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RELATOS DE EXPERIENCIAS CON AYAHUASCA

RELATOS DE EXPERIENCIAS CON AYAHUASCA.

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Llegué a la ceremonia muy cansada, con mucha sensación de debilidad y dolor de cabeza. Supongo que a causa de los nervios no pude dormir mucho en los días previos y eso, más la falta de alimento hizo que mi energía estuviera muy baja. Para rematar este estado de debilidad le sumo que tres días antes de la toma, me vino la menstruación… Ya llegué destruida a esta mi primera toma.
Llegamos unas dos horas antes del inicio de la ceremonia, la finalidad era integrar al grupo, conocernos y charlar un rato. En el transcurso de ese tiempo, me sentí más nerviosa que en las horas previas, percibí que este este estado, se compartía por toda la sala donde nos encontrábamos, ya que de las cuatro personas que nos reunimos para vivir la experiencia, tres de nosotros era la primera vez que tomábamos contacto con la medicina.
Llegué en tercer lugar, a mi llegada saludé a todos y me senté en una silla. Desde ese mismo instante el cansancio, el dolor de cabeza fueron en aumentando minuto a minuto, lo cierto es que ese espacio de tiempo se me hizo larguísimo. Pero estaba dispuesta a vivirla con toda intensidad, estaba dispuesta a dejarme morir. Esta experiencia representa para mí una oportunidad de liberarme de mi misma, o de la persona que ahora creo que soy. En algún momento de mi vida me perdí, perdí toda referencia de mi misma y ahora no se hacia dónde voy. No tengo objetivos, no tengo ilusión ni dirección.
Cuando ya estuvo todo listo, pasamos de uno en uno a otra sala (tipo vestidor) para cambiarnos de ropa, teníamos que vestir con ropa blanca. A parte de la dieta, esta fue otra de las directrices de Fernando, la persona que iba a dirigir la ceremonia.
Una vez nos cambiamos todos y tras unos minutos más de conversación, pasamos a la sala donde realizaríamos la toma.
Nos sentamos dos personas en un lateral de la sala y dos personas en frente en el otro lateral de la sala, dejando espacio en el medio para que Fernando pudiera moverse entre nosotros con facilidad.
Fernando nos fue llamando de uno a uno para tomar la medicina, yo fui la última en tomarla.. Fernando, con su especial sentido del humor me dijo cuándo llenaba el pequeño vaso, te ha tocado el premio!!. Todos pudimos escuchar como caían los posos de la medicina en el vaso al llenarlo…. El me miró y me dijo, tómalo de un trago, no lo saborees e intenta mantenerlo dentro sin vomitarlo. El premio es bueno, pero también… y quedó en silencio, me entregó el vaso, pero pude entender sin necesidad de palabras que lo malo sería tragarlo.
Agarré el vaso al mismo tiempo que le daba las gracias y de un trago lo pasé todo para dentro dejando en el fondo del vaso restos como de una tierra marrón o el poso de un café bien cargado.
Regresé a mi sitio y me senté en las colchonetas que se encontraban en el suelo. Dispuesta a comenzar con este viaje… le pedí a la medicina que este proceso fuera dado con amor y le expuse como lo hice ya días anteriores de la toma, mi deseo de sanar el dolor, la tristeza de mi alma, le pedí me ayudara a liberarme y desprenderme de toda resistencias y me ayudara a descubrir quién soy en realidad. Estos últimos meses me he sentido sin identidad y sentido, perdí total referencia de mi misma y de lo que estoy haciendo acá.
Eso quieres… Eso tienes!!
Casi todo el proceso fue una auténtica guerra, la pasé luchando conmigo misma, estuve intentando liberarme de mis propios bloqueos y de las voces que surgían del ego. Fui prisionera y mi propia prisión al mismo tiempo, (me estaba intentando liberar de mi misma), todo esto lo experimenté desde diferentes lugares al mismo tiempo, (vivía esta situación como prisionera, como carcelera y como observadora). Durante muchos momentos del proceso, pude verme desde un punto más elevado, era como estar encima de mi cabeza y poder observarme desde ese lugar. sentía frío en la parte superior de la cabeza, como si tuviera una compresa fría sobre esta, pero no en el resto del cuerpo. Esta sensación de frío la noté en repetidas ocasiones. Igual que llegaba esta sensación, marchaba.
Durante la primera parte de la experiencia, mi cuerpo estaba engarrotado, dolorido, tenso, se me presentaban resistencias físicas continuamente, me sentía incómoda, los ruidos externos, los movimientos que percibía a mi alrededor incluso me molestaban, entonces empecé a sentirme muy mareada, y me entraron muchas ganas de vomitar, en cuanto dirigí mi atención a este malestar mi mente me trajo la imagen de mi misma dentro de un auto, el cual estaba en movimiento. Mi único deseo era que todo ese torbellino de sensaciones, molestias, parasen, me sentía muy mareada y cansada. Quería bajarme de ese auto para que todo parara de moverse y poder aliviar mi angustia!!
En ese instante como un pensamiento, me vino esta reflexión, así vives la vida, con angustia, queriéndote bajar de esta, cansada y derrotada. Así te enfrentas a la vida, así la estás viviendo.
Quieres bajarte de ella y vives tu presente con angustia, dejándote abatir por esta.
Seguía teniendo nauseas, y me dije a mi misma. No voy a resistirme a vomitar. Así que si a de ser suéltalo. Pero lo cierto es que no pude hacerlo, el malestar continuaba pero no fui capaz de sacar nada.
Mi mente seguía inquieta, no conseguía aquietarla, estaba muy consciente de todo cuanto pasaba a mi alrededor, y entonces empecé a enfadarme conmigo misma, por no dejarme ir por no dejarme llevar…
Me sentía dolorida, engarrotada, cansada y a pesar de no poder vomitar me sentía mareada.
Entonces le pregunté a la planta, que hago con todo esto, que hago con todo esto que me está sucediendo. Me sentía prisionera de mi misma, me vi envuelta inmovilizada por una gruesa cuerda (como las que utilizan los barcos) esta me rodeaba como una gran serpiente, de pies a cabeza, yo me movía, balanceaba todo mi cuerpo intentando liberarme de estas ataduras.
Más cansancio, más resistencias físicas, entonces empecé a desear que todo esto terminara,
Ahora me rindo, solo estoy presente, estoy contemplativa con todo cuanto me rodea, mis ojos están cerrados, dejé de luchar solo permanezco inmóvil, como abatida sintiendo el momento, siendo consciente de mis compañeros de Fernando y de todos los sonidos de la sala.
Ahora aparece una imagen.. Estoy frente a un abismo. Hay un gran agujero negro un vacío que se extiende bajo mis pies, no puedo ver el final, solo existe un negro inmenso.
No tengo miedo, ni angustia, solo contemplo ese vacío desde ese punto elevado. Al instante esa imagen desaparece.
Fernando nos ofrece la segunda toma, yo tenía pensado no repetir si me sentía con angustia o mareada, pero ahora ese estado pasó hace rato, no me siento bien por mis molestias físicas pero no deseaba vomitar, así que pedí una segunda toma.
Seguimos el mismo orden de la vez anterior, esta vez mi vaso también tenía algo de poso, pero no como la vez anterior. La tome de la misma forma que la primera y me senté en mi sitio, al instante sentí entre mis dientes como arena y cuando quise retirarla con un movimiento con mi lengua mi estómago se giró y me entraron unas enormes arcadas. Tuve el tiempo justo de agarrar la bolsa que tenía abierta y preparada delante de mi y me puse a vomitar.
Al hacerlo sentí alivio, que buena sensación creo que estuve esperando esto durante todo el tiempo anterior, buenísimo pensé, ahora quizás me pueda centrar más en mi misma y no tanto en malestar de toda la noche.
Intentaba respirar profundamente, entonces Fernando cantaba levemente, ahora era la música que salía de un equipo la que llenaba toda la sala, justo tenía los altavoces a mi derecha.
Fernando se dirigió a mí y me puso agua florida en mis manos y me pidió me las pasara por la cabeza, luego el se puso más cantidad en su mano y me la pasó por la cabeza también.
Lo cierto es que me sentía más aliviada, pero el cansancio empezaba a ser muy insoportable, deseaba dormir, tenía pesadez en los ojos y a pesar de tenerlos cerrados, la luz que dejaba entrar las persianas de la habitación medio bajadas y una pequeña vela encendida a mitad de la ceremonia no dejaban de molestarme, increíble esta sensación de ver, aun teniendo los ojos cerrados.
Las luces de la ciudad dormida, entraba por esa pequeña rendija de la persiana, apuntando directamente a mi pecho y ahí la sentí durante toda la ceremonia. Esa luz posiblemente de una farola, permaneció alumbrando mi corazón, fue entonces cuando más rendida me encontraba que quise centrarme en ese sentimiento con más desesperación, intentaba encontrar mi centro con desesperación como el ahogado que intenta agarrarse a lo que tenga a mano para no hundirse. Respiraba y respiraba, ahora ya no había lucha, solo abatimiento, en medio de la oscuridad con esa luz pegada a mi pecho, deseando que todo pasara ya, como derrotada. Di gracias mentalmente a las personas que me rodeaban, di gracias mentalmente a Fernando por la experiencia, empezaron a aparecer recuerdos de personas en mi vida, personas presentes en mi vida y personas que ya no están, El recuerdo de Argentina estuvo presente en toda la ceremonia, di gracias por eso también y dejé a esos pensamientos y a esas personas pasar.
Ahora solo deseaba estar presente en ese estado, contemplativo y de quietud, solo quería permanecer en ese estado en silencio, la música empezó a inundarme y algo dentro de mi empezó a vibrar, esa vibración empezó a crecer y crecer y se hizo presente en forma de llanto.
Empezó a brotar como un llanto tímido, empecé a sentir como las lágrimas caían por toda mi cara y caía sobre mis piernas.
¿Cuánta tristeza puede albergar el alma? Esa tímidas lágrimas se convirtieron en sollozos terminando en un desgarrador llanto, ¿Cómo podía hacerme todo esto, como era capaza de destruirme de esta forma? ¿Cuánto dolor estaba dispuesta a auto infringirme?
Deseaba sanar todo eso, deseaba sanar todo ese dolor, estaba dispuesta a abandonarme por completo, a dejarme morir en ese instante.
Fernando se acercó otra vez y colocó en mi mano una piedra redonda de gran tamaño, una (labradorita) como agradecí este gesto, la agarré con fuerza con enorme gratitud y mi mente quedó en silencio.
La melodía de la música me estremeció, fue como el balanceo de la madre que acuna al hijo, empecé a notar un ligero movimiento, ahora ya no había resistencia, empezaba a sentirme más ligera.. Estaba dentro de esas notas, todo esa música me trasporto por completo.
Empecé a ver como empezaban a surgir unas enorme alas de mis brazos, ya no tenía brazos, eran alas, alas enorme, de varios metros de largo que se extendían hacia los lados de mi cuerpo. Eran alas cubiertas de largas plumas marrones, como las de un águila o un halcón..
La sensación de libertad aumentaba a medida que mis alas se desplegaban, ya no era yo era eso ¿un águila? Me elevaba hacia lo más alto, en ese instante mi visión era elevada, libre, incluso podría jurar que sentí el aire deslizarse a través de mí. Como un imán tirara de mí, caí de ese instante liberador, otra vez sentí mi cuerpo dolorido y cansado, ya no era águila, ya no volaba…
(Por la mañana cuando intercambiamos nuestras experiencias, y expliqué lo narrado recién, la chica sentada en frente mencionó haber visto un águila, al igual que el chico de mi costado sintió mi estado de lucha.. Se crea una conexión mágica entre todos)
No sé qué hora podía ser, todo se ve tan confuso en este instante relativo al tiempo y en el modo que sucedió todo…
Fernando se acercó a cada uno de nosotros para limpiarnos con tabaco, (más tarde también limpió con tabaco, mis piedras y las colocó colgadas alrededor de mi cuello, estas que dejé en el suelo a mi lado justo antes de empezar la ceremonia) Agradecí en silencio este nuevo gesto.
Creo que todos nos sentíamos rendidos, era algo notorio en todos nosotros. Yo abría los ojos de vez en cuando, ahora ya solo deseaba rendirme al sueño, solo deseaba estar en silencio.. Quise acurrucarme y descansar.
No sé cuánto tiempo más pasó… escuchaba vomitar a la chica de enfrente, anteriormente el chico que estaba junto a mí pidió ir al baño, sentía la incomodidad del chico sentado frente a mí y lo veía cambiar de postura, de vez en cuando estiraba las piernas.
Escuché la voz de Fernando preguntándome si estaba bien, todo terminó, él ya se retiraba a descansar.
Fernando dio por cerrada la ceremonia, nos dijo que podías quedarnos ahí a dormir, yo no podía ni moverme quedé tirada en el piso, sentía una ligera angustia y cualquier movimiento agravaba esa sensación, solo quería quedarme dormida y descansar.
Así de esa forma recibí la luz del día, apenas pude dormir en ese espacio de tiempo, dormía me despertaba, así hasta cerca de las diez de la mañana, entonces fue cuando nos fuimos levantando y salimos al comedor. Fernando nos había dejado algo de fruta, y quedo sobre la mesa, para desayunar.
Charlamos un rato compartiendo nuestra experiencia y sobre las 11 de la mañana salimos todos de casa de Fernando.

LAURA TALAVERA

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AYAHUASCA-3ª SESION (21-05-2014)
Parece que es verdad esto que dicen de que tú no vas a la planta, sino que la planta viene a ti. Al igual que la segunda vez, esta sesión tampoco había sido intencionada. Había sido gracias a Xavi que me había puesto en contacto con Fernando para concretar una fecha, ya que él quería probarla por primera vez.
Los días anteriores sentía que me faltaban fuerzas para volver a vivir algo tan intenso, ya que mi vida ahora mismo está en un punto muy delicado, que estoy viviendo de por sí con mucha intensidad y emoción. Quería tener un viaje más tranquilo y así se lo comenté a un gran amigo el miércoles anterior.
El sábado transcurrió con mucha paz. Me levanté tranquilamente y luego pasé toda la tarde vagueando sentado al sol en la plaza Lesseps y releyendo el libro de Ruth ‘El dinero emocional’ en la biblioteca de allí. Trataba de no poner juicio a mi vida ni a ese momento presente, intentando vivirlo con la máxima paz y tranquilidad.
A las 6 y pico llegué a casa de Fernando. Aparqué la moto enfrente, donde siempre y me dispuse a esperar a Xavi en el banco en el que me había sentado aquel primer día. Cuántas cosas han pasado desde entonces… es increíble lo que es la vida.
Xavi no tardó en llegar. Le di unos últimos consejos pero se le veía muy tranquilo y confiado, así que no encontré la razón por la que decirle más cosas. Lo que tenga que ser, será. Y nunca podemos hacer nada para cambiar eso.
Subimos arriba, donde ya estaba Laura, la psicóloga. Me pareció una chica muy maja. Al cabo de un rato, me di cuenta de que se tomaba muy en serio lo de ser ayudante de Fernando y lo agradecí, pues así le quita trabajo a éste.
Al poco rato llegó Rafa, que había venido desde Pamplona para tomar por primera vez y después el gran Jordi, al que no veía desde la primera vez, a pesar de habernos enviado tantas cartas entre medio. Le di un abrazo y nos sentamos todos en el salón, como siempre, a charlar de lo que surgiese y a reírnos un rato. Jordi y Fernando no paraban de fumar.
Las horas pasaron volando, muy distendidas. En ocasiones notaba la sala y el momento presente como si fueran un sueño del que iba a despertar cuando bebiese el preparado. A veces no estoy seguro de si me estoy volviendo loco por momentos. Todo es tan extraño…
Xavi y yo nos íbamos levantando de vez en cuando para respirar un poco de aire puro en la terraza y mover las piernas. Lo veía muy tranquilo.
Poco a poco se hizo de noche y empezamos todos a ponernos nuestras características vestimentas: camiseta blanca y pantalón de chándal, para estar cómodos. Laura hizo un buen repaso a la situación y consejos antes de que pasáramos a la sala.
Me senté en el mismo lugar de siempre, entrando a la izquierda, cerca del equipo de música. Me puse cómodo, en posición de meditación y sin parar de sonreír por lo divertido del asunto y lo que estábamos a punto de vivir. Fernando además no paraba de hacer bromas, como la clásica de las pizzas. Que tío.
Empezamos la toma. Di las gracias a Fernando y me lo bebí. Sabía asqueroso, como siempre. Me focalicé rápidamente en la respiración al cerrar los ojos y me sentí un poco ido. Nunca me había subido tan rápido, siempre había tenido que esperar por lo menos media hora o más.
Mejor, pensé. Ahora ya no tengo ningún miedo, quiero dejarme ir y que la planta haga lo que le dé la gana conmigo, estoy abierto a vomitar si hace falta y a tener un viaje intenso.
Me desconecté de todo lo que ocurría a mi alrededor, siempre pendiente de que mi atención estuviera focalizada en la respiración con el abdomen. Si inspiraba fuerte me molestaba. Sé que tengo muchas emociones no resueltas aún en esa zona y sentía que si llegaba a vomitar las sacaría todas.
No ocurrió así. Pero sí que la planta me cogió y empezó a moverme el cuello, como en las dos veces anteriores. Primero hacia abajo, luego hacia los lados, después hacia arriba… me mantenía en cada posición unos minutos para destensar todos los músculos y liberar esa carga de estrés que viene a visitarme alguna vez durante el día. Hoy, mientras escribo estas líneas, siento mi cuello genial, sin el mínimo dolor. Gracias.
Al poco rato, en cuanto Fernando puso la música, empecé a ver visiones muy bonitas. No se pueden describir correctamente y probablemente las olvide pronto, pero eran realmente espectaculares y siempre estaban en un movimiento perfecto. Todo provenía de esas notas que salían del equipo. Qué bonita puede llegar a ser la música joder. Colores de todo tipo, plantas que crecían sin fin, formas geométricas rarísimas. ¡Increíble! ojalá pudiese pintarlo.
También se me reveló algo que ya intuía: todos los dolores del cuerpo son emociones atrapadas en ese lugar. En mi estómago habían varios: uno bien grande a la izquierda, como si fuera una bola y varios pequeños a la derecha, como líneas más bien. Quería sacarlos de ahí, quizá vomitando, pero no hubo forma. Las tendría que sacar haciendo meditación poco a poco cada día, respirando muy profundamente.
Fernando entonces preguntó que si alguien quería tomar otra vez. Le había dado vueltas antes al asunto y decidí que no, que ya estaba empezando a sentirme suficientemente colocado y además quería probar si con una sola toma ya era suficiente o, por el contrario, siempre tengo que tomar dos. Todos bebieron otra vez menos Laura y yo.
Al sonar la espectacular música otra vez, volví a revivir parte de la segunda sesión que había realizado siete meses antes: Se me aparecían las personas que más quiero en esta vida, una por una, y se me revelaban los verdaderos sentimientos que tengo por ellas y cómo debía de tratarlas.
Supe que tenía que jugar y jugar con los niños todo lo que pudiese y hacerles bromas constantemente, porque un día se harían mayores de repente y sino no lo habría aprovechado. Que tenía que preguntar a mis hermanos siempre por su vida y que sintiesen mi amor e interés por ellos. Que tenía que quedar con mi padre más a menudo para comer entre semana y preguntar muchas más cosas a Ana. Que tenía que decirle a Rents que todo iba a salir bien. Que tenía que hacer más bromas con Sickboy, que pasamos muchas horas juntos y eso es muy grande.
Luego estaba mi madre. Tenía que abrazarla y darle un beso. Tenía que decirle que pidiese más abrazos a sus hijos.
Tenía que usar mis manos más a menudo. Para abrazar, para hacer bromas, para tocar a la gente. Todos somos lo mismo, no tengas ningún miedo. Abrí los ojos un momento y vi mis manos como serpientes negras, una mordía a la otra. Primero pensé que se estaban matando, pero luego supe que simplemente jugaban y estaban contentas.
En un momento dado, Fernando se puso a chasquear los dedos y abrí los ojos. Le vi tal y como era: se había transformado en el mono Joaquín, dirigiendo la ceremonia.
Pensé que esto era solo el principio y que luego el viaje se haría mucho más intenso, igual que había ocurrido otras veces. Sin embargo, al poco rato dejé de sentirme colocado. Se me había pasado completamente el efecto. Y me enfadé a pesar de haberme dicho a mí mismo unos minutos antes que eso que estaba viendo era suficiente, que no necesitaba más. ¡Qué incoherente!
A partir de ese momento empezó en mi interior una espiral de apatía y enfado que aumentaba poco a poco y no acababa. Cada vez estaba peor, e incluso me llegaban a molestar los cánticos de Jordi, porque creía que no me dejaban concentrarme. Trataba de volver a la respiración una y otra vez, pero al cabo de poco rato la mente me recordaba que estaba sumido en un gran aburrimiento e incomodidad. No paraba de cambiarme de postura, tratando de encontrar una en la que estar mejor. Quería que se me fuese la cabeza completamente en otro viaje alucinante y por entonces, ya me arrepentía de no haber tomado ese segundo vaso.
Estuve quizás un par de horas así. La verdad es que no tengo noción del tiempo dentro de esa sala. Luego llegó un punto en el que Fernando se había marchado y todos empezamos a hablar. A nadie le había subido demasiado, únicamente a Jordi. No sé por qué, pero no me pareció algo extraño. Se notaba en la energía de la sala y tampoco nadie había llorado ni reído a carcajadas, como suele pasar. Me supo mal por Xavi, sé que él había querido algo diferente, algo más fuerte, pero pensé que cada cosa tiene su momento y que le llegaría en otra sesión con toda seguridad.
Al cabo de varias idas y venidas de Jordi y Laura y de lo que me pareció una eternidad, apareció Fernando para dar por concluida la sesión. Todos teníamos muchas ganas de salir de allí, Xavi y yo seguro para darnos un atracón de comida. Y así lo hicimos. Nunca había comido tanto después de beber Ayahuasca, tomé todo tipo de fruta, palitos, queso… estaba buenísimo.
Y de repente se me había pasado el enfado.
Sentí que todo eso que había vuelto a revivir en mis visiones, las relaciones personales, era lo único que importaba. Igual que lo había vivido en la segunda sesión, después de la que, sin embargo, no había hecho demasiado caso. Lo había aparcado poco a poco en el fondo de mi mente y acabado de tapar con los problemas del día a día. Ahora estaba feliz de haber podido recordarlo con tanta claridad y di las gracias por ello.
Xavi en seguida se excusó para volver a la habitación. Pensé que era raro, pues hace nada estaba como loco por salir de ahí. Quizá se había mareado. Yo también tenía ganas de volver a echarme, pero no sé por qué seguía teniendo hambre, así que no paré de comer mientras charlaba con Fernando y los demás. Laura se marchó en seguida y me quedé comentando todo con Jordi y Rafa un buen rato, hasta que no pude más.
Decidí volver a la sala, desde donde provenía esa música espectacular. Entré y vi a Xavi sin camiseta haciendo lo que yo creía eran una especie de estiramientos con los brazos y luego, cuando ya estaba echado encima de unos cojines, le oí levantarse para cambiar de canción. En seguida caí dormido.
Esta mañana al levantarme me ha explicado que, en cuanto se marchó a la habitación solo, empezó su gran viaje, uno realmente espectacular. La verdad es que me ha hecho mucha ilusión escuchar eso, porque cuando la planta se te mete dentro, cambia tu visión de la vida para siempre. Se te muestra tal y como es… y eso es algo que marca un antes y un después. Me alegro que le haya tocado a Xavi, se lo merece.
Y ahora estoy muy tranquilo, empezando a aceptar de verdad todo lo que pasa en mi vida. Siento paz y siento amor.

SWANNEY
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EL canto,
Tome la planta, regresé a mi lugar, me senté. No estaba segura si me haría efecto, no tenia expectativas, pero si mucha curiosidad sobre lo que pasaría. Un sueño me había traído aquí y aquí estaba.
Escuche mi cuerpo no sentía nada, observé como el resto de participantes recibían a la planta. Alguien pregunto: Cuanto tarda en hacer efecto?, Entre 20 y 30 minutos. Me pareció una eternidad. Comenzaron los nervios y un dialogo interno detestable: -. es mucho tiempo, mi mente lo acaparará todo, no se si podré dejarme llevar.
Oscuridad, silencio, humo y comenzaron los icaros. Cerré los ojos escuche atentamente y puse mi atención en los cantos. Comencé a sentir mareo, en mi estomago sentía algo denso, pesado y eso comenzaba a subir, mi cuerpo enpezo a moverse con un balanceo parecía que ese movimiento ayudaba. De repente calor, mucho calor subía por mi cuerpo, sudor espeso, pensé que me daba algo, necesitaba aire. Contra mas me centraba en el malestar físico, peor era. Una parte de mí deseaba salir corriendo, pero otra, un pensamiento, “Estas aquí por algo y aquí te quedas, déjala salir”. Una arcada y salió. Cambie la postura cogí mis piernas entre los brazos y apoye la cabeza en las rodillas.
Seguía con los ojos cerrados, comencé a intuir un movimiento frente a mi en la oscuridad de mis parpados, empiezo a distinguir poco a poco la forma de una flor de loto que se cierra y se abre, cada vez que lo hace tiene mas petalos, es negra y su contorno gris luminoso. Comienza a tomar profundidad tanto que me doy cuenta que frente a mi hay un enorme agujero negro, no siento nada de miedo si no una atracción enorme y ganas de tirarme a dentro. Un pensamiento lejano, es la serpiente?, me acerco y escucho a Fernando: Laura espera, espera, y comienza el canto. No me tiré me quedo observando la oscuridad ( yo siempre con los ojos cerrados) mareo mas ganas de vomitar, alguien vomita. Yo también pero ahora sale poco liquido, sale aire, y mas cosas que no se explicar. Regreso a mi oscuridad, y comienzo a ver algo parecido a “anuncios” un mándala suspendido en el aire como con luces de neón, un montón de serpientes enroscadas, eran como de energía, no de colores brillantes ni con su forma original, más bien transparentes, era hermoso su movimiento, veía muchas cosas a la vez, sentí que tenía que focalizar la intención en alguno, y en ese momento por el rabillo del ojo, veo el brote de una plantita, era verde intenso, brillaba, y se movía muy graciosamente. La observe y me sentí enormemente agradecida, pensé:.- ahí estas, eres tú?, me voy contigo.
La plantita comienza a meterse dentro de un túnel de tierra y a medida que coge velocidad va enraizándose y ramificándose alrededor del túnel, yo voy como volando tras ella, miro a los costados y veo la piel de la serpiente, Me siento muy bien y de repente salgo a una luz, miro hacia arriba; es increíble, una planta gigante, estoy dentro de una planta, estoy en las rices. Un pensamiento eres tú? Estoy dentro tuyo? Y tú estas dentro mio?. En ese instante me veo toda verde, mis venas y sistema nervioso es verde brillante y luminoso. Me siento feliz y muy agradecida. Comienzo ha subir por ella, hay un sistema membranoso, veo que dentro de sus conductos hay unos seres chiquititos, como duendecitos, pero no son los típicos duendes de capucha que tengo en mi imaginario. De hecho no tienen gorros en punta, son gorritos redondos y chatitos. Siento que ayudan a la planta. Escucho a Fernando: Estas bien?, .- si , solo puedo decir : si. Me paseo dentro de ella, veo cosas que no se explicar, hay una estructura dentro de la planta, pero no se, si pertenecía a ella. Son miles de tubos con forma de arcos, los colores rojo, negro y blanco. Lo blanco son esqueletos en forma fetal, sentados unos sobre los otros, sobre unas piedras o gorros negros y la pared del tubo rojo.
La imagen me genero una sensación extraña, pero no de miedo, mas bien preocupación. De repente mareo, arcadas, nauseas y a sacar. Miro a mis compañeros de viaje, algunos viajan otros no. Cierro los ojos, mas icaros estoy fuera de la planta, en una ramita, miro para arriba y sobre mi una gran araña blanca y negra, teje un hilo dorado, es increíblemente bella, me inunda un sentimiento de paz, un pensamiento aparece: la tejedora de vida,la tejedora de sueños”.
Frente a mi una duendecita, su gorrito es blanco, ella ( la planta) me dice: ere tú. Comienzo a sentir una vibración en mi garganta como un zumbido. Al principio, mi garganta en azul, Escucho a Fernando que dice . -. canta! Comienzo abrir mi boca y sale una especie de mantra. El gorrito de la duenda cambia de color y comienzan a salir una aaaaaa, su gorrito cambia a color verde comienzo a pronuncia “ ana….” y a medida que su gorrito cambiaba de color, surgían diferentes armónicos de “ainainanai…”.. Me reencontré con algo, algo que para mi era ancestral y familiar, sentí reencontrarme conmigo misma y comenzaron a brotar lagrimas un llanto que surgía de lo más profundo de mi ser, de pura felicidad y gratitud, que no ahogaba, que me permitía cantar, que parecía una fuente de la cantidad de lagrimas que salían. Una compañera comenzó a vomitar. No se cuanto rato canté, paré lentamente. Me sentí fuerte, completa y segura como si lo hubiese hecho toda mi vida, tenia ganas de salir, de volar y empece a sentir que podía hacerlo, una parte de mi se envalentonaba por momentos y vi un pajarito, un colibrí y sentí que me iría volando con él. Entonces Fernando me hablo, hecho humo sobre mi cabeza y movió las maracas y me sosegué, fui bajando a mi lentamente.
Mas mareos y más sacar. Empecé a oír cosas que no sabia si eran de dentro o de fuera de la habitación, pensaba que estaban hablando los que estaban allí. Algunas cosas las oía nitidamente pero otras no entendía nada de lo que decían eran como murmullos. Me percaté que se había agudizado no solo el oído, sino el olfato, el huno, los olores de las personas que estaban, olores que no sabia que era, olor a la planta…. nuevamente me dieron ganas de salir a explorar. Algo de la persona que tenía al lado me molestaba, no se porque no hacia nada, pero no me gustaba. Me comencé a centrar en esa sensación abrí los ojos y observe al resto, vi que algunos estaban traslucidos,transparentes y otros estaban densos como estatuas. Cerré los ojos me pareció intuir la energía de los que estábamos allí. Nuevamente comencé a encontrarme mal, pero pensaba que ya no podía haber nada más que sacar, entonces vi una imagen muy desagradable una especie de gusanos que estaban en mi hígado, una confirmación, “ira, rabia”, hay que sacar eso y seguí sacando, ya no daba más. Fernando me hecho más humo y comenzó nuevamente el zumbido en mi garganta, Canta, dijo, y esta vez el “nainai”, sono como una nana, me veía azul eléctrica y blanca. Quería compartirlo con los que estaban allí, sentía que esa electricidad salia y se paseaba por la habitación. Después fui bajando el tono hasta que me callé. A partir de aquí el viaje se torno introspectivo, reencuentros, despedidas, pena, tristeza, también amor y ver a los míos tal y como son y aceptarlos tal cual, sin condiciones, sin egoísmo. Sentí la planta, la selva, el mar y al planeta. La vida y la muerte.
Este viaje me enseño un camino y cerro otros, ahora me queda el trabajo, de ser persistente, de no olvidar mi camino, ni acomodarme en la contemplación de la experiencia. Ahora comienza el verdadero trabajo. Gracias Fernando, ya te lo dije, me sentí muy cuidada y confié y pude dejarme llevar.
PD: Yo no se cantar, de hecho canto fatal, la gente que me conoce, esto no se lo imaginaría nunca. Yo cantando bien ? y sin gallos? imposible. O eso creía yo?

LAURA ANDREA RIVERO

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1ª Experiencia (Febrero 2013)

Después de ese cambio, ya no pude posponer mas el viaje y seguía sin dinero, pero conservaba algunos recuerdos en joyas y decidí venderlos para poder pagar el billete y estancia en Barcelona. El día de la sesión apenas había dormido nada y anduve toda la mañana y tarde divagando por los parques de la ciudad sin rumbo fijo. Tuve tiempo para reflexionar de lo vivido hasta entonces, de todos modos me sobrecogía un miedo a lo desconocido. Ese mismo día ya le había visitado por la mañana y por la tarde resulto menos inquieto el encuentro. Todo era diferente a como lo había imaginado, le veía mas frío, aunque en silencio el “cabrón” lo movía todo. En la sesión había citadas 5 personas, una chica joven de unos 25 años llamada Carolina, una pareja de unos 35, él era español y se llamaba Alberto y su pareja Inga que sólo hablaba ingles y una hermosa gallega de 50 llamada Eva.
Durante un largo tiempo, nos fuimos conociendo, aunque en la cabeza solo tenía una cosa, la famosa “sopa” de Fernando, su pócima mágica. Pude observar el porque de esa prolongada charla previa a la sesión, apenas sin mediar palabra, dejaba que nos expresáramos unos con otros, para ver de que palo andaba cada uno. Así percibía los roles de unos y otros. Observaba que Fernando nos analizaba a todos uno por uno sin dejarse nada. Fueron unas tres largas horas, algo duras antes de la toma, porque andaba tan cansado y carente de sueño, que costaba estar calmado y suelto , sin embargo, me sentía bien con todos ellos. Costaba no juzgar a alguna persona, pero trascendía esos momentos recordándome a mi mismo años atrás enfrascado en las mismas situaciones y charlas redundantes sobre pasados varios, todos ellos eran bellos espejos y había buen feeling .
Al fin después de mucho derrogarlo, nos introducimos en la sala. Era una habitación pequeña donde había alrededor de las paredes cojines para estar cómodos y alguna decoración de la selva. Allá, nos hablo un poco mas sobre la sesión, que si estábamos seguros de tomarla, y que durante el trance , nadie podía salir de la habitación, salvo para orinar y pidiéndole permiso diciéndole quien eras y que querías. (Fernando, soy X y quiero ir al baño), pues en esos trances el mismo también está en órbita. Nos hizo pasar un buen rato entre carcajadas presentándonos a su amigo Joaquin, su maestro de ceremonias, un mono de peluche que hablaba a través del tragicómico ventrílocuo, un poco verde para mi gusto. Después de soltarnos los nervios, apago la luz, dejando una vela encendida y empezó a cantarle a la botella que contenía la ayahuasca. Uno a uno nos fuimos presentando delante del Maestro para tomar la Ayahuasca, cada vez que se la ofrecía a uno, previamente la soplaba y hechizaba. Nos dio a todos una bolsa por si nos venían ganas de vomitar, por lo que había leído y visto en vídeos, era muy común que la planta ayudara a purgar venenos y los provocara. Su sabor no era precisamente como tomarse un vaso de zumo, sin embargo entró bien, tengo buen estómago y paladar para tolerar gustos extraños. Recuerdo un par de advertencias con eructitos, pero pensar que había tomado tan divino brebaje para acabar expulsándolo no estaba en mis cálculos. Finalizado ese ritual y todos sentados otra vez, le tocó el turno a Fernando, me sorprendió mucho ver cuanto le costó tragar la pócima. Aunque espiritualmente su corazón es muy fuerte, su estado físico había menguado mucho, respiraba con dificultad y le habían amputado una pierna por obstrucción arterial. Seguía trabajando para mantenerse, había que pagar sus facturas y era su modo de vida, pero según comprendía, la ayahuasca ya no le quería, o mas bien, quería que descansara de sus largos años guerreando. En ese momento de pura empatía y ver al esfuerzo que se sometía al tomarla, lloré. Se hizo el silencio y Fernando empezó a cantar sus ícaros, para poco a poco ir entrando en trance. A medida que la Ayahuasca se iba despertando en el cuerpo, la sensación energética subía y empezaba a telepatizar con él con mucha facilidad. Se puso de manifiesto todo lo aprendido con el durante estos últimos meses y empezó a guiarme para que soplara a los demás. Uno por uno iba depositando poder en ellos guiado por la voz de Fernando, incluyéndole a El cuando me lo pedía visualizando animales de poder dentro de mi, incluyendo el colibrí y el lobo. Recuerdo depositar poder de Lobo con furia sobre Alberto que permanecía con la mirada perdida hacia la ventana durante toda la sesión. Una y otra vez empatizaba a Fernando y volvía a destellar pura compasión acompañada de diluvio celestial. Sentía que una y otra vez le recargaba para que siguiera trabajando y sin percatarme de todo ello, iba adquiriendo fortaleza y confianza para canalizar a los demás.
A medio camino Fernando nos hablo y nos preguntó si queríamos tomar otro vaso, a la que todos accedimos y una vez ingerida la dosis, volvimos a elevarnos. Éramos sus niños , recorría la sala observándonos uno por uno, cuidando de nosotros y trabajando nuestro interior. Cada persona es un mundo y él con cada uno establecía su conexión telepática, fueron momentos muy bellos en los que percibía la energía de deidades y maestros ascendidos que ya hubiera sintonizado en antiguos rituales bajo el poder de los hongos y la marihuana. En ese instante recordé la bendición de Anandimayi Ma que recibiera en mi vientre y lo compartí con Inga provocando un sóplo energético que la sacudió por completo. Eran continuos soplos de amor hacia los demás, realmente en casi toda la sesión estuve pendiente de todos ellos, cuidándoles guiado por Fernando. Al soplar a la chica joven, Carolina, entro en un bello trance poseída por alguna entidad balbuceando un idioma totalmente desconocido. Todo era pura magia en ese templo. Tomé confianza en cuanto a todo lo que había aprendido estando en casa, recordando lo escasa que fuera al trabajar reiki de tu a tu con otras personas. En esos instantes apareció un amigo al que perdí , al que visité en el hospital día tras día hasta su último aliento. Recordaba esos momentos en el que empatizaba su miedo y lucha y la tristeza recogida por su familia, mi total impotencia frente a su enfermedad y lloraba a la vez que agradecía todo el perdón que estaba sintiendo dentro de mi.
El punto mas álgido de la sesión fue al desplegarse delante de mi la imagen de una mezcla entre dragón y serpiente, abriendo su boca delante de mi. En ese momento sentí puro amor, fue como si la Madre Ayahuasca se hubiera revelado ante mi y me sentí bendecido. Empecé a agradecer uno por uno a todos mis maestros, hermanos y familiares que me habían ayudado hasta ese momento, era pura gratitud y recogidas constantes de gracia sobre mi. Fernando uno por uno nos fue depositando una colonia en las manos para que nos frotáramos la cabeza , a la vez que nos soplaba con su mapacho (tabaco ceremonial) en la cabeza, para cerrarnos y bendecirnos. Aún en ese grado de bienestar , el Maestro seguía trabajando, llevándome a una lucha interior que cada vez increpaba mas mi incomodidad. En pocos minutos empecé a sentirme burlado, totalmente humillado, era un reflejo de anteriores pugnas de poder, donde había sido vampirizado y estaba recordándolo, esos instantes fueron duros, sentía la necesidad de un abrazo de alguien, telepáticamente sentía a Carolina y mis ganas de que me abrazara, quería llorar, estaba confuso. Sentía que me llamaba, ven, pero era incapaz de moverme, al rato se lo pedí y acudí a ella para abrazarme, me reconfortó un poco, pero ese mal rollo no se iba de mi y de algún modo la estaba poseyendo a ella, así que me incitó a volver a mi sitio.
Recuerdo hacer participe a toda la sala de mi estado, si bien toda la sesión había sido pura energía para los demás, en esos instantes me sentía sumido en un pozo donde era incapaz de trascender ese infierno. No dude en mostrarme débil, recuerdo hasta irme de la sala para enseguida Fernando hacerme entrar de nuevo, llevábamos ya muchas horas y estábamos saliendo del trance. Me tumbé y poco a poco empezó a pasar el mal trago, me sentía extraño mientras Carolina, la chica joven, cantaba un ícaro muy conocido para mi, pretendiendo abrir mi corazón, sin embargo era tan extraño que después de haber reventado tantas veces, tuviera ganas de volver a llorar o sacar algo mas de mi, era una lucha egóica que había traspasado mis barreras. El viaje se acababa y quedaba un agridulce sabor dentro de mi, recordando algunos viajes que mellaron mi psique, o malos rollos como se les solía llamar. Después de la sesión, me levanté y poco a poco nos fuimos reuniendo en el salón con el Mr que nos invitó a salir o bien quedarnos reposando en la sala.
Fue una charla distendida y desinhibida donde contábamos nuestras hazañas interiores, en las que no sentí ningún pudor en mostrarme. Esa sesión me encantó y Fernando hizo su trabajo, mostrándome mis traumas subyacentes y propias debilidades. Por la mañana Fernando era otra persona, mas atento, jovial y amoroso. Descubría al enorme Ser que era y la capacidad para ser despiadado en la sala. Con el resto de personas, el cambio era total, si bien anterior a la toma había reticencias al entrar los egos en lucha, en esa mañana de Domingo, todos los presentes nos sentíamos cariñosos y hermanados. Quede totalmente agradecido, esos posteriores días fueron de increíble lucidez mental y quedaba claro que la Madre ya estaba en mi antes de tomar la Ayahuasca, ese viaje había despertado mas aún mi serpiente.

Xicu Tur

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2ª Experiencia (Noviembre 2013)

AYAHUASCALlegué del Aeropuerto a las 5.35 con el tiempo justo para coger un taxi y llegar a su casa para la sesión que era a las 18.00.
Tocando el portero automático de su casa, aparecen detrás de mi Lorena y Jose Antonio, ella con 24 años y el algo mas mayor, creo recordar que con unos 50 y pico. Nos saludamos y subimos hacia arriba.
Después de saludar al maestro de ceremonias, aparece por la puerta Giselle, una linda Brasileña muy risueña, me cae bien.
Como la otra vez, nos sentamos en el salón y empezamos a charlar entre nosotros, Jose Antonio se sienta a mi lado, Giselle en frente y Lorena al lado de su novio. Solo de empezar a charlar, siento acuse energético proveniente de Jose Antonio, que telepáticamente empieza a soltar algún puyazo, supongo que para ver que tal andan las defensas. Como en la anterior sesión me muestro cauto y hablo poco. Jose Antonio es una vorágine de charla, a la que le voy probando.
Siempre entro en la premisa de no juzgar, pues todos somos lo mismo y el ego es un cabrón sin escrúpulos que muchas veces nos hace danzar. Intento conversar con el, o hacerle alguna pregunta, pero sin darme cuenta entro en esa lucha de a ver quien sabe mas y accedo por ir parando. Voy al baño, soplo un poco y suelto carga, el vampirismo es así.
La charla dura pues como la anterior vez, unas dos horas y pico. Lorena me cae bien, escucha mas que habla, y resulta que tanto Jose, ella y yo somos Librianos… aunque me la trae al pairo actualmente mi signo, por lo que ya he expresado, aunque, el ego sigue existiendo y hay una personalidad que aún ando trabajando.
Jose no para de hablar, habla de todo un poco, se le ve que ha leido mucho y disfruta compartiendo información, desatado por su propia vanidad. Nos habla de sus experiencias con enteógenos, algún viaje con hongos, algo de lsd, se le ve muy seguro, sin embargo comete errores. El nunca había tomado Ayahuasca y su principio activo es el Dmt, que lo produce nuestra glándula pineal. Hago acopio de sentido en esto, pues escuchando y sin interrumpirle, iba mostrando a la persona que es, y al ego que lleva, como todos…
Nos hace participe de su conocimiento, diciéndonos que el dmt está en los hongos y en el lsd, yo guardo silencio, ya le he juzgado, pero la charla sigue. Giselle siempre esta risueña, se lleva bien con Fernando y ya lleva unas 8 sesiones, 5 con el si no mal recuerdo. Jose y Lorena nunca han tomado y yo voy por la segunda.
Los ánimos se calman un poco y Jose parece menos agresivo, hacerle preguntas y dejarle hablar, hacen que todo vaya un poco mejor, aunque el acuse energético es grande.
Al final acepto que Jose tiene una gran mente… algo demente , pero se le ve buena persona, Lorena de algún modo telepáticamente me lo expresa así.
Como bien recordara en la otra sesión y las diferentes personalidades que nos reunimos, acepto que después de la sesión todos somos mas hermanos. Aceptar que todos somos humanos y caemos en errores, lo hace mucho mas fácil, así que de tanto en tanto le envío algún soplo tanto a el como a los demás.
Fernando se expresa como siempre, soltando alguna de las suyas, o mostrándonos su sabiduría, recordando que el , hace tiempo que no lee nada y eso me hace recordar los grandes maestros que hay por ahí que obtienen su sabiduría a través de la percepción, olvidándose de esta vanidad humana de saber mas que nadie.
Cualquiera de ellos, chaman o no, perciben la verdad en los demás. Por tanto, observar a Jose, me hace recordar a Xicu, y me hace recordarme, pues cada vez que me implico en el pasado, soy ese pasado y de algún modo su antiguo morador, o mejor dicho, estoy gobernado por el Ego y me vuelvo él.
Jose es como un espejo en ese momento, me recuerda mi vanidad, las ganas de hablar y de expresarme, lo canino y vampiro que era expresando mi cultura, o muchas veces añadiendo o terjiversando verdades, por pura autocomplacencia. Interiormente es lo mismo que yo y le amo, pero deseo que se calle, verse a uno mismo muchas veces causa vergüenza.
Por fin nos vamos hacia la sala, y nos disponemos dos y dos, en frente tengo a Giselle y a su lado a Jose, y a mi lado esta Lorena. Nos explica un poco como va todo, nos da una bolsa de basura por si tenemos ganas de vomitar. Y empieza a embrujar la botellita que contiene la Magia. Uno a uno nos hace levantarnos para ofrecernos un vaso de Ayahuasca y volvemos a nuestro sitio, una vez todos hemos tomado, ingiere la bebida Fernando y apaga las luces.
Alli empieza a tamborilear con su pie derecho postrado en su silla de ruedas y empieza a silbar, permanezco con los ojos cerrados y durante un rato no sucede nada, sin embargo en mi cuerpo se va acumulando una pelota. Entrando ya en la media hora mas o menos mi cuerpo empieza a rebelarse y empiezo a soplar y soltar negatividad, permitiendo al cuerpo energético fluir mejor. Poco a poco empiezo a soltarme y a llorar, se acumulan ataduras y veneno y cada vez siento con mas fuerza. A medida que mi corazón se abre voy sintiéndolos a ellos, no puedo parar de sentir y siento perdón interior.
Vienen antiguos recuerdos de relaciones y veneno que sale con furia de mi. Siento a Lorena a mi lado, siento su corazón y estallo hacia ella, absorbiendo su negatividad y llorando como un niño, ella coje su bolsa y vomita por primera vez, no puedo parar, y siento a Giselle, mi corazón vuelve a estallar. Una y otra vez les cargo de Luz y siento su dolor, es un trance que me ayuda a perdonarme, siento a su Diosa interior y siento perdón y consuelo a través de ellas. Aparecen Madre, Padre, Hermana, antiguos amores y lazos kármicos, brujería que se expele con lágrima y redención divina, todas las atadudras se disuelven.
Llega Jose y recuerdo toda la charla, expulso todo el veneno y le toco el corazón, siento perdón. No advierto los pensamientos interiores de Lorena, sin embargo siento su confusión y su dolor y vuelvo a estallar en puro amor. Algo se repite dentro de mi, basta de violencia, no soporto la violencia, de cualquier tipo, física, mental y vuelvo a llorar, soy un mar de lágrimas y de luz, son muy intensos estos trances. Solo siento amor mezclado con dolor, cuando les toco, siento todo lo que les duele y no puedo mas que llorar y despojarme de todo eso. De algún modo siento que limpian y yo con ellos. He dejado de tener miedo al dolor ajeno, recuerdo un documental de María Sabina, cuando ayudando en sus sesiones a otras personas a trascender sus enfermedades, decía, algunas veces ellos vomitan soltando el dolor, demonios o enfermedad y cuando ellos no pueden, lo hago yo. Esa viejita entrañable ya me tocaba siento quien era y siento puro amor con ese Ser que ayudo a tantas personas y soy consciente que a travès del mensaje que dejó sigue haciéndolo.
En esos momentos soy consciente de que todos ellos sienten lo que yo siento, y les muestro el amor que somos y que la violencia nos aleja unos de otros…. el trance para y me calmo, Lorena ha dejado de vomitar y se siente mucho mejor, Jose esta tranquilo, interiormente desconozco su estado, pero guarda silencio, Giselle está algo incómoda, se ha levantado ya una vez para ir al baño y en su voz reflejaba incomodidad, puede que miedo.
Fernando nos dice ahora si queremos volver a tomar, nos expresaba al principio que si la Ayahuasca hizo su trabajo y les mostró , no es necesario tomar mas. Es bueno recordar que no es como una dosis de Lsd, a veces la Ayahuasca no te eleva, y te deja tal cual, es una Madre sabia que muestra lo que necesita la persona.
Yo hasta ese momento sólo he sentido purga interior, llanto y amor, pero no he visualizado nada, uno a uno le dice n que si, yo también, pero Fernando me dice que no tomaré mas. Una vez han tomado los 3, me hace levantar y me da un culo de vaso, muy poca cantidad, me lo tomo y me siento.
Entonces sigue icareando y tocando el tambor, vuelven a venir emociones y vuelvo a abrir mi corazón, vuelvo a sentir a Giselle y vuelvo a estallar en amor y llanto, les siento a todo, vuelvo a entrar en ese cumulo que no puedo parar, doy gracias a mis padres por todo lo que han hecho por mi, comprendo la verdad que expreso, puedo sentir a mi Padre y abrirle mi corazón. Yo les siento a todos de igual modo, los de la sala y los de afuera, sin medidas, todos por igual.
En esos instantes la Madre Ayahuasca empieza a abrirme a su mundo y mi interior se llena de imágenes, símbolos y deidades. Puedo comprender muchas cosas, una y otra vez se va reforzando quien soy y quien era, llueven mensajes una y otra vez, a ratos parece que vuelvo a entrar en kaos y angustia, pero le recuerda que esto siempre será así. Interpreto, que una sesión te puede limpiar, pero que la lucha es todos los días, aquí y ahora pues siempre encontraré inconsciencia que tendré que capear. Así que recuerdo todo el año en el que he sido maldito y embrujado, todos los días que he tenido que esforzarme por sacar de mi toda esa energía negativa que me envolvía. Los dolores en el corazón y otras partes del cuerpo durante meses, las continuas caídas, sarpullidos. Las continuas redenciones para volver a encontrarme al día siguiente o a las pocas horas en el mismo estado. La madre me enseña a ser fuerte y una y otra vez me lleva hacia abajo, pero vuelvo a subir. De pronto todo se vuelve de color rojo, entro en un estado iluminado donde el amor rebosa en mi hacia todos. Siento puro amor y ese rojo intenso que lo envuelve todo dentro de mi.
No se bien si era el arcangel Uriel, pero por colores, estaba tomando conciencia de la Tierra, de la madre Tierra, de las raices, de Uriel y de la Deidad que reside en este cuerpo, recordaba los trances con hongos , donde un gran amor y extasis recorría todo mi Ser, siendo el antiguo Xicu, donde mares de conocimiento, luz verde y dorada me envolvieron, sumiéndome en una budeidad que por entonces desconocía.
En esta ocasión predominaba el Rojo intenso y la gratitud fue enorme al tener esta experiencia. En esos instantes Jose intentaba vomitar, algo le estaba haciendo trabajar su interior, Giselle por ese instante ya se había levantado un par de veces mas, durante toda la sesión estuvo incómoda. Poco a poco todo fue menguando y Fernando nos dejó solos. Nos fuimos relajando y empezamos a compartir algunas frases, que tal te ha ido, como te sientes y bromeando un poco sobre la experiencia que habíamos tenido.
Aún tenía altibajos en los que la música me hechizaba y me hacía tambalear mi centro. Buscaba comprender eso, y posteriormente dilucide sobre ello, porque una vez hemos tenido esta sesión mas o menos dura, no podemos embriagarnos en una música suave que nos disuelva toda la incomodidad que a veces va y viene. Traducía que es el modo de trabajar de Fernando, y que en esa sala no se viene a pasarlo bien, si no a sangrar literalmente con la propia sombra y ego que llevamos.
Sin embargo, empezaba a pensar que una vez rotos los esquemas y accedido al perdón divino, no hay mejor modo de terminar la sesión que calmándonos hasta el punto de quedar en total paz. En las dos sesiones, la música había levantado muchas cosas, anteriormente Fernando con sus ícaros, soplos, y percusión.
Su voz en momentos dados, su telepatía sus subidas de tono, hacen que los demonios se pongan nerviosos y los expulses, es un gran Maestro. Supongo que solo era la música que a veces se hace repetitiva al terminar la sesión. Supongo que yo después del trance duro, hubiera escogido otra música, mas simple y zen, para acallar totalmente la mente y confortarme interioremente. Sin embargo ni soy maestro, ni soy ayahuasquero, soy un mero aprendiz.
La salida de la habitación y de la repetitiva música, me ayudo mucho, sentarme con Fernando en el salón y comer algo. Opte por un plátano y unas galletas cokies de chocolate que el me incito a probar, deliciosas.
Afuera ya calmados nos quedamos un poco en silencio telepatizando, con alguna subida de corazón, costaba aún calmarme. Lorena fue la siguiente en venir, y nos pusimos a charlar los tres. Nos reímos un rato e intercambiamos experiencias, la siguiente en venir fue Giselle, ahora mas tranquila y risueña, un poco desencajada del trance. Jose se quedo en la sala dormitando o relajándose.
Lo bueno de la ayahuasca pues es que nunca hace los mismo como citaba ahi arriba, si bien Giselle había tenido unos trances intensos y visuales con anterioridad, en esta ocasión no había visto prácticamente nada. Todos buscan ver algo, como es un “alucinógeno” tomamos de antemano que vamos a flipar y que la experiencia mola, pero Giselle nos contó que tuvo un viaje muy intenso, pero de sentir. Me recordaba el primer vaso de ayahuasca y todo lo que sentí yo sin visualizar nada y como posteriormente había tomado un pequeño culo del vaso y desbroce en una galaxia multicolor.
Lorena quedo agradecida, y su viaje duro poco rato, una vez vomito sus demonios, tuvo visualizaciones y nos expresaba que había roto esquemas que la atrapaban hacía mucho tiempo. No hizo falta que nos expresara que era, mas que nada porque somos curiosos de saber que les pasa a los demas. El viaje es interior, a mi no me importa saber que le pasa o no, solo concibo que todos acumulamos mierda, y que la expulsamos. Sabía que llevaba carga, porque la sentí y porque sentí de algún modo que perdonaba o que trascendía lo que la bloqueaba.
Despues de comer algo y exaustos por la experiencia nos volvímos a la habitación y dormitamos un poco hasta bien entrada la mañana. Giselle me despertó para darme sus móviles y posteriormente se despidieron con un cálido abrazo. No se si algún día nos volveremos a ver, pero queda dentro de mi una bonita experiencia que compartimos los 5 en esa sala. Mi mensaje es simple, amor incondicional y total respeto hacia los demás.

Xicu Tur

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3ª Experiencia (Noviembre 2013)

Ha pasado una semana desde la última sesión con Fernando, he tenido tiempo de asimilar un poco todo el trance viajando un poco lejos de Barcelona, haciendo un poco de tiempo mientras hago los preparativos para salir hacia Roma.

Pensaba salir hacia Santiago desde Montserrat, pero el tiempo no acompañaba mucho y las cosas fueron hilando de otro modo, así que partiendo el Lunes hacia Roma, aún tengo la posibilidad de compartir otra sesión con el viejo truhan.

Llego a su casa el día antes y duermo allí, pasando el día alli relajándome del viaje y las horas atrasadas de sueño.

Antes de llegar ellos, Fernando empieza a comerme un poco el tarro, con que Giselle, no sabía si venir porque venía yo… no se bien que pensar.

A las 18.05 mas o menos llega la preciosa Giselle, irrandiando felicidad por doquier, la recuerdo igualita… es que tan solo ha pasado una semana, y Fernando saca el tema. Ella se rie, la verdad es que fue una sesión dura, pero muy agradecida, al menos por mi parte, se que para Gisele también lo fue.

El otro comensal, llega unos 10 minutos mas tarde, se llama Jordi y tiene unos 50 años, curioso personaje que tenía ganas de conocer, pues en las dos anteriores sesiones Fernando siempre habló de el.

Me hace gracia conocerle, porque dice que es un pesado y que siempre la lía, así que hay curiosidad en el ambiente.

Me cae bien, y nos inducimos en una charla que se prolongará hasta las 23.00 de la noche. Por entonces estoy algo cansado, Gisele también, pero ha discurrido la charla casi sin darnos cuenta… bueno algo calvario si que fue. Jordi es un personaje que cae bien, le miras a los ojos y ves que es una linda persona con gran corazón. Prefiero no juzgarle.

A medida que vamos charlando, empiezo a ver al otro Jordi que telepatiza a groso modo, aunque en esa sala todos hablamos doble. Me increpa un poquito en silencio tentándome y probándome, acabamos hablando o mas bien esuchando todas sus locuras, desventuras y aventuras. La verdad es que hablamos de todo, hasta del Franquismo, yo estaba aburridísimo asi que hable mas bien poco, como vengo acostumbrando. Recuerdo en la anterior sesión chocar un poco con Jose Antonio al intentar mantener un diálogo con el, pero acababa siendo una charla monologuista. Son dos personas diferentes, en parte similares porque les sientes probarte una y otra vez, minando defensas, o mas bien tantendo, si bien, con Jose Antonio me sentí amenazado, con el todo discurre de un modo diferente. La sombra anda mas suelta y siento a mi colibrí muy juguetón.

La energía sutil de las hembras es fantástica, así que siempre hablas un doble juego, Gisele está soberbia, no paramos de pasarnos energía, al igual que con Jordi y Fernando, es un rifirrafe constante, pero yo estoy admirando los preciosos pechos de Gisele y a ver si me la llevo al huerto.

La magia es pura energía, pasar mensajes a través de objetos, de chicles, tabaco, al levantarse de una silla y volver, no se, es estar abierto y receptivo y ponerle la guinda en todo lo que se hace, es la mar de divertido.

Jordi, me resulta algo pedante, no para de hablar, pero a medida que habla, también dialoga internante y demuestra ser un buen psíquico. Chocamos en la biblia, después de tanto escucharle, y que tengo que leer la biblia, ya me ha sacado un perfil, pero yo estoy de la biblia hasta el moño y le cuento mi pequeña verdad, queda poco para irnos a la sala.

Todo comienza con el tema de los rituales, siempre he respetado la medicina ancestral y los rituales, pero yo le expreso que ritual, es una palabra que expresa una acción con un fin, ya bien sea poner una vela, rezarle a un santo o llamar a Buda en el interior con un incienso, o bien un rezo. Quiero expresar muchas cosas, pero soy incapaz, el lleva la razón siempre, así que cuando me habla de la biblia y de los pecados, y que existen unas leyes , de su significado y demás, le expreso que la Biblia no vale para nada, citando una frase de Jesus que dice, a la venida de Cristo, toda ley queda disuelta. Pero el expresa que eso es mucho mas amplio, haciendo eco de que jesus era Judío blablabla.. A la vez que sigue taladrando, por dentro le expresa a Fernando, el cabron me ha pillado, y esas manifestaciones de doble juego se prolongarán durante toda la noche. El sentido es claro, si sientes al cristo interior, tu amor incondicional está abierto, y sintiendo eso, eres incapaz de ejecutar ninguna acción mala a nadie, incluyendo plantas y animales. Con Cristo dentro, las leyes no sirven, por tanto la biblia es una papanatada que en su tiempo fue Guía para mucha gente, incluidas las leyes para conducirlos dentro del propio caos que vivía la sociedad actual. Me demuestra que es un gran filosofo, que ha leído de todo y que puede seguir coloquiando o debatiendo toda la noche, pero ya no hago caso, con esa frase me quedo tan pancho.

Quiero expresar todo esto, porque vi la doble cara de Jordi, a la vez que me probaba y se probaba, el seguía en su papel a veces resultándome algo pedante, pero sin embargo que es lo bueno de todo esto, telepáticamente siempre expresaba lo mismo una yo otra vez, no se por donde pillarle, o es bueno, o halagos constantes que me sonaban a lamidas de culo. Sin embargo apreciaba a este personaje, pues mantenía su papel, pero por dentro reflejaba verdad.

En fin, que nos vamos para la sala, después de la charla mas larga que he tenido hasta entonces. Siempre Fer, nos hace conocernos, no siempre coinciden las mismas personas, en escasas ocasiones y en esta tenía la suerte de estar con Gisel.

Bueno al fin nos dirigimos a la sala, esta sesión empezara mas tranquila, no hay que explicar nada, todos sabemos de que va el tema y nos deseamos una buena sesión. Fernando suelta alguna puya que interpreto como que me la van a dar Jordi y el, luego si te implicas eso tienes, pero me siento algo incómodo. Tomamos uno detrás de otro, tengo en frente a Gisele y Jordi, yo estoy solito. Fernando ya me envenenó psíquicamente un par de veces y suelto algunos eructos, no puedo exprsar que es esto de envenenar para quien no lo ha pasado, pero es energía que si no mantienes tu campo energético en ti y te dejas llevar, te hace sentir mal, a veces hasta vomitar, o retorcirte, te pones amarillo. Tomo la ayahuasca y me siento, cierra las luces y llega una hora lánguida donde apenas sucede nada, pero suelto muchos eructos, hay mucha acidez y la presión se siente enorme.

La anterior toma, como la primera tuve grandes roturas en las que me inundé de lágrimas , perdonando y limpiando el veneno interior, pero en la última sesión ese estado se prolongó durante mucho rato y la verdad es que sentí mucho amor, pero era una profunda tristeza que no podía contener, hasta que llegó la presencia de un Lama tibetano al que aprecio y la imagen de Mikao Usui, Maestro Reikista ascendido, entonces pude frenar y calmarme.

Recordaba las veces que había abierto mi corazón y como me había vuelto a llenar de mierda enseguida, Fernando me lo estaba enseñando desde hacía mucho y aunque sesiones de Ayahuasca había tomado dos y esta tres, con marihuana e ícaros había llegado a trances divinos donde sucediera esto repetidamente. Algo me hacia frenar la presión en esta sesión, no quería romperme y había sentido mucha presión de Jordi y Fernando.

Durante las primeras dos horas apenas sucedió nada, mas que un control constante de mi centro, notando que había mucha energía negativa sobre mi. Podía percibirlo, porque me mantenía cerrado, podía sentir a Gisele a Jordi y Fernando, y pude soplar algunas veces hacia ellos, expulsando algo o bien canalizando energía a ellos, así que llegue a un punto medio donde me encontraba bien. La coronilla me ardía y recordaba que una vez estaba limpio, si no permitía entrar negatividad, la sentía en la azotea. Asi que la presión era grande y a ratos disminuía, Fernando trabajaba y Jordi también el puñetero.

En un tiempo Fernando nos dijo si queríamos tomar mas, todos dijimos que si y fuimos a por el segundo vaso. Mi estómago ya se había estabilizado y no sentía ardor, empezaba a visualizar algunas formas y volvía a soplar con fuerza hacia Jordi. En un rato Jordi purgo vomitando, sucede muy a menudo cuando hay cosas que sacar. Sucede de tres maneras, a veces vomitando, a veces defecando y otras pues abriendo el corazón o el cuerpo energético y llorando. Puedes llorar desde la raíz, ombligo, estómago, corazón, timo, cuello o la cabeza, la verdad es que he sentido llorar y liberar de muchas maneras, aunque nunca en una sesion he vomitado o defecado, sin embargo si que he purgado veneno con una fuerte diarrea anteriormente en casa, o al dia siguiente.

La sesión se prolonga un par de horas mas con icaros de Fernando, música que nos va poniendo y entramos en un estado muy sensible, Fernando sale un rato de la sala, y se maneja una energía de la madre muy linda. En esos instantes siento a Gisele como una Diosa, hay una ligera carga sexual en el ambiente, visualizo como las manos de Gisele nos tocan a Jordi y a mi, todos estamos alejados, pero siento el poder de esa Diosa sobre nosotros y nos excita, yo hago participe de mi excitación a ella y a Jordi, entramos en un juego divertido que nos hace pasar un buen rato, a la vez que sentimos a Fernando, que no está, pero siempre está.

Dentro de mi existe ese juego constante de si dormiré con Gisele, hay ganas, aunque todo es un juego que no se como acabará, no le doy mas vueltas, lo divertido es jugar y seguimos jugando. Fernando entra en la sala y nos pregunta como estamos, la verdad que todos bastante relajados, esta vez, el viaje ha sido menos intenso, pero sigo en mi centro, sintiéndoles, telepatizándonos, pero sin entrar en esas vorágines anteriores.

La sesion está acabando, estamos cansados, muchas horas de charla antes de la toma y Gisele y yo nos repartimos bostezos continuamente. Fernando nos da permiso para salir de la sala, y nos dirigimos al salon a degustar sus delicatessen, uvas, plátanos, coockies, galleta saladas y un poco de agua. Jordi se queda un ratito escuchando una canción que le gusta mucho. En la sesión , después de purgar, pidió permiso para cantar y nos deleito con algunos ícaros. Desafina un poco, pero para nada ofende mis oidos, le observo con corazón abierto y le escucho, Fernando es un poco cabroncete y suelta alguna puya telepática haciendo mención al desafino, no puedo evitar reírme.

Ya en el salón, comentamos un poco la película y todo ha ido bien, me encuentro bien, pero sigo algo tenso, si bien con Gisele hay armonía , encuentro paz en hablar poco.

Gisele se expresa feliz, desde la semana pasada nos cuenta que se siente mucho mas abierta. En la sala se mueven muchas energías, hay que capear lo externo, lo de los demás y muchas veces ciertas energías inquisitivas hacen doblegar a uno. La semana pasada recuerdo sacudir con mucha fuerza la sala, es pura empatía y Gisele lo es mucho, como toda buena Diosa. Así que ese día paso un mal rato, una vez estallé en lágrimas de perdón y mi corazón se abrió del todo, empiezo a sentir las otras almas con claridad, es como abrirme a su dolor y expulsarlo a través de mi, literalmente sientes el drama interior, sin pensamientos y el cuerpo se sacude con virulencia, con llanto y subidas energéticas que me llevan al éxtasis.

Gisele ese día quedó algo tocada, pero le movió muchas cosas interiores, relacionadas con su madre, si bien en la sala todo quedó ahí, posteriormente pudo expulsar mucho dolor, al igual que la linda Lorena, con la que compartí eso mismo, a la vez que sentía su dolor y le devolvía amor, ella vomitaba expulsando su veneno y yo no podía parar de llorar, después al sentirla a ella pendiente de mi, volvía a sentir consuelo y llanto al sentirme arropado por su enorme corazón.

Jordi aparece en la sala, empieza a hablar un poco y a preguntarnos que tal la experiencia, inmediatamente me juzgó diciéndome que me estaba conteniendo, y que a la sala se venía a limpiar. No quiero expresar mas de lo que se habló, pero entró en otro estado que increpaba una y otra vez sobre mi, y luego se disculpaba, a la vez que Fernando se cabreaba con el diciéndole que siempre hacía lo mismo, y que le parecía una enorme falta de respeto, a mi personalmente me la repanpinflaba, estaba saboreando unas coockies, pero el estaba cabreado conmigo. Podía sentirle sobre mi con una constante carga negativa aunque yo pasaba de sus quites. Llevaba toda la sesión conteniendo esa energía densa sobre mi que me acompaño toda la noche. De algún modo se conocen bien, y se que Fernando de algún modo le dijo que me diera caña, aunque el mismo, demostró pues sus propias faltas como humano que se han repetido mucho.

Alardeó de que me lo decía por mi bien, llevábamos mas de una hora fuera de la sala y esto no se acababa, yo prefería callarme, pero Fernando internamente me alentaba a contestarle. Cada vez estaba mas nervioso y soltaba estupideces, como que Gisele y yo al ir al baño habíamos hecho ruido con la puerta. En esa ya salté así que le pregunté a Fernando, te molesto Gisele al cerrar la puerta, no , a mi tampoco, yo te moleste Gisele, no , Fernando, a mi tampoco, reflejando que la pantomima era toda suya.

Volvía una y otra vez a disculparse y me repateaba, la verdad tenía ganas de enviarle a la mierda, pero seguía en mi estado tranquilo, comprendiendo que esa sesión para mi, era de contención, de aprender a capear las energías de los demás. Es simple, cuando el amor incodicional fluye, las charlas son distendidas, entre todos, respetándose y sin puyarse interiormente, continuamente. Fernando hace su trabajo, el puya, y envenena para rompernos, para sacarnos nuestros demonios, pero Jordi, era un veterano.

Nos lo recordaba, se lo digo por su bien Fernando, el lleva solo tres sesiones y yo llevo 24. En esa salté, mira Jordi, hay personas que no han tomado ayahuasca en su puñetera vida, y están lúcidos y otros que han tomado una vez y se iluminaron. Lo que dices son tonterías, seguido de esto, la carga en la azotea fue mayor, pero no trascendió dentro de mi.

Gisele también me pregunto porque me contuve y tuve que recordarles lo que viví y la empatía que siento a veces. Para no entrar en un bucle, me costaba pausarme después de perdonar o liberarme y eso era un gran trabajo para mi. La verdad es que empezaba a sentir mas fortaleza interior y en esa toma decidí ser fuerte para no romperme, la madre ayahuasca me acompañó, me abrazó y me cuido y me enseño a ser fuerte, esa era mi sesión de esa noche y así trascendió.

Lo que aprendí en esa sesión, la importancia de permanecer, de focalizarse en el corazón y tercer ojo para no desfallecer ni entrar en luchas egóicas despertando el demonio interior y cayendo en una derrota.

Sentir las energías como penetran nuestras defensas, no se trata de la madre ayahuasca limpiando veneno atrapado, lo que comentaba Jordi que uno viene a limpiarse, si no de no dejarse envenenar mas por otras personas, muchas veces en la sala y en la charla, pues así sucedió. Cuando he tenido que limpiar algo la madre me ha ayudado.

No se trata de defenderse, si no de mantenerse. Lo que he aprendo en las otras sesiones, es al liberar veneno y abrir mi corazón a todo el mundo, en totalidad, es pura compasión, en esos estados, no hay limite, puede llegar la sanación para toda la sala incluidas muchas mas personas fuera de ellas, sin mas que sentir el corazón abierto y dejar que Dios actúe.

Siento que en esos instantes, soy capaz de atravesar cualquier barrera egóica en los demás, y esas sacudidas, provocan que sus sombras, larvas, o cúmulos energéticos se expulsen, con el consiguiente llanto o vómito, incluyéndome a mi. Lo que me enseño, es a poder darles , pero no intoxicarme con su negatividad, que una vez les has soplado, se dispara muchas veces al foco de Luz.

Muchas veces lo he sentid así, que algo oscuro ha venido a mi, en esos instante, puedo sentir malos pensamientos, no sucedió esa noche, sin embargo la carga negativa fue voraz, o mas bien el embrujo.

He tenido el placer de, en esta sesión, sentir cargas sobre mi persona, que se quedan en la coronilla, sin ir mas allá, sin adentrarse en mi corazón provocándome miedo y mal estar.

De alguna manera, después de tantas veces de sentir que libero veneno a través del perdón y llanto, en esta ocasión he mantenido un centro y paz que me han mantenido bastante alejado de esas energías.

Fernando así como otras veces a través de lo que percibía me parecía duro, le he sentido como un cachondo mental, aunque ha trabajado duro sobre mi, ya conté que antes de empezar a tomar la ayahuasca, ya eructaba una y otra vez, le costo poco y nada envenenarme.

A Jordi le he sentido como un compañero, peculiar personaje, siempre desde el respeto, un gran orador, algo pedante y buen psíquico. Quiero hacer mención a una cosa, recuerdo leer de una persona dedicada a la Metafísica, que los estudiantes espirituales, tienen que liberarse muchas veces de los poderes psíquicos, para trascender, realizarse y elevarse. Puede que a Jordi le haga falta eso, doy fe que es capaz de dar caña, pero simplemente es mi humilde opinión, si siempre desarrolla su potencial sobre los demás de ese modo, se queda atrapado en ello y no se eleva. Puede tirarse años leyendo biblias, tomando ayahuasca y tropezar una y otra vez como lo hizo con Fernando. Se quieren un monton, la verdad es que Fernando ve a la gente por dentro con absoluta claridad, y repito, Jordi me parece un ser entrañable.

Me recordó muy a menudo sobre que debía acallar la mente, una y otra vez me repetía lo mismo, sin embargo el monologo siempre fue totalmente suyo.

Me comentó que se había sentido incomodo al reírme, que desprendía vanidad, recordaba en la sala haber reido varias veces, pero siempre sobre los chistes interiores de Fernando, que la verdad nos lo hizo pasar bien en la sala. Cobra mucho sentido la percepción humana o la identificación, porque en esos instantes, si pasas un mal rollo, o Fernando te está dando caña , si alguien se rie, te identificas. El lo interpreto como una falta de respeto mia, a mi me la trajo al pario, pues le reí mucho gracias al colibrí que estuvo grácil en toda la sesión gracias al trabajo de Fernando.

Lo se bien, pues en otras ocasiones me sucedió lo mismo, soltar una carga psíquica sobre mi, en un momento que me sentía humillado, o recordando malos rollos, y de pronto Carolina, de la primera sesión reirse. En ese instante lo comprendía todo, puedes hacer lo que quieras, puedes estar trabajando el miedo a una persona, y con otr estar dialogando jovialmente, o partiéndote la caja, con las animaladas del Mr Fer.

De cualquier modo ha sido grato el encuentro y la lucha interior, cierto es que venimos a limpiar, pero muchas veces venimos a fortalecernos.
Se bien que es limpiar y perdonar, pero también observo que si uno entra en lucha, es por el propio ego interior.

El ego nos acompaña toda una vida, pero cuanto mas se le conoce, menos afecta yu domina, entonces se reduce a sentir la energía, lejos del dialogo interno, o de las contestaciones mentales repetidas que buscan tener razón.

Por otro lado, la sombra cada vez se mueve con mas soltura, a través de ella se rompen muchas trampas del ego.

Hay una feminidad interior, unas ganas de ser poseído que cuando uno se deja fluir, amanece una loba ardiente que goza de ser montada y dominada, por la energía masculina.

Los animales que presente en la sala y sigo con ellos fueron el colibrí y la serpiente.

No se trata de bisexualidad, se trata de totalidad, indiferente de si es hombre o mujer, es una androgenia que lleva a la plenitud humana, al menos la mía.

Da igual si es hombre o mujer, se trata de conocer esa polaridad, tanto si te domina un hombre como una mujer o viceversa, quien conoce sus dos energías, trasciende y las convierte en una sola, es el camino del quetzatcoatl.

Recomendaría a todo el mundo, lejos de su condición sexual, que accedieran a la androgenia interior, no se trata de follar con chicos o chicas, se trata de abrirse a las dos energías, folla con quien quieras.

Puede que siempre existamos como hombre o mujer, pero iluminarse ,es trascender esa polaridad que diverge y enreda a la persona.

A las 10 me he levantado para despedirme de Gisele, Jordi se fue mas temprano. He soñado con Fernando, también con Gisele, los sueños lúcidos cada vez son mas intensos. Nos quedamos Fernando y yo y charlamos un poco, la ayahuasca se mantiene unos días, duermo un rato mas y comemos juntos, nos ponemos morados de chino y nos vemos un rato la tele, como una media hora mientras comemos, con las risas consonantes al tomar presencia de alguna buena presentadora. Es un crack, me hace trabajar a toda presión, el es así, pero me siento cómodo a su lado.

Puede estar sobre ti, y se que a veces es muy gruñón, pero si atiendes bien, nunca fallas. Puedes dejarte guiar por el en silencio, eso aprendo de m

i Maestro, en pequeñas cosas, te indica donde esta todo, como actuar, que hacer, es un gran guía, pero da igual si estás en su casa o fuera, el lo ve todo.

A mis ojos es un GRAN CHAMAN con mayúsculas que cada día me hace mas fuerte para no sucumbir a esta sociedad violenta en la que vivimos.

Me despedido de el y me recogido en una habitación en un hostal donde ya me hospedara, hoy tiene visita de su churri y la cama es suya.

La ayahuasca aún trabaja, he puesto música tranquila y un mar de emociones me ha embargado, salgo de viaje hacia Roma y todo ha explotado dentro de mi, he llorado como un bendito por todo mi cuerpo y sentido el cálido abrazo de mucha gente a la que amo. La madre ha hecho su trabajo, como siempre gracias Fernando.

Xicu Tur

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Leo “Las voces del desierto” de Marlo Morgan por la mañana mientras aprovecho para tomar el sol. No puedo desayunar, así que me hago un zumo de naranja natural. Disfruto de la vida, sentado en el jardín mientras acabo el libro y a la hora de comer me hago una manzanilla. Que rica estaba, lo curioso es que seguía sin tener hambre. Cojo la moto y me voy a las afueras de Barcelona, a casa de Fernando, donde se realiza en ritual de la Ayahuasca. Vive en un barrio curioso, la gente allí es totalmente diferente a lo que estoy acostumbrado.
Como he llegado pronto me pongo a leer en un banco en la calle, pero la verdad es que no me concentro, así que doy un paseo hasta el centro comercial de La Maquinista y me compro On the road, de Jack Kerouac, un libro que me habían recomendado ya varias veces. Lo leeré en el avión de viaje a Malasia.
A las 19.00h pico al interfono, Fernando vive en el 7º piso. Un hombre esta esperando al ascensor, subimos y curiosamente también iba al séptimo. No le digo nada por si acaso es el vecino de enfrente, pero en cuanto el ascensor se detiene nos dirigimos hacia la misma puerta. Entonces sí que nos saludamos: se llama Jordi. Me da la mano y pienso que tío más simpático.
Encontramos a Fernando sentado en su sofá, al lado de su silla de ruedas. La verdad es que tiene un aire muy curioso y divertido.
Saluda primero a Jordi diciéndole que el otro día la lió un huevo y que hoy si viene con la misma actitud ya puede salir por la puerta, en vez de decirle un simple “hola que tal”. Jordi se lo toma mal, como no puede ser de otra manera y empiezan a discutir. Fernando cree que él está nervioso y le dice que si sigue así mejor que se vaya y ya le devuelve el dinero.
Les dejo discutiendo y después de poner mis cosas en el cuartito me presento a las otras dos personas que no conocía: Marina y Antonio. Fernando dice que nos sentemos todos y al poco viene la última persona con la que compartiremos esta experiencia. Se llama Vidal, tiene unos 35 años y se nota que es del sur de España por el acento. Fernando tiene 60 y pico, Jordi 48, Antonio 36 y Marina 31, por tanto con 24 soy el más joven. Ellos no paran de fumar, fuman un piti detrás de otro, casi siempre tabaco de liar.
La decoración de la casa me hace gracia. Tiene muchas decoraciones con motivo chamánicos y sudamericanos y muchos libros de todos estos temas alternativos.
Empezamos a hablar de todo tipo de temas. Como estoy sentado al lado de Jordi soy al que le da mas comba y pronto conectamos. Aunque a veces se repita y se haga pesado, se nota que tiene un pensamiento critico y que ha leído Dios sabe cuánto. Incluso en un momento dado Marina le pregunta si era profesor de historia y nos explica que él solo acabó la primaria y punto. Había estado en la cárcel y era ex – toxicómano. La verdad es que no lo parecía, tan afable.
Luego me enteré, el me lo confesó así, que la Ayahuasca le había cambiado el carácter, que antes era mucho más brusco y era de aquellos que siempre quieren tener la razón.
Después de hablar de libros, de mi viaje a Malasia, de experiencias con la Ayahuasca, de la sociedad y los gobiernos, de profesiones y estudios varios, al cabo de unas tres horas, uno a uno, empezaron a cambiarse y vestirse de blanco con ropas cómodas. Aquello parecía una secta. Era curioso. Por suerte me había acordado por la mañana de ponerme la camiseta blanca y encima llevaba la camisa de cuadros azul.
Después de muchas palabras y de mucho tragar humo, Fernando nos dio los últimos consejos y instrucciones (bolsa de basura cerca por los vómitos, luz apagada, sentados todos y no estirados, si vas al baño vuelve enseguida…), nos quitamos todos los zapatos y entramos a la habitación contigua.
Era más bien pequeña, pero al carecer de muebles pesados parecía más grande y espaciosa. Tenía colchones a los lados de las paredes, con un montón de cojines y mantas y había una terraza adjunta. Solo tenía una mesita al lado de la puerta con todo el material y una estantería estrecha donde estaba el equipo de música.

Me siento a la izquierda respecto a la entrada, entre medio de Marina y Jordi. El colchón es cómodo y los cojines detrás de la espalda se agradecen, así no cuesta nada mantenerse erguido. Fernando ya nos había dicho que al principio nada de repantingarse, todos sentados y quietos. Él se queda al lado de la mesa en su silla de ruedas y hace un par de coñas con el mono Joaquín, mientras nos explica que cerrará la luz durante la ceremonia, aunque se podía ver perfectamente gracias a la luz de la luna que entraba por las ventanas.
Nos pasamos las bolsas de basura blancas y las servilletas de papel. Todo el mundo abre su bolsa y la tiene delante, a sus pies, preparando lo que pueda pasar. En el 90% de los casos que se toma Ayahuasca se vomita o se tiene que ir al lavabo urgentemente. Te limpia por dentro y es por eso que se recomienda estar todo el día sin comer.Solo espero que no me pase a mí, siempre es un palo vomitar.
Fernando entona unos cánticos extraños y pone un poco de ayahuasca de color marrón árbol, que ya tenía preparada, en un vasito pequeño de cristal. Enciende una especie de porro enorme, que me entero que está hecho de tabaco negro del Perú. Le va dando caladas y tira el humo dentro del vaso para que supuestamente se mezcle con el preparado.
Va realizando la misma tarea y dándole el vaso a cada uno de los presentes. Cuando me toca el turno, digo gracias y me lo tomo. Sabe mal, muy mal, sobre todo el regustillo amargo que deja en la boca. Siento que mi corazón está acelerado, pues no sé qué puede pasar. Me siento y cierro los ojos, como siempre he aprendido al leer experiencias Ayahuasqueras y como recomiendan mis compañeros de habitación y de viaje.
Me alegro que Fernando acabe la ronda y apague la luz, así se está mucho mejor. Me encanta la oscuridad de una habitación segura y tranquila, con la luz de la luna entrando ligeramente.
Se pone a cantar y a tocar el suelo repetidamente con su única pierna, trato de respirar hondamente para desacelerar mi corazón y relajarme. Lo consigo poco a poco. Estoy cerca de media hora sin que me pase gran cosa.
Siento como mi estómago se queja, hace mucho que no tiene comida y varias horas sin agua, está vacío y la Ayahuasca me lo revuelve. No quiero vomitar, así que continúo respirando conscientemente.
Poco después noto que una fuerza me baja la cabeza, como si tuviera una mano en la nuca que me empuja hacia abajo y voy moviéndola poco a poco hasta tocar mi barbilla con el pecho. Es curioso, así puedo respirar más hondo. También aprendo a respirar con la parte baja del estómago, como se hace en la meditación.
Al cabo de un buen rato intento mantener mi mente sin pensamientos, solo respirando. Sigo sin sentir nada demasiado especial, así que desafío en mi interior a la abuela Ayahuasca y le digo que me enseñe TODO, que quiero ver cosas increíbles. En ese momento no era consciente que mis deseos se podían hacer realidad y que probablemente estaba pidiendo más de lo que podía soportar. Más tarde, en pleno viaje, pensé que si hubiera sabido antes de llegar al piso de Fernando lo que me iba a pasar, quizá no lo hubiera querido hacer. Demasiado intenso.
Fernando pregunta en un momento dado si alguien quiere tomar más y todos, sin excepción, decimos que sí. El segundo vaso me sabe mucho peor que el anterior, es realmente asqueroso. Sabe a madera, como si cojo un árbol con sus raíces, lo trituro y le pongo agua para poder bebérmelo.Me intento quitar los restos en los dientes con la lengua y tragar saliva para que todo el regustillo amargo se vaya yendo hacia abajo por la garganta. Noto el brebaje bajando por mi cuerpo y mi estómago vuelve a quejarse.
Ya estaba pensando otra vez, al igual que con los honguitos, que probablemente a mí este tipo de drogas no me subían. Que qué mala suerte y qué putada, yo quería flipar, ver colores y aprender, sentir lo que significa estar fuera de tu cuerpo y vivir sensaciones indescriptibles.
A los cinco minutos de tener estos pensamientos empiezo a sentirme ligeramente colocado, como si hubiera tomado un par de copas. Fernando se ha cansado, o ha acabado más bien, de cantar sus curiosos cánticos del amazonas peruano, así que enciende el equipo de música.

Esa música me parece genial, es súper curiosa, tipo chamánica y psicodélica. Muy muy bonita. Con los ojos cerrados, casi instantáneamente empiezo a ver colores a través de sus notas, que dirigen el cotarro. Me veo envuelto en figuras geométricas absolutamente geniales, de colores alucinantes que abarcan todo el espectro, con formas mayas o incas. Todo se mueve y me muestran el espectáculo más maravilloso que haya visto nunca. Sonrío exteriormente, obligado ante esa visión de otro universo. Qué bonito, joder.
En ese momento supe que mi mente se estaba yendo y lo agradecía. ¡Por fin! Lo que llevaba esperando hace tiempo, sin ansia pero con ganas. Empecé poco a poco a ver muchas más formas psicodélicas geniales, lo más increíble que se puede ver, no con los ojos, sino con la mente. La música hacía ese efecto y con cada cambio de ritmo y de notas cambiaba toda mi visión. Millones de colores con movimiento, todo perfecto. Es algo que no se puede explicar con palabras.
En un momento dado sentí el poder interno que tenemos cada uno de nosotros. Era algo espectacular, el poder de dar, de amar, de conectarse. El mío era de color rojo-naranja, como un halo que podía dirigir a la persona que quisiera. Lo dirigí hacia Marina, a mi derecha, porque acababa de vomitar, para que se encontrase bien. Luego a los demás de la habitación. Fernando y Jordi no lo aceptaron, ya que era mejor ayudar a otros, ellos no lo necesitaban. Lo curioso es que el poder lo transmitías a la persona, no al nombre de esa persona. De hecho me costaba muchísimo en ese momento recordar los nombres. Luego quise darlo a las personas conocidas y me acordé de todos: padres, hermanos, amigos, exnovias, familiares… a unos más y a otros menos dependiendo de lo que necesitaban. Veía perfectamente como ese halo rojizo potente que salía de mi iba a parar a ellos y les rodeaba, para luego ir directo a su corazón. Sentía que podía sanar a los demás y parecía que mi poder era ilimitado e infinito, aunque la realidad es que cuando acabé no podía más, me sentía cansado y feliz de haber podido sentir eso. Supe que ese era en realidad mi poder interno, que lo tenía –y lo tenemos todos- y podía usarlo en la vida cotidiana, únicamente tenía que aprender cómo.
Luego sentí que mi cuerpo era muy grande y que estaba dentro de él, así que aproveché para tratar de calmar a mi corazón, que estaba latiendo muy rápido por la experiencia. Intenté tocarlo para que fuera más despacio, pero no me fue posible. Tenía que respirar hondo para calmarme, así que ordenaba a mi cuerpo que respirase. Lo sentía como externo a mí, como una máquina a la que tenía que cuidar. Entonces recordé mi estómago y los problemas que había tenido a veces con él. Ahora solo como comida sana porque si no me sienta mal enseguida. Lo toqué y traté de liberar las emociones contenidas allí, eran muy fuertes y tenían forma como de algas que intentaban salir. Sentí cómo la emoción trataba de liberarse de forma muy intensa y gritaba en mi interior, un grito que solo yo podía oír. Acabé cansado y no estoy seguro de haber podido liberarlas.
Había alucinado completamente, había pasado por momentos increíbles y lo que no sabía que esto era solo el principio.
Abrí los ojos. Estaba muy colocado así que volví a cerrarlos, era lo más cómodo. En cuanto se cerraban, volvías a viajar enseguida.
En un momento dado, tuve una de las experiencias más alucinantes y sobrecogedoras. Viví la experiencia de la muerte, o eso creí. No el momento de la muerte humana, sino el sentimiento que deriva de ello, el no sentir el cuerpo (sabía que estaba allí, pero era una carcasa).En ese momento sonaba la música celestial más increíble, de recibimiento. Millones de instrumentos en una armonía increíble. Era una fiesta en el cielo, por llamarlo de alguna manera, lleno de millones de colores, formas y una profunda sensación de plenitud y felicidad. Supe que si ahondaba en ese sentimiento podía quedarme allí. Podía morir.
Por supuesto no quería morir por increíble que fuera aquello, así que dije a la abuela Ayahuasca que no. Que gracias, pero me quedaban muchísimas cosas por hacer en la vida y muchas personas a las que ayudar. Simplemente no podía irme, aunque aquello tentara tanto. A la vez entonces sufrí por todo el sufrimiento que me queda por delante en la vida. Grite interiormente, mucho y durante mucho rato. Se me humedecían los ojos.
Ya que estaba en ese “fuera de la vida ordinaria” quise ver a personas queridas que habían muerto. Obviamente, la primera persona en la que pensé fue en mi tiabuela, que murió la semana pasada. Increíble, la vi allí riéndose de todo. Tan feliz por estar donde estaba que solo se reía a carcajadas. También vi a mi abuela, con el abuelo, mucho más calmada y feliz.
Creo que si me hubiesen grabado la cara desde fuera con una cámara se verían una sucesión de muecas que abarcarían todo el espectro posible: riendo, sufriendo, extasiado, llorando, con cara de asco, feliz…
Se me ponían pruebas constantes cada vez que cerraba los ojos. Los sentimientos que usualmente sentimos de amor, paz, unidad o lo que sea se multiplicaban en intensidad por un millón, simplemente llegaban a su máxima expresión. La luz de la vela que había encendido Fernando y la espectacular música contribuían a ello. Mi cuerpo no podían soportar semejante intensidad y aprendizaje en tan poco tiempo, mi corazón estaba muy acelerado. La respiración profunda continuaba, creía que no había otra opción si quería continuar vivo.
Pensé mucho en las personas cercanas, en los seres queridos. Sentía un amor inconmensurable por ellos, tanto que creí que si alguna vez volvía a la vida normal -algo que en aquel momento me parecía algo imposible- no podría volver a ver a los ojos a alguien sin ponerme a llorar diciéndole cuánto le quiero.
¡Quiero que termine ya! He visto tanto… mi corazón no puede más. Me va a dar algo. Es el mayor sufrimiento que he tenido en la vida. ¡No puedo más! La mañana de ese mismo sábado me parecía algo tan lejano y distante… como si hubiera ocurrido hace meses y no hace tan solo unas horas.
Necesitaba ayuda, a alguien que me dijese “Tranquilo, todo está bien, todo pasará y lo superarás”. Fernando había salido de la habitación, al igual que Antonio y Marina. Vidal estaba tumbado en el colchón desde hacía rato sin moverse ni un centímetro y Jordi estaba a mi izquierda tumbarrajeado dando gracias al universo en voz baja. Hablé con él, solo tenía fuerza para decir “no puedo más”… “es muy duro y no se acaba nunca”… “no puedo más”… entonces me dijo que fluyera, que diera las gracias a la vida por darme la oportunidad de vivir esta experiencia y que si de verdad no podía más que saliese de la habitación un rato y me airease. Salí despacio, como un zombie y fui directo al baño a quitarme las lentillas que aún llevaba puestas.
Al mirarme al espejo vi mi cara con una nitidez inusual, la veía perfecta, joven y sana, en alta definición. Las pupilas de mis ojos eran enormes debido al efecto de la planta. Me hizo gracia aunque me costó quitarme las lentillas de lo colocado que iba y a causa de esa visión tan nítida. Me mojé la cara, pero no podía beber ni una gota de agua, sentía que si metía algo más en mi cuerpo lo vomitaría todo de golpe.
Volví al cuarto despacio, sabiendo lo que me esperaba. Me estiré y las visiones y las pruebas continuaron durante un buen rato. A veces lloraba de lo bonito que era todo. Sentía en mi corazón como nunca he sentido en mi vida. Me gustaría recordar mejor todo lo que sentí y vi en esos momentos. Solo sé que le decía a la abuela que ya estaba bien, que ya había visto suficiente, que prefería una vida “normal” y estar tranquilo a esas emociones tan fuertes. Mi cuerpo, mi mente y mi corazón aún no estaban preparados para ellas.
Al cabo de no sé cuánto tiempo volví a salir del cuarto porque quería dejar de escuchar la música, que me transportaba. Estaba llegando a mi límite.
Le dije a Fernando que no podía más, que quería que se acabase. Ahora pienso que tenía que estar desesperadísimo para decirle eso, me considero una persona fuerte, pero sé que esas pruebas de sentimiento eran lo máximo que he vivido nunca.
¿Y sabes lo que me respondió? Dijo “Yo que quieres que haga… si quieres que se acabe no tienes más que coger y tirarte por el balcón…”¡Que cabronazo! En ese momento sentí rabia… aunque le comprendía. Así que le dije algo y volví a la habitación a acabar de sufrir.
Dispuse unos cuantos cojines en el suelo y me estiré, rendido. No sabía cómo podría volver a vivir una vida “normal” con esta nueva visión de las cosas. Me caían las lágrimas a causa de las emociones que sentía y ya ni tenía ganas de secármelas, me daba igual todo, solo quería que acabase ya la experiencia. Acepté todo lo que tenía que venir y después de un rato la música cesó. Jordi empezó a cantar la bonita canción de los ícaros:
“Ábrete corazón, ábrete sentimiento, ábrete entendimiento, deja a un lado la razón y deja brillar al sol, escondido en tu interior.”
Se me devolvió la vida… volví a sentir, después de tantas horas, que por fin el efecto se hacía menos intenso,que podía ver, que podía pensar, que controlaba mi mente. En definitiva, ¡había vuelto!
Mi cuerpo estaba hecho polvo y mi corazón no dejó de estar acelerado por la intensidad de la experiencia hasta después de muchas horas.
Ahora solo podía dar las gracias por estar vivo y volver a pensar continuamente en lo que acababa de pasar. Gracias, gracias, gracias. Flipaba, me decía todo el rato a mí mismo: que hevy, que hevy ha sido esto… y sentía una paz increíble, genial…
Traté de dormirme pero era imposible, demasiadas emociones. Vidal había vomitado durante un buen rato y ahora yo estaba solo en la habitación. Así que salí y hablé con ellos dos de la experiencia, pues estaban allí charlando en el salón tranquilamente. Los demás se habían ido a dormir. Pude volver a beber agua y me comí un plátano y una galleta que me sentaron bien. Hablamos durante cerca de una hora, explicándonos nuestras experiencias. Fue un momento genial.
Alrededor de las siete de la mañana, volví a la habitación en la que había vivido tanto y me preparé una cama improvisada. Me quedé dormido y me despertó Jordi tres horas más tarde para despedirse. Le dije que le escribiría una postal desde Malasia, pues no tiene Internet, y me dio su teléfono y su dirección. Me cayó muy bien.
Dormí una hora más y, aunque mi cuerpo estaba destrozado, decidí irme para casa. Solo quedaba el cabroncete de Fernando en la casa. Su casa. Comentamos el viaje mientras comía algo y después de despedirme y darle las gracias salí a la calle. No había nadie, domingo por la mañana.
Coger la moto y sentir el viento en la cara fue algo espectacular… todo se veía diferente… había una luz matinal que pocas veces he visto.
Estaba vivo.
Lo había visto todo y había vuelto a nacer.

(La improvisada cama en la que pasé las horas más largas de mi vida)

*¿Todo lo que vi y sentí esa noche es real? ¿Qué significa real? Yo lo único que sé es que lo que sentí lo sentí de verdad. Viví eso. Y es algo que te puede ayudar mucho en la vida al darte una visión más amplia de lo que es la existencia, el amor y los sentimientos humanos. Sin embargo, para realizar una experiencia de este tipo has de estar equilibrado y saber bien lo que haces. Fácilmente puedes desesperarte durante el viaje. Estoy muy contento de haber pasado por esta experiencia.

SWANNEY

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AYAHUASCA 2ª PARTE

No tenía la intención de volver a tomar tan pronto. No ha pasado ni siquiera un año desde la primera vez. Esa increíble primera vez…
Pero la vida siempre va como va. Ella venía a España y me insistió tanto que tuve que llamar a Fernando el miércoles 4 de septiembre. Le llamé sin ninguna expectativa, creyendo que diría que no, que tenía todas las plazas llenas o algo así.
No fue el caso. Me reconoció enseguida cuando le dije que era Swanney, el que se había ido a Malasia, que ya había vuelto de mi viaje. Estuvo súper amable cuando hablamos y me dijo que perfecto, que este mismo sábado día 7 podíamos hacer la sesión.
“¡Perfecto!”
Todo el sábado de ayuno. Me tomé una manzanilla por la mañana mientras ella se bebía su café y nada más. Sorprendentemente, igual que la última vez, el dolor de barriga era muy soportable, no tenía un hambre atroz. Cogimos la moto y llegamos a casa de Fernando a las 20.05h de la tarde, bien puntuales. Tuvimos que subir a pie 7 pisos porque alguien se había dejado la puerta del ascensor abierta.
William, uno de los que iba a tomar Ayahuasca con nosotros había llegado ya. Le saludamos. Era originario de Chile y quería probar a la planta abuela por primera vez. Me hizo mucha ilusión volver a ver a Fernando otra vez, igualito que siempre, en su casa, con su humor característico, fumando a saco y con la silla de ruedas.
Ella flipaba. Como no hablaba español, le hacía de traductor para que se entendiesen. Pronto llegó el último, Andrea, un italiano. Él había tomado ya una vez, igual que yo.
Estuvimos bastantes horas hablando y riendo, hasta que estábamos todos en la misma línea energética. Fue genial. Nos fuimos cambiando todos para ponernos ropa cómoda y de color blanco. A las 12 de la noche o así, después de las instrucciones pertinentes, ya pasamos a la habitación donde se realiza el ritual.
Me senté en el mismo lugar de siempre, tras cambiarme de sitio. A mi lado estaba Andrea, enfrente estaba ella y a su lado, William. Fernando en su silla de ruedas, al lado de la mesita con el mono Joaquin, que, como siempre, oficiaba la ceremonia.
La espera antes de tomar el primer vaso se hace muy larga, Fernando nos repite las instrucciones, cerramos un poco la persiana, nos pasamos las bolsas para vomitar y los pañuelos y, de paso, voy a buscar unas mantas a la habitación por si luego tenemos frío. Todo preparado.
Empieza la ceremonia y se hace el silencio poco a poco. Fernando enciende su especie de cigarro enorme y abre la botella de Coca-Cola que contiene la Ayahuasca. La primera en probar la pócima es ella, y le toca todo el poso, cosa muy extraña, pues éste suele estar al final y no al principio. Fernando comenta que se lo tiene que beber todo, que mejor no deje nada.
Después de William y Andrea, me toca mi turno. El brebaje sabe peor de lo que recordaba, a raíces, corteza de árbol y quién sabe qué más. Intento sacar todos los restos de mi boca con la lengua y tragármelos para que el sabor no se quede. Por suerte mi estómago no se queja demasiado…
Medito. Poco a poco mis ojos se cierran y me concentro en la respiración. No noto nada en especial durante la primera media hora, pero el mero hecho de estar tranquilo y en paz me relaja mucho. La energía es muy especial dentro de esa habitación.
Esta vez no quería pasar por todo lo de la primera vez, así que decidí de antemano beber menos en la segunda toma. Tenía bastante miedo a volver a pasar por un sufrimiento y cansancios semejantes, así que mi alma tenía ciertas resistencias y por ello le pedí a Fernando que me diera medio vaso de Ayahuasca en vez de uno entero. Sabía igual de mal que el primero.
Para entonces ya empezaba a visualizar los cánticos y las notas del espectacular CD de música que siempre acompaña las ceremonias. Entraba y salía constantemente de un estado que yo llamaría “colocado”, y en cada salida y vuelta a la normalidad pensaba que se había acabado el efecto, que ya no había más viaje.
Eso me frustraba, pues para entonces ya estaba animado y quería volver a sentirlo todo. Pensaba “vaya… ¿ya está? Qué corto se ha hecho esto… podría haber sentido algo más…”
Sin embargo al cabo de un rato volvía a entrar en la puerta de la percepción, la puerta de mi subconsciente.
Sentí que lo más importante en mi vida eran las relaciones con las personas, que no había nada más que eso en este mundo. Todo lo otro, llámalo éxito, cosas materiales, viajes… quedaba en un plano muy secundario. No, espera… ni siquiera existía.
La vida era un fondo negro, oscuro como la noche y las personas éramos todos puntitos de colores. Yo era un puntito y tenía muchos puntitos alrededor. Blancos, rojos, azules, amarillos… A algunos estaba conectado con una línea, las personas a las que quería, las personas que conocía. Otros simplemente estaban alrededor, pero sin conectar conmigo.
Eso era la vida. En ese momento lo vi muy claro. Y di gracias a la abuela ayahuasca por haberme quitado ese velo de los ojos. Tenía que cuidar mucho más las relaciones humanas, estar totalmente presente cada vez que hablase o interactuase con cualquier persona. No podía estar distraído, tenía que darlo todo.
Empezaron a aparecérseme las imágenes de personas a las que más quiero en mi vida. Las más cercanas, una por una. Sentía el profundo amor por cada una de ellas, con una intensidad impresionante en concreto hacia los miembros de mi familia. Sentí que tenía que cuidar mucho esos encuentros, ese día a día, mostrar y demostrar más a menudo mi amor por ellos.
Se me caían las lágrimas. Primero de vez en cuando y luego ya tenía la cara cubierta de ellas, tanto de amor como de felicidad. Lágrimas de vida.
A parte de mi familia, las dos personas por las que sentía más profundamente eran Sickboy y ella, por supuesto. La tenía delante y pensaba en todo lo que habíamos pasado juntos, en todo el sufrimiento que yo le había tenido que ocasionar y en el amor tan profundo que nos unía. Solo quería levantarme, sentarme a su lado y abrazarla. No paraba de llorar.
Lo bueno es que ella estaba muy feliz, riendo a carcajada limpia de vez en cuando y gritando: “Fernando, ¡quiero pizza!” y todos nos reíamos.
William alternaba las carcajadas con el lloro inconsolable. Hubo un momento en que lloraba y lloraba… entonces yo empecé a reír y llorar de felicidad. Se estaba curando. ¡Su alma se curaba! ¡Qué grande e increíble! ¡La vida en toda su plenitud! Tenía la certeza de estar viviendo el milagro más grande de todos, no hay palabras para describir esa sensación.
¡Gracias! ¡Gracias universo por esta oportunidad de experimentar! ¡Por todas estas enseñanzas! Tengo tanta suerte…
Luego empezó a hablar en un idioma que no entendí. Andrea nos llamó la atención sobre ello y entonces puse mi oído… para alucinar completamente con lo que pasaba: William había conectado con otro ser y este otro ser hablaba mediante su cuerpo, en un idioma que nadie entendía, un idioma que parecía muy antiguo… fue alucinante, uno de los momentos más increíbles que he vivido.
Mi experiencia se quedó casi todo el rato que duró el efecto en el plano de las relaciones personales. Hubo un momento, al cabo de varias horas, en que se me empezó a hacer difícil, pero enseguida mis emociones se calmaron.
La Ayahuasca me había dado justo lo que había pedido, igual que la primera vez. Ahora había pedido un “viaje” sin mucho sufrimiento, un viaje más tranquilo, y eso es justo lo que me daba.
Hacia las 5 de la noche el efecto desapareció de todos nosotros. Empezamos a comentar entre todos la experiencia y poco a poco todo el mundo fue saliendo de la habitación hasta que me quedé solo.
Disfruté mucho ese momento. Estaba lúcido y feliz.
Al cabo de un buen rato salí y estuvimos todos charlando en el salón. William había tenido una experiencia fuera del cuerpo alucinante y ella me dijo que lo había pasado genial todo el rato. Andrea, igual que yo, sintió profundamente pero no vio tantas visiones como la primera vez.
Hacia las 7 de la nos fuimos a dormir un rato a la habitación de la ceremonia, felices de haber podido experimentar algo tan espectacular. Otra vez.

SWANNEY

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Pues me animé a redactar también mi última experiencia con Aya. Espero que os guste.

La Ayahuasca era bien negra y concentrada, nunca la había probado así, siempre habían estado más diluidas y el color en general era marrón, tono arriba tono a bajo.

La ceremonia empezó en un salón con luz tenue, algo de música de fondo y con la mirra paseándose por cada rincón. Durante la primera hora prácticamente no noté efectos. Sin embargo era consciente de que muchos de los que también tomaron, ya estaban teniendo reacciones notables, incluso la de una chica, preocupante, pues no cesaba de chillar y lanzar lamentos en voz alta, requiriendo mucha atención por parte de los cuidadores.

Noté el famoso peso en el estómago, que en la mayoría de las tomas sentía, y que era un presagio del vómito. No tenía ni náuseas ni auténticas ganas de vomitar, pero siendo consciente de que ya había pasado una hora, y que por tanto ya lo había absorbido todo, decidí forzarme un poco y sacarlo por la boca, antes que tenerlo que sacar por a bajo a la mañana siguiente. Así que vomité, sintiéndome tan solo un poco mareado. Me miré en el espejo del baño y no tenía midriasis aún, con lo que decidí volver a mi sitio y esperar, deduciendo que esa toma iba a ser más de “limpia” que otra cosa. Pero no fue así.

En cuanto me senté, empecé a relajarme más y más, hasta que empezaron a presentarse visiones cada vez más intensas. Principalmente protagonizadas por animales: un colibrí, un tigre, un búho… Con cada animal que se me aparecía en mente, a su alrededor veía muchos colores y ondas que fluían al ritmo de “su” esencia. Las del colibrí eran ligeras pero muy seguidas, las del tigre eran poderosísimas y sentía que influían en mi propio estado de visión…

Fui “subiendo” hasta llegar al estado en donde te olvidas de tu cuerpo, pero conseguí mantener en todo momento una cierta conciencia con la que podía “pensar”, muy primitivamente, pero eso me permitió guiar un poco el viaje. Me conecté con toda la naturaleza, todas las plantas que he oído o visto alguna vez iban presentándose como en unas diapositivas a tamaño real, así que era como si las tuviera delante, algunas eran buenas y otras eran malas, en el sentido supongo de comestibles o útiles. Empecé a ser consciente entonces de la gran influencia de los ordenadores y de la televisión en nuestro cerebro y en su manera de funcionar. Tuve muy claro que la VIDA, a fuera, en la naturaleza, era lo que el cerebro necesitaba, pues era cambio constante, dinamismo, amor, y la televisión y el ordenador eran máquinas que destrozaban las conexiones que estaban hechas para interactuar en simbiosis con el entorno, no de esa manera…
A continuación las visiones fueron yendo y viniendo mientras me encontraba en un estado semi-consciente, pues las interrupciones que hacían los ruidos o palabras de otra gente impedían que me centrara de verdad en mi proceso, pero estaba en ese estado de amor total, muy agradecido por los que habían permitido esa toma y por todo en general, así que aproveché más para contemplar y deducir mis cosas, que también me gustaba. Aún estaba bajo los efectos de la Ayahuasca, pero no lo sabía. En un bostezo, de repente, al final de este cuando se fuerza más la boca y se sopla, de repente me vino una visión fascinante que me asustó y todo, y fue que al mismo tiempo que soplaba, un águila con un rostro tan grande como el mío, salía de mi interior, fusionándose nuestros rostros por un momento, y ascendía al cielo a través del techo. Esas visiones repentinas hacían que cerrara los ojos e intentara centrarme un poco más en mí.

Sin esperarlo, cuando estaba en una visión muy amable no recuerdo sobre qué, me vino una arcada y me extrañé muchísimo, porque ya había vomitado. No quería vomitar de nuevo, pero sentía que mi cuerpo me lo estaba pidiendo a gritos. Esa contradicción entre lo que yo quería y lo que quería mi cuerpo me provocó un “bloqueo” mental impresionante, me quedé como congelado sin poder pensar en absoluto, a medida que un mareo impresionante y una sensación de agobio se apoderaban de mí. Al fin pude salir de ahí y decidí levantarme para volver de nuevo al baño. Ahí efectivamente vomité un montón. Y me extrañé, porque en 4 días no había comido prácticamente nada (un huevo duro, un plátano y una patata cocida al día) y el mismo día de la toma hice ayuno completo. Así que no sé lo que salió pero salió.

Después de vomitar me volví a mirar al espejo, bien, ahora eso ya era otra cosa. Ligeramente ruborizado, con una midriasis de campeonato y con la fascinación que me provocaba ese reflejo. Me quedé por lo menos un cuarto de hora mirándome y luego me fui. Estaba muy mareado, extremadamente. Me sentía débil por no comer ni beber desde hacía muchas, muchas horas. Me sentía totalmente vacío, pero en el sentido de puro y liviano. En mi no había nada más que lo esencial, nada sobraba, nada pesaba, nada estorbaba.

De vez en cuando volvían las visiones, pero se contraponían al mareo. Cuando me mareaba no tenía visiones, me sentía muy débil y era más propenso a agobiarme o a meterme en pensamientos ansiosos. Cuando tenía visiones todo eso desaparecía. Era como una lucha entre mi cuerpo, que necesitaba azúcares con urgencia, y mi mente, que necesitaba visiones.

En una de esas percepciones de debilidad, me sentí tan vacío y puro, que poco a poco fui introduciéndome en una visión muy particular, llena de colores y formas geométricas, avanzaba por una especie de pasillo. Olvidé mi cuerpo de nuevo. Poco a poco me iba disolviendo en mi entorno más cercano y en el más lejano. Al fin vi una deidad india, que no identifiqué ni identifico aún, pero parecida a Ganesha, sin embargo no era un elefante. Esa deidad se fue acercando hasta que de pronto ocupó TODO. No solo mi campo de visión sino que era consciente de que la deidad era el TODO representándose de forma simbólica. También la traspasé, pues no tenía voluntad alguna, ni razón, ni autoconciencia. Me disolví aún más. Allí, en medio de tantos colores y formas, empezó a formarse un agujero blanco, de una luz brillante pero pálida a la vez, muy pura. También lo percibí como el todo, lo más esencial. El agujero aumentó de tamaño progresivamente y en seguida “supe” que era la muerte. Me estaba encontrando con la muerte, y sabía que si me metía de lleno en ese “blanco” o esa “luz”, me disolvería por completo y moriría. Extrañamente a la vez que percibí esto, una sensación de atracción vino de ese lugar, algo me atraía, cada vez que me acercaba más me sumía en un placer cada vez más intenso y agradable, un placer metafísico e incalculable. Eso mismo es lo que terminó por asustarme, y mi cerebro me proporcionó algo más de conciencia, lo que me permitió alejarme de inmediato de ese lugar. Volví muy rápido, lo que hizo que tumbara mi cabeza hacia atrás como si me hubieran dado un golpe en la frente. Después caí en el hecho de que me tendría que haber dejado llevar por la muerte… pero eso lo dejo para otra toma.
Cuando desperté de esa muerte tenía un gato negro, que era de los propietarios, sentado en la falda, recostado a punto de dormirse, y eso me tranquilizó mucho, sentía que la naturaleza estaba totalmente de mi parte.

Y después de 6 horas de ceremonia, la más larga e intensa que he tenido, por la calidad de la medicina y por la dieta supongo, me fui a la cama a intentar dormir, aún mareado y con un dolor de cabeza un poco molesto debido a la deshidratación, pero sobretodo feliz, muy feliz.

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Buenas a todos, este pequeño relato quiere ser un vistazo a lo que fue mi experiencia con doña ascencia, curandera shipibo, en una ceremonia fabulosa y que todavia me falta procesar. Para los que han leido algun otro relato mio y no lo tengan claro, los curanderos de aquellos otros eran de la etnia Cocaima, mientras que doña ascencia ( PODEROSISIMA CURANDERA ) pertenece a la etnia shipibo conibo. Basicamente la medicina es la misma, pero tanto en la chicha ( El preparado de ayahuasca ), como en lo ceremonial difieren con sutiles diferencias.
Conoci a Doña Ascencia unos dias antes de la ceremonia en ocasion de una charla para definir un proyecto de traer a los curanderos no solo para ceremoniar, si no que la intencion del proyecto seria poder realizar dietas con plantas maestras de la amazonia en el pais, sin tener que viajar a iquitos. Definiendo algunas pautas de esto con el señor X, veo salir de una habitacion hacia el baño una personita pequeña, vestida con una colorida tunica que impedia apreciar los pasos que la hacian trasladarse. Larga cabellera negra caia sobre sus hombros y su desplazamiento parecia ser como flotando y sin movimiento alguno de las piernas. Al pasar a mi lado me es presentada. Cuando se da vuelta y puedo ver la cara me invade una especie de energia de paz y equilibrio, inmediatamente me recordo el rostro de maria sabina…ojos practicamente cerrados avanzada edad y sonrisa sin dentadura, la sonrisa sin dentadura mas hermosa y relajante que he visto. Una sensacion de entidad no corporea la rodeaba y casi se le podia ver el aura al trasladarse…

Llegó el dia de la ceremonia, cabe aclarar que por la mañana del mismo dia habia hecho una muy buena purga con tabaco mapacho, lo cual me dejo en optimas condiciones de limpieza en cuerpo y espiritu. Llegué alrededor de una hora antes, y me vi con la grata sorpresa de encontrarme con nuestro amigo ( para algunos ) @nekor, a quien no veia hacia rato. Charlamos y salude al resto de los ya conocidos y noté que eramos bastantes, alrededor de 20. Fuimos posicionandonos ennuestros lugares y armando nuestras bolsas de domir, Doña ascencia entró con santos, el hijo, ya que ella habla muy poco castellano y santos obraba las veces de traductor. Cuando comenzo a hablar la cadencia y la melodia del dialecto shipibo sonaba increibemente raro, pero a su vez uno sentia una familiaridad que llevaba a una sensacion de confianza y entrega que durante la ceremonia resultaria fundamental para la guia que ella debia ser. Sin mas preambulos se inicio la ceremonia. Uno a uno los participantes fueron pasando a beber la chicha ( el desubicado de nekor tomo lo que le sirvieron y queria mas! ja! ). Fuimos volviendo a nuestros lugares y he aqui la primera diferencia, los cocaima empiezan a cantar cuando termino de tomar el ultimo, en cambio doña ascencia comenzó cuando ella sintio que la planta le habia hecho efecto. Yo como que ya tengo una especie de rutina, que es al tomar la chicha me recuesto y descanso y hasta dormito un poco para al levantarme al rato ya estar en trance, y asi lo hice. Cuando tome la chicha, senti la diferencia con las otras en este sentido, menos espesa, pero con un sabor mas dulce. Indicando asi una mayor proporcion de chacruna y menos ayahuasca.

Volvi a mi lugar y me recosté sobre mi bolsa de dormir, creo que me hice una siestita de un poco mas de media hora, al volver en mi, ya estaba en trance, la mareacion se notaba haciendo que todos mis sentidos se agudizaran y me costo un poco acostumbrarme al tenue resplandor de la unica luz que provenia de afuera, asi como me espanto la luz de la llama de mi encendedor al prender un mapacho…A todo esto Doña ascencia ya estaba cantando, los shipibo solo usan la voz, no se acompañan con la shacapa ( atado de ramas secas que se golpea ritmicamente para cantar los icaros ) ni tocan otros instrumentos. Me incorporé y comence a seguir el ritmo de la cancion en shipibo con la cabeza y los ojos cerrados… A mi alrededor se sucedian escenas cuasi dantescas. A mi derecha Sentia como uno de los primerizos Vomitaba gritos como un desaforado mientras que cerca de el una mujer luchaba contra la planta y pedia por favor que se la sacaran del cuerpo e intentaba vomitar sin exito, a mi izquierda contrastando, las carcajadas de una mujer resonaban como si imaginarias plumas estuvieran recorriendo todo su cuerpo. Contemplé algo la situacion y volvi a mi trance…cerre los ojos y me deje llevar…las visiones comenzaron, amorfas y palidas al principio para luego colorearse y empecé a reconocer las primeras formas…hubo algo que se repitio varias veces en toda la ceremonia. Mandibulas, mandibulas que se acercaban a mi abriendose y me deboraban, al principio pensé que eran como de un pez dentado, algo asi como una gran piraña, luego me di cuenta que pertenecian a una serpiente, o quiza la misma vision se fue transformando. No eran estas mandibulas que me “comian” Puesto que en ningun momento me mordian, ni siquiera llegaba a verlas cerrarse, si no que se abrian de par en par y yo entraba en ellas, y al entrar, el interior era mucho mas colorido, con colores fuertes y combinados, eran como la puerta a otra cosa…por la mañana no tuve dudas en relacionarlo con los importantes cambios que se estan dando en mi vida. Puertas que se abrian a nuevas experiencias….Esta vez, al igual que la ultima no vomité, aunque tambien habria que tener en cuenta que por la mañanaya habia vomitado un balde entero con la purga de mapacho. La mareacion era notable y las formas en la oscuridad tendian a deformar su morfologia…sentia el cuerpo presente y comencé a soplar mapacho para aumentar mi sensibilidad y el trance. Mi valde era de los 3 o 4 sin vomitos y a pesar de las escenas que me rodeaban mi confianza en la planta y en la curandera me hacian pasar por el trance con seguridad y sin temor alguno. Aqui llegamos a otra diferencia conlos cocaima, ellos llegado cierto momento de la ceremonia, le cantan un icaro a cada uno de los participantes, que por intuicion carga el mensaje y la energia que el chaman siente que esa persona necesita. En cambio aqui, solo pasan frente a la curandera los que piden una sanacion. El señor X anuncio que los que querian una sanacion podian ir pasando frente a doña ascencia. Creo que pasaron 3 o 4 personas antes que yo hasta que me llego el turno. Me levante y me sente con respeto frente a ella. Comenzó su canto y yo intentaba ver su rostro enla oscuridad y la sensacion de que era una entidad mas allá del plano fisico aumentaba a medida que su canto en aquel peculiar dialecto brotaba con hermosa cadencia de su boca que practicamente parecia no abrir. De la nada comenzaron a brotar de mis ojos las primeras lagrimas, que poco a poco fueron convirtiendose en un desconsolado llanto. Lloré como pocas veces en mi vida mientras ella dirigia su energia sanadora hacia mi…la posicion de mi cuerpo era de entrega total. Por la mañana me di cuenta que por momentos estiraba la cabeza hacia arriba como si fuera un perro que le entregaba el cuello en signo de sumision total y reconocimiento de superioridad…en realidad era un pedido, pedido de sanar, para lo cual yo debia confiar y entregarme por completo, y asi lo hice…la sanacion termino con una frotacion de agua florida combinada con la imposicin de las manos en ciertos lugares, para luego encender su pipa y soplarme tabaco mapacho. Mis lagrimas habian cesado y me encontraba entregado en cuerpo y alma a lo que me hacia, hasta que de la oscuridad brotaron dos palabras delas pocas que usa del castellano ” ya está “. Agradeci con reverencia, me levante y volvi a mi lugar. Llegue a mi lugar y dude por un segundo, la sanacion realizada me habia cortado un poco el trance, pero la confianza habia aumentado increiblemente. Me quede parado algunos instantes frente a mi bolsa de dormir, y luego en vez de volver a sentarme salí fuera de la habitacion, donde se encontraba santos con la botella de la chicha dispensando una segunda ronda a quien asi se lo pidiera. Lo saludé y le pedí solo un poco mas, la tome saboreandola, agradeci y volví dentro…me recosté y cerré los ojos, esta vez las visiones de fractales y explosiones de colores me trajeron paz y alimentaron mi alma nutriendola de sociego y entre los cantos de Doña ascencia, los sonidos de los vomitos y las carcajadas quedé profundamente dormido. Por la mañana fui el primero en despertar, y aunque ya no estuviera en trance notaba los colores de todo lo que me rodeaba mas nitidos y brillantes. Y asi siguio siendo al salir a la calle luego del desayuno en conjunto donde todos compartimos la experiencia. Caminaba hacia mi casa y me di cuenta que mi postura era distinta, los hombros hacia atras, la cabeza elevada, y una renovada sensacion de cnfianza en mi mismo y mis capacidades…Sinceramente no puedo estar en desacuerdo cuando decimos que todas las ceremonias son “la primera” puesto que todas son distintas, la planta trabaja, pero trabaja sobre uno, con lo que uno le da para que trabaje, y cada vez, aunque sienta que ya no me preocupan ciertas cosas es como la primera vez..
Bueno, creo que eso es todo lo que soy capaz de transcribir en palabras, la experiencia escapa a la capacidad de cualquiera de plasmarlo de manera escrita u oral, pero el poder de la medicina es increible…Dicen que la ayahuasca existe hace tanto tiempo, que es probable que todos la hayamos tomado alguna vez en vidas pasadas…creo que esta vez sali realmente convencido que nunca en esta vida fue mi primera vez, y al mismo tiempo siempre lo es…
Bendiciones para todos
gracias planta madre…

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Medicina dama - Toma de Ayahuasca

Ella me llevó a su mundo mágico
lo que tenía que darme, me dio.
Me enseñó lo que tenía que enseñarme,
y me curó lo que tenía que curarme.

Me hizo entender, esta relación mágica
para después, llegar a comprenderla.
Aprendiendo a sentir su dimensión…
no con el cerebro sino con el corazón.

Trabajando al unísono, todas las realidades
sin prejuicios en la mente, de ellos libre…
en perspectiva; lo irracional como: razonable
y viendo lo invisible: como lo visible.

Dimensiones de las que se recibe ayuda,
realidades llenas de belleza y armonía.
la madre, la maestra, la doctora, considerada
el espíritu de la naturaleza, en la amazonía.

Ella me presentó al dios “Joaquin”
“espíritu todo poderoso
de infinitud superior” fuente inagotable
de la materia y de lo espiritual,
los árboles, las palmeras
míticas de nuestro origen,
los elementos; como el agua
inductora de vida,
el aire con su movimiento
dirección y fuerza,
el fuego generador de calor,
la tierra y sus conjuntos…
he invoqué con respeto
a los espíritus de bosque y del río
y encontré el amor,
la verdad, la fe,
y llegué a profundizar en el ser
y en la existencia…
he hice mi viaje astral
de su mano, de la tuya…
agarrada de la Liana de los Cielos
la que tú me echaste
desde tus “mundos paralelos

QUINI AMORES

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Me habían contado que con la ayahuasca la mente se traslada a sitios inimaginables. Que los ojos del alma se abren y ves cosas realmente alucinantes. Que los sentidos se alteran. Que en determinados casos el espíritu se desprende del cuerpo como si se despojara de un traje incómodo. Hasta que puedes transportarte a otros tiempos, lejanos o futuros.
Cada vez que escuchaba algo nuevo las ganas por experimentar se hacían más intensas. Tuvo que pasar un año hasta que finalmente un grupo de chamanes, la mayoría radicados en Tena (Napo), accedieran a abrirnos sus puertas y compartir una pequeña parte de su sabiduría ancestral.
Partimos desde Quito un sábado por la mañana con destino al Oriente. Más tarde allí nos recibirían Francisco Tanguila, el chamán mayor, su familia y más amigos.
El guía del viaje era Juan, curandero y yerbatero por tradición, estaba su esposa y los dos pequeños. También fue con nosotros Chonta Negra, otro chamán, pleno conocedor de la brujería.
En las más de cuatro horas de recorrido, Juan y Chonta contaron sus experiencias con la planta sagrada. Las historias eran realmente interesantes. No niego que por momentos creí que se trataba de puros inventos, solo cuando probé aquella bebida pude comprobar que todo era posible.
Chonta recordó la ocasión cuando en una reunión con chamanes ecuatorianos y de otros países, en una laguna de la provincia de Cotopaxi, la ayahuasca puso a todos a viajar.
Advirtieron que casi siempre el cuerpo desecha todo lo malo a través del vómito. Más adelante yo misma daría fe de aquello.
Al cabo de cinco horas de recorrido, finalmente arribamos a la casa de Francisco Tanguila, botánico y presidente del Consejo Yachayruna Amazónico del Ecuador (Cyrae), que es un organismo que agrupa a comunidades de chamanes y curanderos que buscan potenciar el uso de la medicina ancestral respetando a la madre naturaleza.
Para refrescarnos nos ofreció un vaso de una bebida roja y dulce, elaborada a base de yahuarpanga, que es la cáscara de un árbol que solo crece en las cochas. A este potaje se le atribuyen poderes curativos. Sirve, entre otras cosas, para oxigenar la sangre.
Las mujeres de la casa se mueven de un lado a otro terminando de recoger el material necesario para la sesión. En el patio cocinan maito de pescado, comida típica de la región amazónica. Todo listo. Es hora de partir hacia Misahuallí, a una de sus múltiples cascadas.
Estábamos alrededor de veinte personas. Los dos únicos extraños éramos mi compañero Carlos Silva, responsable de captar con su cámara fotográfica las mejores imágenes del ritual que presenciaríamos, y yo, que por momentos me sentía como extranjera, pues aunque había visto numerosos documentales sobre ritos “chamánicos”, lo que estaba a punto de experimentar no se le compararía jamás.
Arribamos a la propiedad de José María Balseca, oculta entre la espesa vegetación, cantos de pájaros multicolor y acompañada de una hermosa cascada de donde emana agua pura, nítida, sin rastro de contaminación, al final de la caída se forma una suerte de laguna. El ambiente es propicio, ni frío ni calor.
Cerca de las 18:00, antes que el sol se oculte, mujeres y hombres formaban con hojas y flores un círculo sobre la explanada junto al riachuelo. En el centro encienden una fogata rodeada de piedras, encima ponen una olla negra con ayahuasca.
Seis chamanes cambian su vestimenta “civil” por prendas apropiadas para la ocasión. A Francisco lo cobija la extensa piel de una boa que cazó años atrás. Usa un faldón, una corona y una cinta hechos con la piel del animal rastrero. Son su fortaleza.
Juan se coloca sobre la cabeza una de aquellas coronas elaboradas con plumas de papagayo, color azul y rojo. Se pone collares. Se quita los zapatos para andar descalzo.
Chonta Negra, por su parte, saca del maletín que porta una serie de artefactos. Lo más llamativo, sin duda, es el collar de dientes de serpiente que cuelga de su cuello. Así cada uno toma posición.
La sesión está a punto de empezar, pero primero todos los asistentes tomamos chicha de chonta y comemos maito de pescado que prepararon en casa de Francisco.
Antes de beber ayahuasca hicieron una limpia a José María para aliviar el dolor que siente en la planta de los pies a causa de un mal en los riñones. El paciente terminó agradecido, porque a sus más de ochenta años aseguró que solo siente paz cuando los yerbateros lo atienden.

El momento llegó
Al fin. La tan ansiada hora llegó. Pasaban de las 19:00. El cielo estaba totalmente nublado, la única luz que iluminaba era la fogata para cocinar ayahuasca.
Emma Anlli, una de las comadronas, me señaló que me siente dentro del círculo. “¿Está lista?”, me pregunta, y yo para no quedar mal le contesto que “sí”. Porque en realidad tenía cierto grado de temor por lo que sucedería.
Con Carlos habíamos acordado que él no tomaría el brebaje para realizar las fotos y de paso me vigile, en caso de que se me ocurriera algo.
Francisco decidió que la dosis para todos sería la mitad de un vaso pequeño. Días antes del viaje revisé algunos estudios que decían que las dosis de ayahuasca deben ser medidas por el más sabio del grupo. Que no es como tomar agua. Solo debe ingerirse pequeñas cantidades, más aún si eres un novato o ajeno a los conocimientos ancestrales, ya que la composición química del brebaje acelera el ritmo cardíaco, potencia y el sistema nervioso central.

Emma reparte la bebida a los chamanes. Se me acerca y sosteniendo el vaso con la mano derecha me indicó: “Tome de una sola, no sabe feo”. Cogí el vaso de cristal, suspiré hondo y un solo bocado fue suficiente para acabar con el contenido. En efecto, no sabía nada feo, aunque el color marrón del líquido hiciera pensar lo contrario.
“En unos treinta minutos le hace efecto. Si vomita mejor, para que se le vayan los malos espíritus. Y cuando vea la visión no se asuste, así mismo es eso. Cualquier cosa me avisa, yo estaré pendiente de usted”, me manifestó para tranquilizarme.
La lengua se me amortiguó apenas tocó el potaje. La sentía pesada, incluso se me hacía difícil articular ciertas palabras con facilidad. Carlos caminaba atento a capturar la imagen perfecta.
Diez, quince, veinte minutos y nada. La desesperación se apoderaba de mí. Quería sentir aquello que tanto había escuchado.
De pronto cierro los ojos por un segundo y al abrirlos fue como si de repente estuviera en otro sitio. Veía con claridad a las personas y objetos que me rodeaban, pero era como si ellos fueran de fantasía.
Los sentidos se alteraron por completo. Cada olor, color, movimiento, sonido, hasta el más leve susurro eran profundos. No miento. Pude sentir cómo la sangre recorría por mis venas mientras el corazón retumbaba con fuerza “pum, pum, pum…”.
Fue tan extraño y al mismo tiempo tan familiar, que si bien una pequeña parte de mi conciencia sabía que era efecto de la ayahuasca, el resto de mi ser lo asimilaba como una sensación natural.
El choque del agua con las piedras se volvió electrizante. Giré levemente la cabeza hacia la derecha para oír mejor. Puedo decir que era como si el río me estuviera hablando. Mientras tanto a mi mente vinieron recuerdos que había olvidado de cuando fui niña y adolescente. Aunque parezca absurdo, eso me permitió entender muchas cosas del presente.
Recordé aquello que era bueno si se vomita y traté que mi organismo respondiera de esa manera, pero no podía forzarlo. “Todo debe ser natural”, me expresó Emma.
Alguien del grupo gritó y mi atención se dirigió a otra parte. Como no pude ver quién lo hizo, mis ojos comenzaron a divagar intentando buscar un punto fijo. Y ahí fue cuando tuve la visión. Rocas y plantas repentinamente se transformaron en un león enorme. Podía ver sus colmillos. Parecía tan real que por más que agitaba la cabeza y cerraba los párpados con fuerza no se esfumaba. Estaba ahí viéndome directamente a los ojos.
Juro que lo escuché rugir. Era increíble. Hasta me llamó: “Ven”, me dijo con una voz grave. Cuando me iba a levantar Emma se acercó y me detuvo. “No le haga caso. No vaya. Solo véale, pero no le siga. Luego se nos pierde”, agregó.
Fue entonces cuando el estómago se revolvió. Las náuseas eran inevitables. El cuerpo se me estremeció y no tuve más que pararme e ir corriendo a una esquina a expulsar todo. La sensación fue extrema, como si me arrancaran las entrañas, pero al final sentí alivio. Era verdad: las malas energías se fueron. Vino la paz. No exagero. Parecía como si todo ese tiempo estuviera cargando pesados costales llenos de piedras.
Luego tuve un par de visiones más similares a la anterior. Eran felinos. Hasta apareció un lobo tomando agua del río, obedeciendo a lo que le decía.
Empezó a llover. Algunos de quienes ingirieron ayahuasca se metieron a la laguna para refrescarse y volver. Yo solamente dejé que la lluvia hiciera lo suyo. El efecto duró unas cuatro horas intensas.
Cuando todos recogían sus cosas para ir a escampar a la cabaña, una niña me mencionó: “Si sabe quién es, está aquí. No se quedará”. Respondí a cada una de las preguntas extrañada de sus cuestionamientos.
Más adelante Emma y otras mujeres me dirían lo mismo. Explicaron que le hablaban a mi espíritu, porque a veces cuando se desprende del cuerpo suele adoptar otras personalidades y se queda vagando en el ambiente. “Por eso siempre hay que saber si es usted u otra persona”, me aclaró.
Después de todo lo experimentado el resultado fue que en realidad se alcanza la tranquilidad interior. Por increíble que parezca, ese único bocado me permitió explorar mi alma.
Eso sí. La ayahuasca no es una bebida que puede tomarse cuándo y como sea. Siempre debe contar con la guía de un experto que conduzca el viaje y explique lo que está sucediendo.
VANNESA SILVA

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Ya se me está yendo el fluir de la mañana, el mediodía llega con otros aromas. En estos días posteriores, la experiencia con la abuelita (así se la llama entre otros nombres, por su sabiduría) me deja demasiadas sensaciones. Un crecimiento en ciertos niveles, angustias sin superar, asombro ante semejante poder, un profundo espíritu de comunión y, también, fuerza para seguir.
Expresar a los demás lo vivido tan intensamente se hace difícil, el lenguaje pierde significado y potencia sin la sensación. La comprensión del cuerpo, de lo material, es tan inmensa y a la vez tan dolorosa, debido a que no es posible dejarlo ir. Por eso no tenemos otra opción que brindar amor y disfrutar este paso casi efímero de vida en la tierra como humanos.
Somos seres tan frágiles.
Abrirás mi existir
Formarás un lugar
Todo se volverá
Una forma de amar

Cada quien
Hace el bien
Cada cual
Hace el mal

Lo perfecto
Es amar
Sin hablar
Sin dudar

Quiero ser una flor una luz un poco más
Ver mi mano en el sol ser conciencia estelar
Reposando en la galaxia átomos de luz y paz

Pude remontarme a una antigua conciencia ancestral, y nosotros, humanos invasores, estamos en esta temporaria vida para contemplar, para modificar sin dañar, para interactuar sin destruir, para generar sin imponer.

Pero qué poco nos damos cuenta.
Llegó la tarde. La iluminación me recuerda instantes vividos de comunión y sentimiento. Tomados de la mano, recibiendo el poder y la energía de la planta sagrada. Mucha luz a nuestro alrededor. Aceptación de nuestro ser. Paz.

Pararse de frente al universo nos deja boquiabiertos.
Autoconocimiento

Dicen los cultores de esta planta, que la ayahuasca es una planta sanadora. Durante las experiencias, en las que se ingiere una dosis de líquido de 70 ml aproximadamente (cabe aclarar que según los lugares y las culturas la dosis varía, así como el modo de encarar la experiencia), se produce un encuentro con los dioses. Principalmente lo que hace la planta es limpiar al ser, curarlo, por eso algunos vomitan o tienen gases: es una forma de limpieza. Igualmente todo lo que yo diga es muy personal; es una planta que tiene 5000 años y debe haber sido utilizada de muchas formas.
La ayahuasca ayuda -al menos a mí y a otras personas- a encontrarse con uno mismo, con los temores, las angustias y las delicias de la vida. Lo más fuerte que viví, y que realmente es vivir -por eso es una experiencia- fue sentirme en total comunión con el cosmos. Desde las partículas más pequeñas de los átomos que componen la materia, hasta las estrellas más enormes del universo. El autoconocimiento que brinda la planta es impagable y tremendamente profundo. Conectarse con ese ser, la planta, es algo maravilloso y fuerte. Dejó una marca indeleble en mi vida y lo seguirá haciendo.
Un dato curioso es que la ayahuasca es la unión de dos plantas, y una activa a la otra. Hace siglos atrás, algunas culturas conectadas realmente con este mundo, supieron de algún modo que una enredadera (la ayahuasca propiamente dicha) y un arbusto (que puede confundirse con cualquiera) los llevarían a conectarse con un mundo que es tan real como éste.
* Estas líneas pertenecen a Marcos.

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Hola Fernando! hace un mes y medio, participé en una ceremonia de Ayaguasca, conducida por un Shaman Budista. En una población cercana al lugar donde vivo en Venezuela.
Inicialmente la experiencia fue hermosa, vi mandalas y me ví en la cúspide de una piramide indoamericana, donde habian sacerdotes, personas con trajes de ceremonis, bellisimos, con muchas prendas de oro. los colores de sus trajes eran llamativos y tambien me vi a mi misma vestida con estos trajes, al contemplar todo esto, agradecí la oportunidad de observar y presenciar todo aquello, pero luego del grupo que estaba colocado en círculo, emergió el shaman budista y una voz dijo, te estabamos esperando, pero en ese instANTE SENTÍ QUE IBA A MORIR, comencé a gritar como loca que no quería morir, luego sentí la necesidad de estar con mi hijo, grité mnucho. Después me ví en una oscuridad, aparecian imagenes: máscaras, estomago,una cafetera, me veia comiendo horrible, , aparecieron imagenes de televisión, donde había guerra, sexo, otras y una voz que decia que eso es lo que hacen con las mentes de las personas los medios, la voz también dijo. NO hay derecha ni izquierda, todo eso es una mentira.Vi una nave espacial que quería llevarme y esa imagen tambien la relacioné con la muerte. Me sentí terrible. A los tres dias de la sesión me dio un ataque de panico. No podía dormir . Inicié una terapia a base de pintar mandalas, lecturas espirituales y se han dado cambios en mi vidad desde mi actitud. He hecho consciente mis miedos.
NANCY BRITO

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Con solo mencionar la palabra ayahuasca se despiertan dudas y miedos, aflorando toda la desinformación y los prejuicios que nos provee nuestra cultura: “Una droga”, “uno vomita”, “te vas a cagar encima”, “yo no creo en eso” y una serie de discursos, pequeñas vocecitas que resuenan en mi cabeza a modo de advertencia.
Y esas vocecitas se defienden, porque son las únicas que pueden sentirse amenazadas por la ayahuasca, porque esos son los discursos del miedo, de todas las estructuras que he construido para defenderme del mundo y para protegerme del dolor. Y justamente son esas las voces que desaparecen frente a una experiencia de amor, de integración, de unidad.
No es fácil dejarlas de lado, porque me han sido útiles durante la vida, sobre todo durante la infancia, para explicar un mundo que parece no tener sentido, donde el desamparo es pan de cada día y donde el amor y la felicidad parecen haberse escondido detrás de alguna experiencia lejana o de algún objeto caro que no podemos comprar.
Son esas vocecitas las que nos ayudan en los momentos difíciles, las que nos protegen para no exponernos a la vergüenza de ser seres que necesitamos de otros, a la humillación que significa amar en una sociedad donde la única regla es el intercambio comercial. Esas son las voces que nos protegen de transformarnos en estúpidos que entregan todo sin recibir “nada” (tangible) a cambio.
Nos protegen, nos cuidan, pero nos encierran. Esas son las voces que no me dejan ver más allá de mi nariz. Son esas estructuras que me mantienen tibiecito mirándome el ombligo. Son también las que no me dejan crecer, que me permiten seguir creyendo que soy un individuo separado del universo y que debo luchar por satisfacer mis necesidades.
Recordar
Son esas voces las que se desesperan frente a la inmensidad y el vacío del infinito. Esas son las únicas que se angustian cuando nos enfrentamos a la experiencia de la vida, que no tiene tiempo, que no tiene límites, que nos hace recordar (verbo que según Eduardo Galeano significa “volver a pasar por el corazón”) que somos seres plenos. Que no tenemos carencias.
Pero esa desesperación y esa angustia no pueden durar mucho. Porque la experiencia de ayahuasca no es una ceremonia de dolor ni catarsis. Ha sido llamada “la madrecita” justamente por su ternura, por su calor, por su paciencia, con la fuerza de una madre fiera que protege a sus crías de los depredadores pero con la ternura de una pachamama que alimenta a sus hijos y les entrega todo lo que necesiten, aunque no lo agradezcan, aunque no se den cuenta, aunque reclamen, aunque hieran a su madre.
La madrecita-purga-ayahuasca ingresa con sus lianas por el cuerpo, por el corazón, por el espíritu, enredándose -así como en los árboles- y metiéndose por todos los espacios, incluso los más cerrados, y va despertando músculos dormidos, va haciendo aflorar emociones encerradas, va purificando el santuario de nuestra existencia.
Y de pronto, todo aquello que teníamos tan guardado, tan encerrado, el monstruo encarcelado bajo siete llaves en el subterráneo, está suelto, y nos damos cuenta de que no es una bestia, sino un pobre niño asustado. Y la madrecita lo abraza, lo cobija, lo integra al ser y al universo.
Y luego no hay nada que temer. Y ahí me queda claro que no puedo estar adecuando mi vida para que encaje en este entramado ilusorio que llamamos realidad. Que es ese entramado el que tiene que tejerse alrededor del ser, de la vida. Y no solo de mi vida, porque no se puede hablar de crecimiento “personal”, porque no es un acto individual. La ayahuasca me ha hecho recordar que no estoy solo como persona, no estoy solo como familia, no estoy solo como humanidad.

Regresar
Si pudiera catalogar la experiencia de curación con la ayahuasca con una sola frase, lo haría diciendo que es una forma de “volver al hogar”, conectarse con lo más interior, romper la ilusión de que soy un ser separado del mundo, y re-conectarme con el sentido de pertenencia al todo. No había nada nuevo, ninguna novedad, ninguna nueva gran verdad; todo el tiempo la experiencia ha sido de decir “¡Ah, verdad!”, de recordar lo que soy, el sentido de mi existencia. Perder el miedo, dejar de aferrarme a costumbres tóxicas y, sobre todo, limpiar.
La sensación de volver al hogar es una sensación de familiaridad como la de regresar a casa después de un largo viaje, volver a un lugar de confianza, donde no hay nada que explicar a nadie, donde no hay que actuar ante nadie.
Como dice un sanador a quien quiero mucho: “Medicina es todo lo que nos conecta con el espíritu”, y eso es la ayahuasca: Simplemente medicina. Medicina que limpia, medicina que sana, medicina de Amor.
Es verdad que la ayahuasca no es la solución a todos los problemas, pero es un buen punto de partida, al igual que tener una madre biológica cariñosa y acogedora no nos va a dar una vida perfecta, pero es una excelente forma de comenzar.
Para mí fue un cambio radical. A partir de la terapia-ceremonia de ayahuasca, que llegó en el momento justo, no pude seguir mintiendo. No le pude mentir más a los demás y, sobre todo, no pude mentirme más a mí mismo. Y no hablo de que tuviera una vida de engaños e intrigas, sino que me había convencido muy bien de que tenía que adaptarme a un mundo que no me gustaba simplemente porque “así era la vida”.
Reconectar
El uso de la ayahuasca está creciendo, y no es casual. Todo aquel que ha contado con el apoyo de la madrecita siente ese despertar en su interior. En un mundo que se está volcando a las calles pidiendo volver a reencontrarnos con el sentido de lo humano, el uso de la ayahuasca nos ayuda a encontrar la respuesta en nosotros.
Tal vez el despertar global de la consciencia no es algo que va a ocurrir espontáneamente cayendo del cielo, posiblemente es algo que podemos hacer entre todos con las múltiples ayudas que nos ofrece la Madre Tierra. Quizás con el apoyo de uno de esos milagros que crecen entre los árboles.
J. CRISTOBAL JUFFE

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AYAHUASCA. ENTREVISTA A MARLENE DOBKIN de RIOS. ANTROPOLOGA, PIONERA EN ESTUDIOS DE LA AYAHUACA. (1970)

Un reciente reportaje-entrevista a MARLENE DOBKIN de RIOS (ANTROPOLOGA) casada con el artista Peruano-Amazonico YANDO RIOS.

Es una de las pioneras en los estudios de la Ayahuasca, que comenzo alrededor de 1970.


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