenir y hablar el idioma de los animales (8). La ingieren de dos maneras principales: el cacto fresco, entero o cortado, equivalente a la carne del venado; o bien seco y macerado, o molido en metate y mezclado con agua; esta dualidad simboliza la simbiosis o interdependencia de las estaciones húmeda y seca, caza y agricultura, hembra y macho (el cacto y el venado son masculinos, el agua es femenina) (5). Lo emplean para combatir una gran variedad de males físicos, para aliviar la fatiga y, a menudo, sólo para obtener sensaciones psíquicas agradables (5). Su uso también es imprescindible en los rituales iniciáticos, donde el candidato a mara’akáme debe ingerirlo para poder entrar en contacto con las divinidades que se convertirán en sus apuntadores en los variados y usuales ceremoniales (9).

A lo largo del país, se usa contra dolores reumáticos, musculares y de aire, frotando las partes afectadas con la tintura de la planta o con un macerado alcohólico; se aplica molido y en forma de emplasto para tratar el dolor de muelas; se macera en agua o vinagre, y se frota sobre el cuerpo para controlar la fiebre.

De acuerdo con varios autores, el uso de este cacto como psicotrópico y recurso medicinal es uno de los más antiguos conocido por las culturas prehispánicas, según consta en las diversas fuentes de los cronistas de los tiempos de la Conquista y en los descubrimientos arqueológicos que sugieren su uso ceremonial desde hace más de tres mil años. Los primeros testimonios europeos son los de Bernardino de Sahagún, quien relató su empleo entre los chichimecas de las mesetas desérticas del norte.

Hay otra yerba como tunas de tierra, se llama peyotl, es blanca, se encuentra en el norte del país, los que la comen o beben, ven visiones espantosas o irrisibles: dura esta borrachera dos o tres días y después se quita; es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro (10:132).

La etimología de la palabra peyote tiene diversos significados, todos ellos alusivos a su aspecto físico o a sus efectos. En su Vocabulario, Molina traduce peyutl por “capullo de seda o de gusano”, debido a su aspecto lanuginoso; también hace referencia al verbo pepeyoca, “relumbrar el agua o los campos con la claridad y reverberación del Sol o la Luna”. Hernández señala la acepción de “medicina resplandeciente”. Otra palabra de igual raíz es el verbo peyonia inic, que según Urbina quiere decir estimular, aguijonear. Respecto a lo anterior, Aguirre Beltrán menciona: “Resplandecer, relumbrar, estimular, son verbos que fácilmente se aplican cuando se define la acción fisiológica del peyote, en lo particular, si se trata de alucinaciones visuales coloridas” (11:147).

En efecto, su acción es alucinógena, puesto que induce modificaciones notables en la esfera sensorial, fundamentalmente visuales, aunque también auditivas, táctiles, olfativas y gustativas. Sobre esto Schultes comenta que:

Los efectos del peyote sobre la mente y el cuerpo son de tal manera sobrenaturales y fantásticos, que es fácil entender la creencia de los nativos de que el cacto es el asiento de las fuerzas de espíritu o de una divinidad. El más espectacular de los múltiples efectos del peyote es el juego caleidoscópico de visiones coloridas de indescriptible belleza… Antes de que aparezcan las visiones, unas tres horas después de haber comido el peyote, se perciben destellos y centellas de colores, cuya intensidad y pureza desafían cualquier descripción. Frecuentemente las visiones llevan una secuencia que va de figuras geométricas a objetos extraños y grotescos cuyas características varían de un individuo a otro (12:118-119).

Son dos los periodos observables durante su ingesta: uno inicial, caracterizado por un estado de sobrexitación y euforia en que se presenta enrojecimiento de la piel, dilatación pupilar, excitabilidad refleja cutánea con anestesia parcial de la piel, modificaciones en la frecuencia respiratoria y cardiaca y en presión arterial, aumento en la salivación, diuresis e insomnio. En el segundo periodo (la etapa de intoxicación propiamente dicha) queda afectada la coordinación de los movimientos finos y la locomoción; hay sensación de hinchazón de la cara, lengua, labios, etcétera; la percepción del espacio se modifica, “se oyen los colores, se palpan los ruidos y los mismos colores” y, en general, se presentan las alucinaciones que son matizadas y brillantes, predominando los tonos amarillos y rojos (2) (13).

Es pertinente aclarar que la intoxicación con este cactus o con otros psicotrópicos, produce un conjunto de alteraciones del sistema nervioso difícil de analizar, pues sus efectos, en especial la naturaleza de las visiones, tienen una relación directa con el contexto cultural de quien lo experimenta, y “resulta simplista tratar de extrapolar los efectos buscados al terreno de la clínica en culturas ajenas a dicha cosmovisión” (1: 285).

Se han aislado más de treinta principios que interactúan en forma sinérgica y son responsables de su actividad psicoactiva. Destacan los alcaloides del tipo de las feniletilaminas e isoquinoleínas, pero es la mezcalina la que produce las visiones coloridas, la cual debe su nombre a los “botones de mezcal”, denominación que se da en el sur de los Estados Unidos a la parte aérea del cacto seco, de donde se extrajo por primera vez dicho alcaloide (12).

Índice de Autores
(1) Aguilar Contreras, A. et al., 1982.
(2) Lozoya Legorreta, X. et al., 1982.
(3) Pérez de Barradas, J., 1957.
(4) Díaz, J. L, 1984.
(5) Furst, P., 1980.
(6) Bennett, W. C. et al., 1978.
(7) González Torres, Y., 1991.
(8) Dobkin de Ríos, M., 1975.
(9) Gutiérrez Gutiérrez, J. A., 1987.
(10) Schultes, E. R. et al., 1982.
(11) Aguirre Beltrán, G., 1963.
(12) Schultes, E. R., 1982.
(13) La Barre, W., 1980.

TOLOACHE – DATURA


Del Náhuatl toloatzin. También toloachi, toluache (1). Lengua Indígena: Huichol kieri (2 y 3). Maya chamicó(1). Náhuatl toloa, toloatzin (4). Tarahumara dekúba (5), tikúwari, uchurí, wichurí (6)
Nombre vernáculo con el que se conoce a varias especies de arbustos de actividad psicotrópica, pertenecientes al género Datura, de la familia Solanaceae, entre las que destacan D. stramonium y D. inoxia. En forma indistinta, suele aplicarse este nombre a las diversas especies de este género, sin hacer precisiones taxonómicas entre las especies y entre las posibles diferencias en el grado de toxicidad de cada una de ellas.
La información etnográfica refiere su uso principalmente entre las etnias del norte, tal el caso de mayos, seris, yaquis, tarahumaras y huicholes (7). Los datos etnobotánicos revelan que se reconoce a la planta como una especie peligrosa. Los tarahumaras temen a la dekúba; viejos reportes indican que no cualquiera debe tocarla y mucho menos arrancarla, pues quien lo haga puede enloquecer o morir. El hechicero del peyote o peyotero es el único que cuenta con la fuerza y protección necesaria para poder quitar las que crecen cerca de las viviendas, sin sufrir daño alguno (5). Pese al temor que se le tiene, la planta goza de un gran prestigio medicinal, pues se dice que posee un “espíritu muy fuerte”, a lo que se atribuye su potencia curativa; las hojas se aplican sobre la frente para aliviar los dolores de cabeza, pero deben ser retiradas poco tiempo después, ya que de no hacerlo así, el paciente puede enloquecer. Pennington describe varias aplicaciones médicas, así como la adición de las semillas, hojas y raíces a la bebida ceremonial llamada tesgüino, preparación que produce visiones y sensaciones de bienestar (6).
Kieri es el nombre dado por los huicholes al toloache, planta importante en su culto, a la que se ofrenda con temor y respeto. Según la mitología huichola, kieri entabló un duro combate con el peyote (V. Lophophora williamsii), del cual salió vencido. De aquí que ambas especies se consideren antagónicas: la primera como protectora de los brujos, y la otra como defensora e intermediaria de los curanderos (V. mara’akáme). Es así que kieri es personificado como un brujo peligroso que puede desencadenar locura permanente y muerte.
Con la encantadora música de su violín, kieri atrae a los incautos y los convida a que prueben sus hojas, sus flores, sus raíces y sus semillas. Pero quien obedece sus ardides sufre locuras o la muerte; la gente embrujada por kieri se creerá pájaro, por ejemplo, capaz de volar hasta las rocas más altas, pero a no ser que sea salvada por la ayuda de un chamán y de kauyumarie, encontrará la muerte al estrellarse abajo. O, si cede a las insistencias de kieri y come más y más de él, caerá en un sueño profundo y nunca despertará, porque sola el chamán sabe de qué manera tratar con un brujo semejante. Sin embargo, uno debe respetar a kieri por su poder sobrenatural, y cuando se le encuentra se deben depositar las ofrendas correspondientes, como flechas de plegarias, y cuando se pasa frente su morada rocosa a cierta distancia, hay que hacer apropiados gestos rituales en esa dirección (2:236-237).
La idea de que el toloache puede provocar trastornos mentales (V. locura), no es creencia exclusiva de los grupos norteños.
El saber popular lo inscribe dentro de la magia amorosa; así, es mezclado furtivamente, en dosis bajas, en las bebidas y alimentos, para lograr el dominio o amor de la pareja deseada. Resulta común entonces calificar de “entoloachado” (atontado en los Tuxtlas, Veracruz) al que se encuentra muy enamorado, y más aún al que dominan en su totalidad, carente de voluntad propia, estado que se considera irreversible.
En general, las referencias populares y los escasos datos etnográficos sobre el uso actual del toloache, giran en torno a sus propiedades tóxicas, que conducen a la locura. Sin embargo, Díaz afirma que puede constituir un peculiar elemento curativo en psiquiatría.
De gran interés ha resultado su uso psicoterapéutico en situaciones de terapia de shock, por ejemplo, en los alcohólicos crónicos a quienes el curandero administra dosis altas de estas potentes drogas, que evocan un estado prolongado de despersonalización, agitación y crisis que pueden determinar una revaloración de la existencia y un cambio permanente de conducta (8:244).
En el ámbito terapéutico se reconoce su eficacia para aliviar los dolores de huesos, reumas y artritis, aplicando localmente el macerado acuoso o alcohólico de semillas y hojas. Asimismo, las mujeres yaquis emplean dicho macerado o un ungüento preparado con grasas y hojas, para frotarse el vientre y mitigar los dolores en vísperas del parto (7) (9).
El toloache posee una larga historia como medicamento, alucinógeno y narcótico; fue de gran importancia para los antiguos nahuas, quienes llamaban toloatzin o toloa, tlápatl o tzitzintlápatl a varias especies del género Datura. En los Códices matritense y florentinose describe al tlápatl como una planta con flores en la parte superior (en la fronda) empleada por el que padece de gota, coacihuiztli, o por el que tenía hinchado el cuerpo. De toloase dice que es medicina para las calenturas con frío (intermitentes), y que se aplica en la zona externa en que se encuentra la gota pues donde se unta, calma, empuja y saca el mal. En la obra de Martín de la Cruz, son variados los usos atribuidos a estas plantas: las hojas molidas de toloa y tlápatl se untaban bajo las orejas para tratar los malestares producidos por los oídos purulentos; el toloa se aplicaba también en lugares donde aparecían “aguaduras” o “tumorcillos esponjosos”, y como ungüento contra “el dolor de costado” (4). Lozoya hace notar que el uso destinado a estas plantas, según dicho Códice, sólo aparece en su aplicación tópica, sin que se mencionen sus efectos intoxicantes, debido, seguramente, a la censura que se ejercía en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, donde fue escrito el libro. Asimismo, menciona que las voces toloa, toloatzin y tlápatl fueron cediendo su lugar a la de toloache, término con el cual se identificó a varias plantas, todas pertenecientes al género Datura, por lo que en las obras médicas de los periodos ulteriores se hace referencia a los “toloaches” como un grupo de plantas con propiedades similares (4).
Ellas han merecido un gran interés científico, en. particular como fuente de compuestos con propiedades terapéuticas, analgésicas locales, antinflamatorias y psicotrópicas. Por su efecto, las daturas son catalogadas como delirógenos. Es decir, producen un estado de ofuscamiento de la conciencia, disminución de las funciones intelectuales, incapacidad de concentración, desorientación, distorsión de la percepción e inquietud; el pensamiento se torna fragmentario y se pierde la atención; se estimula la imaginación visual y la fantasía, haciendo que el sujeto confunda la ensoñación con la realidad; además, se presentan modificaciones emocionales que oscilan entre estados de excitación, furia y estupor. Es un cuadro semejante al síndrome psicorgánico agudo que se presenta en diversos trastornos metabólicos, infecciosos y tóxicos del sistema nervioso central (8). Los principales responsables de estos intensos efectos son dos alcaloides del tropano (la escopolamina y la atropina), distribuidos en toda la plantar pero con mayor concentración en las semillas, los cuales actúan sobre el sistema nervioso central (8 a 10). Es interesante notar que existen datos experimentales que sugieren una posible explicación de sus efectos analgésicos en uso externo, relacionados con la liberación de histaminas de la piel (4).
Por último, cabe mencionar que el uso del toloache con fines estimulantes es sumamente peligroso; de ello dan cuenta algunos reportes sobre cuadros de intoxicación, e incluso la muerte, de jóvenes que lo han ingerido a instancias de diversas lecturas que reportan la planta como un psicoactivo más, sin considerar los efectos adversos de una sobredosis.
Índice de Autores

(1) Aguilar Contreras, A. et al., 1982.
(2) Furst, P., 1980.
(3) Vázquez Castellanos, J. L, 1987.
(4) Lozoya Legorreta, X. et al., 1982.
(5) Bennett, W. C. et al., 1978.
(6) Bye, R., 1975.
(7) Pérez de Barradas, J., 1957.
(8) Díaz, J. L, 1984.
(9) Schultes, E. Ret al., 1982. (10) Schultes, E. R., 1982.

TABACO


Lengua Indígena: Cora yana (1). Chinanteco ro-hu (1). Kikapú macuche (2). Lacandón cutz(l). Maya kuutz (l). Mixe ju’uikill(l). Náhuatl picietl(1). Otomí yui badi (3). Popoluca ayic (1). Seri hapis copxot (1). Tarahumaras hepeaca (1). Totonaco a ’xcu ’t (1), uskut (4). Yaqui macucho, macuche, macuchi (5). Zapoteco gueza (1). Zoque otzi (1).
Planta herbácea de la familia Solanaceae; tabaco es la denominación que reciben varias especies del género Nicotiana, originarias de América, utilizadas ampliamente como narcótico. Sobresalen la especie cultivada, Nicotiana tabacum, y la silvestre, Nicotiana rustica, empleadas también con fines ceremoniales y terapéuticos.
El consumo del tabaco en el medio rural tiene una connotación especial, pues se considera indispensable en la celebración de las distintas ceremonias curativas y religiosas. Los tarahumaras, por ejemplo, valoran el tabaco como un narcótico; culturalmente dan gran importancia a su humo y al incienso, y prefieren fumarlo por la noche, pues lo aprecian como protección contra las serpientes, ciempiés y alacranes. En todas las fiestas tarahumaras se consume tabaco y se piensa que es muy adecuado para acompañar el tesgüino, bebida ceremonial. No sólo usan la especie cultivada; cuando lo estiman necesario, recurren a otras silvestres como Nicotiana trigonophylla, que crece en las barrancas de los ríos y recibe el nombre de bawaráka. Otra especie silvestre utilizada es Nicotiana glauca; sus hojas se aplican directamente sobre la cabeza en caso de jaqueca, pues su superficie pegajosa permite que se adhiera como un emplasto. A veces también se fuma, pero se señala que es muy fuerte (6). Los huicholes hacen referencia a la especie N. rustica como “el tabaco propio del mara’akáme” especialmente interesante, pues ilustra una coexistencia funcional y simbólica con el peyote. Tanto en los ritos del peyote como en algunos otros (en particular en los curativos), es “sacrificado” ceremonialmente, ofreciéndolo a Tatevari, la deidad del fuego (7 y 8). Para provocar visiones, fuman una mezcla de N. rustica y Tagetes lucida, y para que dichas visiones sean más claras lo acompañan bebiendo tesgüino o cai de maíz fermentado (8). El tabaco también es usado por los brujos, quienes tienen su propio tabaco especial, para lanzar “flechas de enfermedad” a sus víctimas (7). El cigarro ritual de los yaquis, llamado macuche, es elaborado con hojas de la planta silvestre del mismo nombre, al parecer N. rustica; se considera indispensable en las ceremonias de iniciación de sus curanderos, pues el humo tiene la facultad de brindar la fuerza y el poder de comunicación con el mundo sobrenatural. También resulta indispensable en las sesiones diagnósticas y curativas, ya que con su ayuda el curandero moviliza sus poderes y reconoce la causa de la enfermedad; a su vez, el humo de estos cigarrillos simboliza al aliento, concebido como la manifestación objetiva de la vida, el espíritu principal y personal que protege la existencia. Los hechiceros también recurren al macuche para invocar al diablo, quien manda sus espíritus malignos a fin de producir “mal puesto” a la víctima (5). Las parteras nahuas y otomíes de Cuaxtla, Puebla, confieren al humo del tabaco una función protectora y de purificación; prenden su cigarrillo después de curar el ombligo del recién nacido, para protegerse: “si no lo fumo me pongo pinta y me salen ampollas”. Ahuman al crío para despojarlo de la xoquía y liberarlo de la enfermedad (9). Entre los otomíes se revela el doble valor del tabaco silvestre: como ofrenda e instrumento en los rituales curativos, y como recurso terapéutico con grandes virtudes profilácticas; al humo del tabaco se le consigna una “fuerza” propia que le permite al curandero proteger al paciente de otras fuerzas o alejarlas, de aquí que reciba el nombre de yui badi, “tabaco del chamán” (3). En Oaxaca, los mazatecos y cuicatecos, elaboran con el tabaco una mezcla con cal a la que denominan piciete o san Pedro; se dice que esta preparación, masticada posee el atributo de mitigar el cansancio, y frotada otorga protección contra la brujería y coadyuva a extraer las enfermedades (10 a 13). Se le compara con la lumbre, “cosa muy fuerte que ahuyenta los malos espíritus, enemigos, enfermedades y cansancio” (14). Dicha preparación recibe el nombre de pilico entre los tzotziles de Oxchuc, Chiapas, y se refiere que todo h ‘ilol y jefe del linaje acostumbra llevarla consigo en un pequeño calabazo que guarda en su morral; cuando advierte que hay peligro, se echa un puñado en la boca para provocar salivación y entonces se la frota en la nuca, sienes y coyunturas de las piernas con el fin de protegerse (15). Los lacandones ofrendan las especies N. rustica y N. tabacum en los distintos rituales curativos y religiosos, y se dan en pago a los individuos que ejecutan ciertas tareas ceremoniales, como preparar la bebida balché para los dioses. Por otra parte, lo emplean para extraer el gusano barrenador que se introduce en la piel del ganado; elaboran una pasta base hecha de brea y tabaco humedecido, y la colocan sobre el “respiradero” o poro donde se aloja el gusano, facilitando así su extracción (16).
Cabe resaltar que el uso del tabaco es muy difundido en la medicina doméstica: se emplea untado en infusiones alcohólicas o acuosas como repelente de insectos, así como para calmar la comezón producida por sus piquetes; frotado para mitigar los dolores musculares y reumáticos; también, como emplasto en el abdomen para la cura del empacho (17).
Su uso ritual y terapéutico data de tiempos prehispánicos. Las distintas fuentes que hacen referencia a los materiales que usaban los curanderos y pobladores del México antiguo, ya refieren al tabaco —N. rustica (picietl) y N. tabacum (qu’auyetl) (19)— como purificador de los lugares y de las personas sujetas a influencias malignas. Entre los principales valores que se le atribuían, se hallaba el del sustento de los dioses, especialmente en forma de humo. Con el picietl evocaban el poder sobrenatural de los dioses creadores, en beneficio de la salud y el equilibrio del enfermo (7). Conjuraban al tabaco mismo como deidad o intermediario en los rituales curativos para sanar y diagnosticar, vencer o ahuyentar el dolor y el mal (18). También existen evidencias de que preparaban una mezcla, tenexyetl, compuesta de polvo de tabaco y cal, que masticaban para mitigar el cansacio y los dolores del cuerpo (19), tal y como se reporta en la actualidad en algunos lugares del país.
De acuerdo con Díaz, la mezcla de tabaco y cal favorece la extracción de sus alcaloides y potencia su poder energizante; señala que es probable que la nicotina sea la responsable de los efectos estupefacientes, al interactuar con los receptores nicotínicos del encéfalo (19).
Índice de Autores

(1) Aguilar Contreras, A. et al., 1982.
(2) Latorre, F. et al., 1976.
(3) Galinier, J.. 1990.
(4) Ichon, A., 1973.
(5) Ochoa Robles, H. A., 1967.
(6) Bennett, W. C. et al., 1978.
(7) Furst, P., 1980.
(8) Schultes, R. E. et al., 1982.
(9) Tibón, G., 1981.
(10) Cerda Silva, R. de la, 1942.
(11) Estrada, A., 1984.
(12) Cerda Silva, R. de la, 1957c.
(13) Hoppe, W., A. et al., 1969.
(14) Ocampo Villaseñor, D., 1971.
(15) Villa Rojas, A., 1982.
(16) Aguilera, C, 1985.
(17) Campos-Navarro, R., 1990.
(18) Ruiz de Alarcón, H., 1984.
(19) Díaz, J. L, 1984.

http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/index.php

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AYAHUASCA Y ENTEOGENOS. INSPIRACION MUSICAL

APARTADO CREADO PARA PRESENTAR VIDEOS MUSICALES, INSPIRADOS EN LA AYAHUASCA Y ENTEOGENOS.

DANZA DE LOS PEYOTEROS
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CELL. Under Your Mind

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INVISIBLE REALITY.  Obsessive

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PSYCHO TRONIC INTERFACE TO GOD

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CALIDO-DAYDREAM (Joes Chill Mix)

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Psyometry-My Shipibo inspired designs.


MEDICINA


PHUTUREPRIMITIVE-DARKNEES + AYAHUASCA DMT TRIP

http://www.youtube.com/watch?v=pgDwVSw3O7w

EL SOL DE ACUARIO. JORDI FERRER


PASEO DEL MAPACHO. JORDI FERRER

http://www.youtube.com/watch?v=pvPbwKWdfL0

EL CANTO DE LA HECHICERA. JORDI FERRER

http://www.youtube.com/watch?v=7gPp46IyU4U

1200 MICS-AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=HkUjQZ8yT8k


AYAHUASCA SAGRADA

http://www.youtube.com/watch?v=o1qjbsi4Cf8


SOÑANDO CON EL SOL

VIAJE DE AYAHUASCA GODSPEED

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EXPERIENCIA MINIMA PSY TRANCE

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PEYOTE

http://www.youtube.com/watch?v=ZujlIus-iCI

CREMA-SUNSHINE OF YOUR LOVE

http://www.youtube.com/watch?v=nPJL96fbV5Q

AYAHUASCA III

http://www.youtube.com/watch?v=EKFlHE2U3x8

IMAGENES. MUSICA. CHAMANISMO. AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=jWQ5VlLm8ro

AYAHUASCA. VIDEO DE EXPRESION LIBRE

http://www.youtube.com/watch?v=olwa_GwJbJg

2012

http://www.youtube.com/watch?v=9O-1HOh6rbs

DANZA CHAMANICA. AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=mqNWLwbuH18

AYAHUASCA SESSION’S

http://www.youtube.com/watch?v=LX41xUwMg84

AYAHUASCA. DMT. KUNDALINI

http://www.youtube.com/watch?v=sE_O9RDuxy8

MAGIC MUSHROOMS

http://www.youtube.com/watch?v=wlSj7SVnAz8

MARIHUANA

http://www.youtube.com/watch?v=g3uSc3GKK8E

http://www.youtube.com/watch?v=iYBQoMHkdfA

PSYDANCE

http://www.youtube.com/watch?v=69fgNJ5hGYM

SOUND, BRAIN WAVES AND DIMENSIONS

http://www.youtube.com/watch?v=_oDdpSr0dTk

NATURAL HALLUCYNOGEN

http://www.youtube.com/watch?v=vzSRVgF501M

MELODIA DE OTRO MUNDO

http://www.youtube.com/watch?v=PeQuD1_GUGM

OTHERS WORLDS AYAHUASCA/DMT ANIMATIONS

http://www.youtube.com/watch?v=0U08pzoPCiw

PINEAL GLAND ACTIVATION-DEEP AMBIENT

http://www.youtube.com/watch?v=wXc3IRlqB6k

MYTHEMATICA-QUANTUM THOUGT

(CEDIDO POR JOSE LUIS GARCIA)

http://www.youtube.com/watch?v=lPNYqe_AY_U

HALLUCINOGEN-LSD

http://www.youtube.com/watch?v=fH_8e9JYtRs

THE COLOURS OF TIP

http://www.youtube.com/watch?v=PLhtSJdHPJM

AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=rPAnKMcm2BM

AYAHUASCA

(CEDIDO POR CHELO LORENZO)

http://www.youtube.com/watch?v=dhKybFooqiA

2012 DMT ANIMATION

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TORMENTA DE ACIDO

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LA GLANDULA PINEAL

LA GLÁNDULA PINEAL

La Glándula Pineal y Apertura del “Tercer Ojo”

Ubicación y características


La Glándula Pineal se encuentra físicamente justo en el centro de nuestro cerebro.

-Tiene forma de un fruto del árbol de pino por eso se llama Pineal.

- La función de esta glándula, (según estudios científicos) es generar una hormona muy importante para el ser humano que es la Melatonina, que se genera cada vez que hay oscuridad para dormir, por eso es muy importante dormir bastante y bien y estar atento en lo que soñamos anotando y relacionado que mensaje puede estar ahí ya que puede ser un mensaje de nuestra conciencia más profunda.

-El cerebro es el eslabón entre el espíritu y el mundo externo.

- Los órganos de los sentidos son meramente los que transmiten al cerebro los impactos recibidos del exterior y el cerebro mismo es el instrumento que los coordina e interpreta.

-La glándula Pineal es efectivamente, la que une la parte material , el cuerpo, con la parte Espiritual, Alma e Inteligencia Universal.

-Lo hace a través de un neurotransmisor que se llama Dimetiltriptamina(DMT) que se une con el hipotálamo a través de un canalillo muy pequeño.

-Esta conexión a nivel amoroso desde la sexualidad, incrementa el nivel vibratorio atómico molecular, llevando esa energía por el canal serpentino expandiendo la conciencia, y alcanzando una esfera desconocida en este mundo tridimensional.

Egipcios e Hinduismo

Faraón egipcio que en la parte superior de su cabeza hay una cobra que representa la Kundalini y la glándula pineal

-Para los espiritualistas, y diferentes religiones como el budismo, hinduismo, e incluso el catolicismo, (digo el catolicismo porque en su sede del Vaticano hay un gigantesco monumento del coco de pino en una de sus plazas), es el lugar donde se encuentra nuestra espiritualidad y conciencia, en el yoga o reiki es el sexto chakra y en las religiones el Tercer Ojo es por eso que por ejemplo que Buda tenia un peinado en forma del coco de pino y en muchas imágenes al igual que Krishna tienen un punto rojo entre medio de las cejas, o como el en las mujeres hindúes que también tienen este punto.

-Para los antiguos egipcios y para muchas culturas antiguas como los Sumerios por ejemplo fue muy importante esta glándula ya que encontraban el umbral hacia otros mundos y dimensiones de hecho antes de morir en cualquier persona la Glándula Pineal es donde genera más elementos alucinógenos desde esta glándula es el momento previo de la muerte y asi entrar al otro lado.

Apertura del Tercer Ojo y misticismo

-En el chamanismo se usa un hongo que contiene Psilocibina, (compuesto relacionado con la producción de DMT ) u otros alucinógenos para llevar la conciencia a otros niveles de comprensión, pues el cerebro apegado a los sentidos, no es suficiente para VER, otras esferas. De modo que a través de plantas u hongos como la Ayahuasca o Peyote, incrementan la producción de dicho neurotransmisor, que además si se hiciera un dosaje en los momentos previos a la muerte también se vería incrementado.

-Este proceso que provoca la glándula pineal, ha sido descrito como “El tercer Ojo”, o, el “Crown Chacra”, y se habla que puede ser activado cuando se adquiere un nivel elevado de conciencia mística, lo cual nos da la pauta que no nos hace falta consumir ningún tipo de sustancias alucinógenas para estimular dicha glándula.

-La función energética de la glándula pineal, está implícita en todas las corrientes religiosas y de conocimiento espiritual a través de la historia de la humanidad, es el conocimiento “oculto” que guardamos, en el ADN, que junto con la energía sexual se vincula a la pineal.

-El DR. Rick Strassman ha confirmado que, la glándula pineal es sensible a los cambios en el campo geomagnético, entonces es posible que nuestra entrada en la banda de plasma magnetizado provoque cambios climáticos en la Tierra y una inversión geomagnética que impulse a la glándula pineal a producir más DMT, generando experiencias kundalini y de salida del cuerpo, e incrementando los casos de telepatía, llevándonos a desarrollar nuestra capacidad de ver el paisaje invisible más allá del velo.

El Caduceo

La palabra caduceo viene del griego ” Esta vara” la llevaban siempre los heraldos; como Hermes era un heraldo y mensajero de los dioses, se le aplica especialmente el atributo del caduceo. Pero en este caso las guirnaldas se sustituyen por dos serpientes, en alusión a la fábula: Hermes vio luchar a dos serpientes y las separó pacíficamente con el caduceo. Las serpientes dejaron de luchar en el momento y se separaron.

-El caduceo representado por dos serpientes entrelazadas (el sistema nervioso central) alrededor de un bastón (la espina dorsal) con las alas (el “cisne”) en ambos lados (los dos hemisferios del cerebro, con el círculo en el centro que representa la glándula pineal, o el sol central y centro psíquico interior.

-Cuando la energía kundalini despierta y evoluciona, ciertas áreas de la espina dorsal llamadas chacras, también despiertan o se abren para convertirse en centros de sistemas de energía organizada.

Conforme esta energía se desarrolla, la conciencia del individuo se transforma, cambia su modo de percibir el mundo y su manera de reaccionar a él.

- A través de la energía sexual, cuando es llevada a cabo desde el AMOR, se pone en marcha o se abre el canal de la columna que desde el sistema nervioso eleva la energía desde los órganos sexuales vinculados a lo terrenal hacia la Conciencia Superior y en este punto la glándula pineal es la conexión entre el mundo físico y el metafísico. Esta conexión a nivel amoroso desde la sexualidad, incrementa el nivel vibratorio atomico molecular, llevando esa energía por el canal serpentino expandiendo la conciencia, y alcanzando una esfera desconocida en este mundo tridimensional.

-De modo que la glándula pineal, actúa en el sistema nervioso, circulatorio y todas las funciones orgánicas, con una energía que varía en intensidad conforme se alcance mayor conexión, y expansión de la Conciencia. Es un conocimiento que tenemos albergado, todos lo tenemos, solo que hay que saber, conocernos, para activar todo aquello que tenemos dormido, para alcanzar nuestro verdadero Poder, que no está en el mundo exterior, sino en nuestro interior.

Restauración de la glándula Pineal

Mediante algunos ejercicios,así como el yoga, meditación y otros se puede restaurar la armonía de la pineal con el Cósmico, de forma que se restauren en su totalidad los procesos regenerativos en parte olvidados por nuestras costumbres. En ningún modo se pretende una hipertrofia de la glándula, que nos desarmonizaría aún más con el Cósmico.

En la mayoría de nuestros ejercicios observamos que se aconseja la penumbra, el silencio o la música suave, y ciertos aromas de incienso también suaves. Todo ello nos lleva a un mayor aumento de la melatonina, ayudándonos a no perder nuestra consciencia y caer en el sueño. Con ello que podemos llegar a ser conscientes de nuestro subconsciente, y utilizarlo a nuestro favor (y a favor de la humanidad), mediante procesos de visualización y emisión de sentimientos de Amor y Paz Profunda, desde nuestro Ser Interno.

Publicado por COMANDANTE XIXOM MELQUISEDEK en 12:45

FUENTE: http://samiraelojodehorus.blogspot.com/2010/09/la-glandula-pineal.html

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